AMAZONÍA // EL FRENTE DE DEFENSA DE LA AMAZONÍA RECLAMA 27.300 MILLONES A LA PETROLERA PARA RECUPERAR LA ZONA
Tour tóxico por el legado de Texaco-Chevron

En marzo, la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya
ha condenado a Texaco a pagar 700 millones de dólares
por la contaminación de la amazonía ecuatoriana.

18/05/10 · 6:00
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“Se decía que el petróleo era bueno
para el dolor de huesos”, recuerda
Mercedes Jiménez, que vive encima
de lo que fue el pozo de explotación
número 20 en Lago Agrio (región
amazónica de Ecuador). Mercedes
recogía en botellas de agua el petróleo
en una de las cuatro piscinas de
residuos petrolíferos que tenía a la
vista y se lo llevaba a sus amigas para
que se aliviasen de la dolencia de
huesos. La casa de esta mujer, que
llegó a Lago Agrio en 1968, empujada
por la sequía que afectó al sur de
su país, es la primera parada del
Toxic Tour, un recorrido que hace el
Frente de Defensa de la Amazonía
para mostrar los daños que causó en
Ecuador la petrolera estadounidense
Texaco entre 1964 y 1990.

El itinerario del Toxic Tour lleva
también a las viviendas de los Cofanes,
una de las comunidades indígenas
donde se instaló el pozo de explotación
Dureno 1. Eduardo
Chapal, padre de diez hijos y abuelo
de 40 nietos, dice que su gente “se
muere de cosas que ni los chamanes
pueden curar”. Se refiere al cáncer,
que ha afectado a unas 2.000 personas
en la zona.

Texaco a juicio

El Frente de Defensa de la Amazonía,
que representa a unas 30.000
personas, entre indígenas y colonos
afectados por Texaco-Chevron,
inició una batalla judicial hace
17 años. El juicio se inició en
Nueva York, en 1993, y llegó a las
cortes ecuatorianas en 2003. Si los
tribunales ecuatorianos fallan a favor
de los defensores de la Amazonía,
la petrolera deberá pagar una
multa de 27.300 millones de dólares
para recuperar la zona afectada
e indemnizar a sus pobladores,
que creyeron que el petróleo era
bueno para todo.

Texaco-Chevron no se ha quedado
cruzada de brazos y ha buscado
anular el juicio por todos los
medios. En los mismos tribunales
ecuatorianos ha presentado siete
denuncias comerciales diciendo
que la acusación del Frente de
Defensa de la Amazonía viola el
tratado bilateral de inversión de
Estados Unidos y Ecuador. Y fue
un paso más allá al llevar el caso a
la Corte Permanente de Arbitraje
en La Haya que, a finales de marzo,
ordenó que Ecuador pagara
700 millones de dólares
. El fallo,
sin embargo, fue apelado por las
autoridades ecuatorianas.

La batalla legal continúa en estos
días y ahora ha aparecido un perito
estadounidense, Charles W. Calmbacher,
que dice que su firma fue
falsificada sobre uno de los informes
que se hicieron en Ecuador.
Los defensores de la Amazonía tendrán
que hacer frente a este nuevo
inconveniente, sin descuidar la vigilancia
de las demás petroleras
que operan actualmente en Ecuador:
CNPC y Andes Petroleum
(China), Repsol-YPF (España),
Agip (Italia) y Petrobras (Brasil), y
la misma Petroproducción, la petrolera
estatal que heredó las infraestructuras
de Texaco.

BEBER DE FUENTES
CONTAMINADAS

Cuando Texaco agotó su licencia
para trabajar en Ecuador, simplemente
echó tierra sobre 916 piscinas
que estaban en las provincias
de Orellana y Sucumbios (un área
de 3.000 kilómetros cuadrados) y
se marchó. La petrolera, que fue
absorbida por Chevron en 2001,
salió del país sudamericano diciendo
que había invertido 40 millones
de dólares en la recuperación
ambiental de la zona.

No sólo fueron las piscinas de petróleo.
Los portavoces del Frente de
Defensa de la Amazonía cuentan
que los ingenieros que se encargaron
de abrir los caminos regaban
petróleo sobre las vías para asentar
la tierra y la lluvia lo arrastraba
hasta los ríos y esteros de la zona.
Los colonos que se asentaron alrededor
de los pozos y los indígenas
estuvieron bebiendo de esas fuentes
contaminadas durante décadas.

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