CUIDADOS // DERECHOS DE LAS EMPLEADAS DEL HOGAR
Las trabajadoras del hogar exigen igualdad

Mientras la reforma del Régimen Especial de
Empleadas del Hogar sigue paralizada, desde una
treintena de organizaciones se trabaja para cambiar la
legislación y lograr la equiparación de derechos.

05/03/10 · 16:50
Edición impresa

Vacaciones, prestación por desempleo
o baja por enfermedad profesional
son derechos contemplados
en el Estatuto de los Trabajadores de
los que carecen quienes trabajan en
el servicio doméstico, es decir, quienes
se ocupan de las tareas de cuidado
y cuyo trabajo está regulado en el
Régimen Especial de Empleados del
Hogar (REEH). El 90% de estas personas
son mujeres y el número de
extrajeras que se ocupan en el sector
está en aumento. Mientras el debate
sobre la reforma del REEH, que data
de 1985, está sobre la mesa de negociación,
una treintena de organizaciones,
entre asociaciones de empleadas
del hogar, de migrantes y del
movimiento feminista han elaborado
el documento Un lugar justo para
el empleo del hogar y sus trabajadoras,
coordinado por el Instituto
Internacional de las Naciones Unidas
para la Promoción y Capacitación
de la Mujer (UN-INSTRAW).
“El gran objetivo es cambiar la legislación,
que se derogue el Régimen
Especial y se equiparen derechos”,
declara Beatriz Baus, portavoz de
Servicio Doméstico Activo, una de
las asociaciones firmantes. Para
ella, este logro sería un “precedente
para la sociedad” porque su lucha
persigue “dignificar la profesión
y pasar a ser persona”.

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“REIVINDICACIÓN”. El 23 de noviembre de 2008 las trabajadoras domésticas salieron a la calle a reclamar sus derechos. Edu León

Derechos de las trabajadoras

Entre otras medidas, exigen contrato
de trabajo obligatorio, el establecimiento
de una jornada laboral
(para internas y externas) no superior
a las 40 horas semanales, pagas
extras de 30 días y prohibición de
hacer descuentos por manutención
y alojamiento. Respecto a los descansos,
proponen día y medio seguido
por semana y diez horas entre
jornadas, así como la inclusión
del sector en las normas de prevención
de riesgos laborales. Piden
además una revisión de la Ley de
Dependencia que garantice ingresos
dignos y protección social y consideran
que la Ley de Extranjería
aumenta la vulnerable situación de
las empleadas del hogar migrantes.
Beatriz Baus asegura que la mayoría
de las mujeres que trabajan en
el sector son extranjeras y “los empleadores
prefieren no contratar para
no pagar Seguridad Social”.
Sin embargo, recuerda una estadística
de hace dos años en las que
“800.000 familias españolas reconocieron
tener a alguna persona trabando
en tareas del hogar”.
El pliego de propuestas coordinado
por el UN-INSTRAW plantea la
necesidad de que los cuidados sean
eje del nuevo modelo (re)productivo
que sustituya al actual en crisis. A
juicio de Matxalen Legarreta, profesora
de sociología de la Universidad
del País Vasco, los cambios sólo serán
efectivos si hay una reestructuración
en todos los ámbitos: social,
legislativo, familiar y personal.
Es muy difícil establecer una valoración
económica del trabajo doméstico
porque depende de distintos
factores, como la cuantificación económica
que se le da cuando se realiza
de forma remunerada o el funcionamiento
económico particular de cada
sociedad. Según una encuesta del
INE, las mujeres invierten 34.472,8
millones de horas en trabajos no remunerados
y los hombres 12.406,9
millones, lo que supone que cerca
del 74% del trabajo no remunerado
lo hacen las mujeres.


ASOCIACIÓN DE TRABAJADORAS DE HOGAR DE BIZKAIA

Nacieron a principios de los ‘80 en Bilbao, cuando el Código Civil hablaba de “amos y criadas” como única referencia legal para nombrar a las trabajadoras del hogar. Comenzaron exigiendo una reforma legal del sector y tras casi 30 años de andadura asesoran jurídicamente, de manera gratuita, a cientos de mujeres, denuncian abusos y proponen una serie de cambios acompañados de reformas legislativas.

Una mujer debe poder decir, y sin
sentirse culpable, ‘¿quién soy y
qué quiero de la vida?’

BETTY FRIEDMAN ‘LA MÍSTICA DE LA FEMINIDAD’

LA SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA EN EL CENTRO

El mercado, lo productivo, la acumulación de capital constituyen, hoy en día, el centro del sistema económico y social. Un sistema donde sólo lo que se puede cuantificar económicamente tiene valor. Ante este panorama la economía feminista apuesta, entre otras cosas, por situar en el centro del análisis el mantenimiento de la vida, priorizar los problemas de las personas.

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‚ÄúREIVINDICACIÓN‚Äù. El 23 de noviembre de 2008 las trabajadoras domésticas salieron a la calle a reclamar sus derechos. Edu León
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