VACACIONES: LOS NEGOCIOS Y LA PUBLICIDAD MARCAN UN ESTILO ALIENADO DE APROVECHAR LOS MOMENTOS DE DESCANSO
Turismo: próxima escapada, la Luna

El modelo de viajes marcado desde las agencias y los ‘tours’ contratados en los centros comerciales no deja de crecer entre la publicidad engañosa, la masificación y la degradación del entorno natural.

19/07/07 · 0:00
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Consume Hasta Morir

Ese ciudadano medio que
trabaja diez horas al día,
tarda una hora en ir a la
oficina y otra en volver, come
una ensalada insípida y una barrita
energética, va al gimnasio por
la noche y ve una media de tres horas
diarias de televisión, ese personaje
que agacha la cabeza a la hora
de firmar su contrato y que nunca
protesta por tener que hacer horas
extraordinarias, ese hombre que
nunca se uniría con otra gente para
reclamar sus derechos es el mismo
que provoca un altercado si su
avión sale con retraso y que acude
a una manifestación convocada
por una línea aérea de bajo coste
con la promesa de regalar billetes
de avión a quien lleve pancartas
contra Iberia. Ese ciudadano, que
durante toda la semana está deseando
que por fin llegue el viernes,
se pasa el año pensando en las
vacaciones. Eso sí, al igual que
cuando llega el domingo siente una
resaca tremenda y no recuerda nada
de la noche anterior, en verano
se tumba en una hamaca al lado de
la piscina de un resort y no sabe si
se encuentra en Bali, Cancún,
Túnez, Varadero o Benicásim.

Y es que el capitalismo hace bastante
tiempo que lo descubrió: el turismo
de masas es un filón. Antes,
viajar estaba reservado sólo a quien
pudiera pagarlo, y lo más normal era
que las familias cogieran el coche en
verano y se fueran unos días a la playa
con los niños. Hoy, con la extensión
del modelo consumista a amplias
capas de la sociedad, viajar ha
pasado de ser un privilegio a convertirse
en una obligación. Por eso,
quien no se gasta una gran cantidad
de dinero en las vacaciones es porque
es un poco raro. No hay excusas:
si no tienes dinero, paga a crédito;
si no tienes tiempo de quedar con
tus amigos para planificar el viaje,
mejor emplea tu tiempo en ir al centro
comercial y deja que una empresa
lo haga por ti. Como Viajar.com,
por ejemplo, que ya ha definido el
tonting como el “síndrome que provoca
la pérdida de tiempo y dinero al
organizar un viaje”.

La transformación de la clase
media en clase consumista permite
que ésta pueda disfrutar de muchas
cosas que antes se consideraban
un lujo al alcance de muy pocos.
Y, además, puestos a ello, no
hay por qué ceñirse al mes de
agosto ni poner especial cuidado
en proteger nuestro entorno. Un
fin de semana en Londres. Unos
hoyos en algún campo de golf de
la Costa del Sol. La semana santa,
en todoterreno por el desierto de
Marruecos. Una escapadita a una
casa rural con jacuzzi. Un apartamento
en Marina D’or. Un viaje de
novios a la Rivera Maya. ¿Qué será
lo próximo? ¿Ir a la Luna? Bueno,
eso muy pronto también será posible:
Ryanair ha anunciado la puesta
en marcha de vuelos baratos a
la Luna para el año que viene, y espera
que para 2020 ese destino
“sea tan atractivo para las vacaciones
como Alicante o Málaga”.

La salvación del paraíso virgen

En una sociedad que fabrica individuos
permanente insatisfechos,
en el imaginario colectivo se ha
instalado la idea de que, a pesar de
que nos estamos cargando el planeta,
el trabajo es alienante, las
amistades son superficiales y la vida
está monetarizada, cuando llegan
las vacaciones hay que trasladarse
a una suerte de paraísos vírgenes
donde se nos promete que
todo va a ser diferente. Así, por
ejemplo, Cuba aparece en los
anuncios de Iberia, según denuncia
Facua, como un lugar en el que
“mulatas en bikini están las 24 horas
al servicio de los turistas
para bailarles, hacerles masajes,
abanicarles y darles de comer y
beber”. La publicidad, que ha conseguido
que la gente no compre
productos sino estilos de vida, hace
que te creas que eres especial
por llevar una camiseta de Tommy
Hilfiger y que tu viaje va a ser algo
único que nadie haya experimentado
jamás. Pero la realidad es que
todos los días ves a otra persona
con la misma ropa que tú y que
cuando te vas de safari fotográfico
a Kenia los leones no te impresionan,
porque ya los habías visto
muchas veces en el National Geographic
y no es para tanto.

Dos ideas aparentemente opuestas,
el trabajo asalariado y las vacaciones,
forman parte, como dos
caras de la misma moneda, del mecanismo
que hace girar la rueda
del sistema de consumo. Por eso,
no es de extrañar que, en lo que va
de año, el crecimiento mundial del
número de turistas haya aumentado
un 5,8% respecto a 2006. Esto
ya no hay quien lo pare. Nunca mejor
dicho, porque, en una sociedad
marcada por la velocidad, lo importante
es llegar al destino, no detenerse
en el viaje. Y, encima, a eso
le llamamos descansar.

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