LA VIOLENCIA SE MULTIPLICA A PESAR DEL ALTO EL FUEGO DECLARADO POR LA GUERRILLA KURDA
Tregua explosiva en el kurdistán turco

Grupos de extrema derecha y las fuerzas del Estado
turco intensifican la guerra sucia contra el Partido de
los Trabajadores Kurdos (PKK) en medio de las
negociaciones diplomáticas con la Unión Europea.

05/12/06 · 0:00
Edición impresa
JPG - 18.2 KB
UN PUEBLO POSTE. Funerales por la muerte de guerrilleros del PKK en abril de 2006. / www.pkk.org

“Abandonemos todos el uso de las
armas como único medio para resolver
los problemas en Turquía y en
Oriente Medio”. Con estas palabras,
el condenado a cadena perpetua
Abdullah Öcalan (líder del PKK/Partido
de los Trabajadores del Kurdistán)
llamaba en septiembre a una tregua.

En un clima de endurecimiento
de los combates, el alto el fuego había
sido expresamente pedido a la
guerrilla por diversos actores políticos
y sociales: organizaciones, intelectuales
e incluso el Partido de la
Sociedad Democrática (DTP) -hegemónico
en el nacionalismo kurdo,
con un 40% de representación municipal.
Öcalan, a través de la agencia
Reuters, certificó la inminencia
de lo que no se hizo esperar: el PKK
paralizaba las actividades ofensivas
de modo unilateral e incondicional
desde el 1 de octubre.

Como en otras circunstancias de
suspensión de hostilidades por parte
del PKK (la última, hasta el 1 de junio
de 2004), la actitud del Estado es
la de seguir las operaciones y ya son
varios los muertos de la guerrilla en
el mes de octubre. Las palabras del
primer ministro turco, Tayyip Erdogan,
son clarificadoras: “Alto el fuego
es un término erróneo. Un alto el
fuego ocurre entre dos Estados. La
organización terrorista debe abandonar
las armas”. En idéntica dirección,
el nuevo comandante en jefe
del Ejército y conocido ‘halcón’ del
ala dura de las Fuerzas Armadas, Yaçar
Büyükanit, declaraba que “la única
solución para el PKK es el abandono
incondicional de las armas y
someterse a la acción de la justicia”.
El cese de hostilidades, en cualquier
caso, se muestra ante gran
parte del pueblo kurdo como la
oportunidad para desatascar un
conflicto que en el último año se
había recrudecido presentando un
elevado saldo de víctimas.

El levantamiento de Diyarbakir

A finales de marzo, 14 guerrilleros
fueron abatidos por el Ejército en la
provincia de Mus. Tras los funerales,
celebrados en Diyarbakir con la asistencia
de millares de personas, se
produjeron fortísimos choques donde
las fuerzas de seguridad y el
Ejército hicieron uso de fuego real
matando a varios manifestantes. En
los días siguientes, y tras el sepelio
de los caídos en los disturbios, se reprodujeron
los incidentes, elevando
la cuota de asesinados hasta 16 y extendiéndose
a otras localidades. El
levantamiento adquirió dimensiones
desconocidas en el Kurdistán turco
en los últimos diez años. Varios niños
resultaron muertos por disparos,
lo que llevó al primer ministro Erdogan
a declarar, ante una delegación
de padres y madres de Diyarbakir
el 31 de marzo: “Aquellos que
dejéis a vuestros hijos vagar por las
calles o ser usados por organizaciones
terroristas, mañana vuestro llanto
será en vano. Nuestras fuerzas de
seguridad actuarán contra cualquiera,
sean niños o mujeres, que trabaje
como herramienta de los terroristas.
Quiero que esto se sepa”.

En este contexto de dureza, el
Gobierno turco incrementó la presión
sobre EE UU para conseguir el
visto bueno a un ataque de sus tropas
en las bases del PKK del norte
de Iraq. Durante el verano, los rumores
de una intervención y las denuncias
de bombardeos artilleros y
violaciones del espacio aéreo del
norte de Iraq (negados por Turquía)
fueron constantes. La situación
amenazó con interferir en la ya explosiva
situación iraquí, donde los
hegemónicos partidos kurdos PDK
y UPK son aliados de los EE UU pero
bajo ningún concepto contemplan
la hipótesis de la entrada de
tropas turcas en su territorio.

Turquía, del otro lado, observa con
temor el efecto que para los kurdos
bajo su administración tiene el, de
facto, gobierno autónomo kurdo en
una fracción del país vecino.

Negociaciones con EE UU

Así, el presidente iraquí, Jalal Talabani
(de la Unión Patriótica del
Kurdistán), tuvo que negociar tanto
con el PKK como con el enviado
de los Estados Unidos para solucionar
la crisis (el ex comandante
supremo de la OTAN Joseph Ralston,
recientemente relacionado
con Lockheed Martin, la empresa
aeronáutica que acaba de confirmar
con Turquía la venta de 30 cazabombarderos).
La tregua redujo, en parte, la
tensión pero también puso en
evidencia que hay fuerzas que
apuestan decididamente por la
continuación del conflicto.
“El mejor kurdo es el kurdo muerto”.

Así finalizaba la reivindicación
de la Brigada Turca de Venganza
(TIT) -grupo de extrema derecha
vinculado a la Agencia Militar de
Inteligencia- del atentado que provocó
11 muertos en Diyarbakir el 12
de septiembre, un día después del
comunicado solicitando un cese del
fuego por parte del DTP. Aysel
Tugluk, cargo electo del Partido de
la Sociedad Democrática, relacionando
el atentado con el proceso en
ciernes, declaraba: “Sabíamos que,
en este país, las fuerzas que se alimentan
de la guerra y de la sangre
podrían realizar acciones de provocación,
como siempre”. Jornadas de
luto y manifestaciones masivas sucedieron
a la explosión, dentro de un
llamamiento general a la calma.

En el año electoral que se avecina,
con las conversaciones de adhesión
a la Unión Europea en un momento
crítico y con el Partido de la Sociedad
y el Desarrollo (islamista, en el gobierno)
perdiendo siete puntos de intención
de voto en dos meses, no parece
que Turquía quiera atraer la
atención de la UE con un conflicto
endurecido, desencuentros con
EE UU y la administración iraquí o
denuncias de violaciones de derechos
humanos. La sociedad civil
kurda, mientras tanto, multiplica las
iniciativas para consolidar la paz.

Tags relacionados: cadena perpetua Militarismo
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto