Crónica desde una de las dos acampadas en la capital mexicana
Tres semanas de indignación frente a la Bolsa de México

Unas treinta tiendas forman la acampada Ocupemos la Bolsa en la Ciudad de México. El grupo se plantó en el Paseo Reforma tras la movilización global del 15 de octubre. La asamblea trabaja en definir su discurso. De momento, no hay amenazas de desalojo ni intención de levantar el campamento.

- Más fotos de la acampada, por Olmo González

07/11/11 · 19:01
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Fotos: Olmo González

Luis saca del bolsillo una chequera frente a la Bolsa Mexicana de Valores y la muestra en una mesa. Participa en la red Tlaloc, un sistema de intercambio de bienes y servicios basado en el multitrueque a través de vales. Su auditorio es un grupo de adolescentes que ha hecho parada en la acampada Ocupemos la Bolsa, en la Ciudad de México, para ver un vídeo titulado ’El dinero como deuda’.

Algunas personas se suman al grupo, hay quien pregunta y también quien pasa de largo. En la mesa, una de las adolescentes toma nota de las palabras del improvisado ponente. "El dinero es aire, ellos lo hacen de la nada y nosotros tenemos que endeudarnos o entregar nuestros bienes". Las ’chavas’ se van, pero en la mesa sigue la discusión. "Incluimos mucho tiempo en diagnósticos, incluso nos indignamos, pero hay que pasar a la acción", comparte Luis. Al igual que René, profesor del Instituto Politécnico Nacional, viene a apoyar al ‘territorio indignado’ con su presencia y veteranía.

Unas treinta tiendas forman la acampada de Ocupemos la Bolsa. El número creció poco a poco en los días siguientes al 15 de octubre, cuando tras la movilización global que en el país convocó el colectivo México Toma la Calle, un grupo decidió emprender esta ocupación de un espacio público. Desde hace unos días, el número se mantiene estable. El campamento tiene ya una organización básica, una biblioteca, cocina y alacena. También forma parte del campamento la caseta de Edur Velasco, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, en huelga de hambre desde el día 11 de octubre para pedir, entre otras cosas, aumentar al 2 por ciento del PIB el presupuesto destinado a educación superior.

Loretta es una de las personas activas del campamento. Nunca había participado en ningún movimiento asociativo, pero algo llamó su atención y decidió plantarse en la Bolsa. Mientras corrige unos carteles, explica a un curioso que se sienta a su lado -un joven mexicano que no ha oído hablar del 15-M, ni del 15-O, ni de Occupy que está ahí porque no le gusta el sistema. Y porque es un movimiento pacifista, añade.

Definir el discurso

Es sábado. A las cinco de la tarde, comienza una asamblea mientras en una mesa cercana se reúne un grupo de estudiantes de la UAM. Una idea toma fuerza en el encuentro: algunas personas consideran necesario definir el discurso del colectivo. El punto de partida es la crítica al sistema capitalista, y en eso hay consenso. A partir de ahí, el debate se enreda.

Un participante asegura que "no va a molestarse en dirigirse a los políticos" y otro cree que "no tenemos que huirle al diálogo con el Estado". Hay quien rechaza convertir el grupo en un órgano de ’quejocracia’ y quien considera oportuno integrar las luchas diversas y variopintas que han mostrado simpatía por la acampada. Hay quienes proponen actos concretos, como no recargar el móvil una semana, crear un cinedebate, impartir un taller de agricultura ecológica o preparar un taller de género. Alguien sugiere incorporar la perspectiva feminista al discurso, a lo que alguien responde que "el feminismo es como el machismo, pero al revés".

Tras más de tres horas, se conceden los últimos turnos de palabra, la mesa hace las últimas anotaciones, y se levanta la sesión. Queda por determinar quién pasará la noche en el campamento.

Acampada autónoma

Ocupemos la Bolsa se ha desarrollado de forma paralela, aunque independiente, a otras acciones en la Ciudad de México. Por un lado, México Toma la Calle , que sirvió de punto de encuentro, mantiene sus reuniones semanales en el monumento a la Revolución. Ocupemos la Bolsa, en cambio, prefiere diferenciarse para defender una particularidad, la de centrar la acción en la crítica al sistema económico capitalista.

Por otra parte, en Coyoacán, al Sur de la ciudad, otro grupo mantiene desde el mismo día un campamento. Desde allí llegan hasta Reforma propuestas como realizar una acampada itinerante para dar a conocer el movimiento o sumarse a la convocatoria española del 11-11-11 con un “abrazo colectivo”. El programa de actividades en la Acampada Sur
incluye curso de armonía, taller de meditación o clases de salsa.

Frente a la Bolsa, despacio y costosamente, algo se mueve. Así lo demuestra la determinación de algunas de las personas que forman la acampada. Como Arcelia, estudiante de sociología, que ha renunciado a sus clases de este trimestre para involucrarse a jornada completa en la ‘ocupa’. “De nada me sirve tener un título si no tengo un futuro”, razona. Reconoce que “hay cansancio físico”, pero añade que “el ánimo no decae”. “Levantar el campamento no es una opción”.

Información relacionada

- [Comunicado de Ocupemos la Bolsa, 18 de octubre->http://ocupemoslabolsa.org/2011/10/hola-mundo]

- En [Twitter->http://twitter.com/#!/OccupyBMV]

Tags relacionados: Educación México Número 160
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comentarios

2

  • |
    caroline
    |
    09/11/2011 - 7:03pm
    Realmente un muy infeliz comentario... y más recabado en el artículo así sin más explicación, como si fuera verdad esta gran estupidez dicha.
  • |
    anónima
    |
    07/11/2011 - 8:20pm
    <p class="spip">Decir "el feminismo es como el machismo, pero al revés" es como decir que el Marxismo es lo que sale en las películas de los hermanos Marxs.</p> <p class="spip">Menos mal que es una excepción... espero.</p>
  • Fotos: Olmo González
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