ITALIA // LOS CIMIENTOS HECHOS CON ARENA DE PLAYA RESULTARON FATALES
El terremoto de Abruzzo: un desastre nada natural

El seísmo del 6 de abril,
que se cobró centenares de
víctimas, evidenció un
peligro mayor que los
desplazamientos de fallas:
la especulación salvaje.

14/05/09 · 0:00
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“El hormigón armado de las casas
de L’Aquila [capital regional de
Abruzzo] no aguantó porque no estaba
hecho según los cánones: en lugar
de arena de cantera contenía
arena de playa, que no cuesta nada
y además está llena de sal que, con
el paso del tiempo, se comió el hierro
de los cimientos”. Esto declaró
en La Repubblica Paolo Clemente,
ingeniero del equipo Enea (servicio
de protección civil) durante su trabajo
entre los escombros de
L’Aquila. Por esa razón los edificios
de la zona fabricados hace unos 30
años sufrieron la misma implosión,
es decir, se deslizaron sobre sus propias
bases para luego desmoronarse
en el suelo bajo su mismo peso.

“Si el cemento armado hubiese
sido hecho según los cánones, no se
habría desplomado”, confirmaron
los técnicos de la Ance (Asociación
Nacional de la Construcción). Por
el contrario, ese cemento se pulverizó
como harina al sufrir el impacto
de una fuerza de aceleración nada
irresistible. No en vano el desastre
había sido anunciado. De hecho,
en 2006 un estudio sobre los edificios
públicos, entregado a la región
de los Abruzzos por parte de la
Abruzzi Engineering, señalaba 137
edificios que tenían “puntos críticos
estructurales en el hormigón armado”
y que necesitaban la realización
de obras de consolidación, entre
otros, la Residencia de Estudiantes,
muchas facultades universitarias, el
Ayuntamiento y el hospital San
Salvador, que fueron arrasados o
sufrieron graves daños. Cabe resaltar
que, a efectos de las leyes antisísmicas,
un edificio público no es
igual que uno privado: “Los públicos
tienen que respetar un coeficiente
de protección de terremotos
un 40% más alto que los otros edificios”
explica Pietro Di Stefano, funcionario
de la Proveeduría de las
Obras Públicas de L’Aquila.

Sin embargo, el problema tiene
otro origen: el barrio más grande de
L’Aquila, el Pettino, de 25.000 habitantes,
nacido a raíz del Plan General
de Ordenación Urbana de 1975,
con cientos de casas destruidas, fue
edificado por encima de una falla
activa, que ya había afectado a la
ciudad en 1703. “La opción más tonta
era la de proyectar edificios allí
arriba”, dice el geólogo Antonio
Moretti, profesor de la facultad de
Ciencias Ambientales de la Universidad
de L’Aquila. “El seísmo actual
es gemelo del de 1703. Nunca se
edifica por encima de una falla, ni
aunque se encuentre inactiva, porque
canalizan los movimientos sísmicos.
En zonas como aquellas eso
tendría que estar totalmente prohibido”.
Pero esos terrenos pertenecían
a las familias más ricas de la ciudad,
los Scassa, los Vittorini, los
Berti-De Marinis, y por lo tanto, a
pesar de los informes técnicos de
los peritos que ya habían avisado
del peligro, el barrio Pettino fue edificado
allí mismo.

L'Aquila, el G-8 de la crisis]]
_ Silvio Berlusconi, en un
golpe de efecto de los
suyos, ha desplazado de
Cerdeña a las zonas del
terremoto la reunión del
G-8 que se va a celebrar
en julio. El objetivo es
parar las protestas a su
gestión y buscar consenso.

Los jefes de Estado
se encontrarán en un
cuartel, en el que incluso
se están arreglando
los alojamientos, hasta
los que va a usar Barack
Obama. Los movimientos
sociales han tenido
que cambiar rápidamente
sus programas y ya se
coordinan con las redes
recién nacidas después
del temblor, como la
3.32 y Epicentro Solidario,
para preparar las
protestas.

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