ESTADOS UNIDOS IMPULSA MOVIMIENTOS SEPARATISTAS EN LA ZONA
Tras la balcanización de América Latina

Después de los referéndum autonomistas en Santa Cruz, Beni y Pando en Bolivia,
ha quedado abierta una puerta hacia un proyecto de balcanización en América
Latina que deja muchos interrogantes para el futuro de la región.

26/06/08 · 0:00
Edición impresa


El reclamo autonómico de los prefectos
de la llamada ‘medialuna’ boliviana
(Santa Cruz, Beni, Pando y
Tarija), que pretende socavar el poder
del presidente Evo Morales, está
sentando precedentes peligrosos en
el resto de América Latina.
De esta manera, el eje conformado
por Santa Cruz (Bolivia), Zulia
(Venezuela) y Guayaquil (Ecuador),
intenta quebrar el proceso de
integración regional. La particularidad
de este eje autonomista es
que las mismas regiones son bastiones
fuertes de la oposición a los
presidentes Morales, Chávez y Correa
respectivamente. Asimismo,
poseen ingentes recursos naturales
(petróleo y gas) y representan
una parte importante del PIB de
sus respectivos países.

Según declara a DIAGONAL
Rigoberto Martínez, investigador
asociado de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales, “todo
este movimiento es una estructuración
de un conjunto de instituciones
que propician el libre comercio en
regiones ricas, promocionando las
autonomías como una simple estrategia
de desestabilización de gobiernos
progresistas y planteando el control
de las oligarquías locales sobre
sus recursos naturales”.

Zulia, Estado petróleo

Desde el siglo XIX alrededor del
Zulia ronda la idea del separatismo.
Hoy, a pesar de que el país es
una republica única e indivisible,
los planes secesionistas, impulsados
por las elites opositoras, parecen
retomar posición en el tapete
político nacional.

El presidente Hugo Chávez denunciaba
ante los medios de comunicación
el pasado 30 de mayo: “Zulia
es tierra de petróleo, de pueblo
alegre y dicharachero. Pero al mismo
tiempo hay que recordar que más
allá de toda esa belleza geográfica,
histórica y cultural que reúne, aquí
está el epicentro del plan separatista
contra Venezuela, y ese plan se expande
ahora hacia Táchira y Mérida”,
y proseguía: “Tomando el ejemplo
de Bolivia, los opositores a la revolución
bolivariana han ideado un
plan divisionista que se expande ahora
hacia el Estado Apure, en lo que
ellos han llamado el arco, la media
luna venezolana”.

Según el mandatario venezolano,
la intención separatista va a intentar
ser puesta en marcha en caso de que
la oposición obtenga gobiernos regionales
“estratégicos” en las elecciones
del próximo noviembre.

El gas secesionista de Bolivia.

A pesar de lo que ocurre en Venezuela,
es en Bolivia donde los sectores
autonomistas están más empoderados.
El pasado 4 de mayo se
realizó en Santa Cruz la primera
consulta autonómica. A pesar del
triunfo del ‘sí’, es necesario recordar
que dicho referéndum fue convocado
fuera de los canales que estipula
la Constitución del Estado y
que no gozó del aval de la Corte
Nacional Electoral boliviana ni de
los exigidos controles electorales.
De igual manera, el 1 de junio
también se desarrollaron referéndum
en Beni y Pando, con objetivo
de convalidar los estatutos redactados
por sus correspondientes comités
cívicos locales. Representantes
de la oligarquía cruceña, como el
presidente del Comité Cívico Pro
Santa Cruz, Branco Marinkovic,
viajaron a estas regiones para respaldar
la “causa autonómica”.

Durante las votaciones llevadas a
cabo en Beni y Pando, se sucedieron
fuertes disturbios con varios heridos
en algunas localidades de estos departamentos.
En estos sucesos fue
asesinado Carlos Ali, simpatizante
del MAS y opositor a las consultas
autonómicas. La víctima murió por
ocho disparos de bala. Los enfrentamientos
se dieron entre opositores
al referéndum con el grupo de choque
Unión Juvenil Cruceñista. Esta
organización recorrió las calles armada
para amedrentar a la población.
La propuesta secesionista del
Comité Cívico de Santa Cruz no tiene
discusión: “Serán de dominio originario
del Departamento, la región
o la nación que le corresponda, todos
los recursos naturales que contengan
el suelo y el subsuelo. Toda la
concesión de los mismos a empresas
nacionales o extranjeras deberá ser
aprobada, previamente, por las instancias
legislativas y ejecutivas a nivel
departamental o regional”.

Según Ramiro Vinueza, director
del periódico ecuatoriano Opción,
vinculado al Movimiento Popular
Democrático, “este regionalismo y
localismo reaccionario está exacerbado
por los intereses del capital financiero
internacional y las transnacionales
del petróleo, que pretenden
sustituir el supuesto centralismo establecido
desde la capital boliviana,
por la sumisión al centralismo de las
grandes transnacionales, los separatistas
pretenden negociar con éstas
la entrega de los inmensos recursos
naturales que posee esta región, de
los cuales recibirán miserables privilegios,
pero que les asegura su posición
dominante frente a los pueblos
pobres y explotados”.

Guayaquil, capital opositora

A primeros de mayo, el embajador
boliviano en Quito, Javier Zárate, denunció
que grupos opositores están
coordinando en Ecuador y Venezuela
referendos autonómicos como
los organizados en Bolivia.
Según declaró a DIAGONAL el
mandatario ecuatoriano Rafael Correa:
“Lo que está ocurriendo en Bolivia
no es una acción aislada, tiene
el soporte de países extranjeros, que
quieren desestabilizar la región; y de
las elites separatistas de Guayaquil y
de Zulia en Venezuela”.
Guayaquil es considerada la ciudad
más próspera y poblada del
Ecuador, bastión de la derecha que
se opone a Correa y cuyo alcalde Jaime Nebot, se referencia ante la
ciudadanía guayaquileña por su proyecto
de regeneración urbana y la
privatización de la administración
pública municipal. Su proyecto autonómico
es un plan económico, político
y social de carácter local y no nacional:
intenta convertir a Guayaquil
en una plataforma de exportación de
bienes y servicios, sin pasar por el
Estado central.

En la actualidad, Nebot intenta
pactar con los 25 alcaldes existentes
en la provincia del Guayas la formalización
de un proyecto autonómico
de corte separatista, que pudiera extenderse
a través de la costa ecuatoriana,
incluyendo entre sus objetivos
la colindante provincia de Manabí,
cuya segunda ciudad más importante
es Manta. En esta ciudad se ubica
la base norteamericana más importante
del continente, que será desmantelada
a finales del año que viene,
según indicaciones del presidente
Rafael Correa, y cuya única posibilidad
de subsistencia sería a través
de una proceso secesionista o bien
por el derrocamiento del régimen.

¿Quién financia el separatismo?

Bolivia supone un buen ejemplo. La
abogada venezolana-estadounidense
Eva Golinger demostró documentalmente
hace apenas un mes, que el
Gobierno de los EE UU ha transferido
120 millones de dólares a la oposición
desde 2005.

El Gobierno estadounidense ha
utilizado a la National Endowment
for Democracy (NED) y a la Agencia
Estadounidense para el Desarrollo
Internacional (USAID), entre otros
organismos, para financiar a la oposición
a Evo, incluso momentos antes
de su ascenso. La argumentación
fue la de destinar fondos a la lucha
contra el narcotráfico.
Este reparto de millones se desarrolló
entre organizaciones de todo
tipo, incluyendo estudiantiles, periodistas
y empresas mediáticas, partidos
políticos, empresariado y otros.
El objetivo era preciso: provocar el
fracaso de la Asamblea Constituyente.
Los medios, amplios: fuerzas
de choque, enfrentamientos, movimientos
por las autonomías, paros
“cívicos”, movilizaciones permanentes
en las siete regiones del país, “violencia
callejera”, hasta llamamientos
para derrocar al Gobierno. Todo esto
es palpable en la mayoría de los medios
de comunicación masiva, en
manos de la derecha, y activos protagonistas
políticos de la disidencia,
que impulsan un enfrentamiento interno
y una intervención externa.

Durante 2007 incluso se produjeron
atentados con dinamita contra el
consulado de Venezuela y una residencia
de médicos cubanos en Santa
Cruz, sin olvidar el intento de atacar
a un avión venezolano en el aeropuerto
de esa ciudad. Entre otros
graves hechos, destacó una serie de
atentados realizados por una pareja
de estadounidenses y la detención
de una funcionaria de EE UU que
traía cajas de municiones para su ‘sede’
diplomática, según explicación
oficial de la Embajada de los EE UU.
Durante el mes de abril, previo al
referéndum, EE UU posicionó en diversas
regiones de Bolivia a la
USAID a través de la empresa Casals
& Associates para entregar 13,3 millones
de dólares a 379 organizaciones
de la “sociedad civil”, partidos
opositores y proyectos separatistas.

CONFILAR: UN PROYECTO SECESIONISTA EN UN CONTINENTE EN TRANSFORMACIÓN
_ La Confederación Internacional
por la Libertad y la Autonomía
Regional (Confilar) fue creada el
19 de septiembre de 2006 en
Guayaquil (Ecuador), y tiene
como misión, según recoge su
acta fundacional, «impulsar y
difundir en Latinoamérica y el
mundo el ideario de libertad y
autonomía mediante foros, cursos,
talleres, seminarios, conferencias
y otros medios de difusión».
Se definió explícitamente
que esta Confederación brinde
total apoyo a los cuatro departamentos
«autonómicos» bolivianos
(Santa Cruz, Tarija, Beni y
Pando). La iniciativa del evento
provino de Alberto Mansueti,
vicepresidente del Movimiento
Rumbo Propio para el Zulia, y
director presidente de la Conferencia
Liberal Hispanoamericana.
En este evento se eligió como
presidente de la Confilar a Carlos
Dabdoub, ex candidato a la
vicepresidencia de Bolivia y
secretario departamental de
Autonomía y Constituyente del
Gobierno de Santa Cruz. También
fue nombrado José Luis
Tapia como secretario general.
Tapia es miembro del Instituto
de Libre Empresa y director ejecutivo
de la Conferencia Liberal
Hispanoamericana, recibe donaciones
en una cuenta bancaria
en Georgia, Estados Unidos, y
cuenta entre sus «asesores académicos»
con dos conocidos
ideólogos de la derecha latinoamericana
como Carlos Alberto
Montaner, buscado por actividades
terroristas en Cuba, y Álvaro
Vargas Llosa, director del Centro
de Prosperidad Global del Independent
Institute de EE UU.
Firmaron su creación organizaciones
de Bolivia, Ecuador, Guatemala,
Perú y Venezuela, y
acordaron hacer su segundo
foro en Santa Cruz, el cual se
realizó en septiembre de 2007.
El presidente de Ecuador,
Rafael Correa, denunció en su
enlace radial del pasado 3 de
mayo que esta Confederación
es promotora de «intentos
separatistas» en Bolivia, y mencionó
que estas acciones son
apoyadas por elites de Guayaquil
y de Zulia, en Venezuela.
Agregó a su vez que intereses
internacionales «están financiando
estos grupos para crear
problemas a gobiernos progresistas,
y una balcanización en
América Latina».

Tags relacionados: Evo Morales Guayaquil Rafael Correa
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto