MOISÉS TORRES VEIZAGA, DEL MST BOLIVIA
“Somos los marginados de los marginados”

En Cochabamba nos reunimos con Moisés Torres Veizaga, presidente del Movimiento Sin Tierra de Bolivia, para hablar sobre los problemas de los campesinos.

04/06/06 · 20:47
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Foto: Fernando Molina

Texto de F.M. /Cochabamba

Además de la nacionalización de los
hidrocarburos demandada por el
pueblo, el nuevo Gobierno de Evo
Morales tiene como reto afrontar el
tema de la distribución de tierras en
Bolivia. El Movimiento Sin Tierra
(MST) de Bolivia reclama que se hagan
efectivas las medidas escritas
en la Reforma Agraria de 1953 y, por
otro lado, ‘limpiar’ las instituciones
tomadas por los grupos de poder
económico, quienes las habían puesto
a su servicio.

DIAGONAL: ¿Cuándo y cómo surge
el MST en Bolivia?

M.T.V.: El MST surge en el año 2000
por la injusta distribución de tierras
que existe en Bolivia. Nuestros abuelos
eran esclavos del patrón o el señor
feudal. En 1953 se produce la
Reforma Agraria que dice que la tierra
es de quien la trabaja. Pero esto
no se cumple. La distribución de tierras
ya desde entonces fue injusta
porque en aquel momento los lotes
de tierras que dio el Gobierno de entonces
a los campesinos fueron muy
pequeños y más si tenemos en cuenta
que luego se los tenían que repartir
entre los descendientes.

D.: ¿Por qué se habla entonces de
que existe un elevado latifundismo
en el país?

M.T.V.: Las tierras que cultiva el
campesino en la zona occidental son
minifundios de baja calidad y son
muy poco productivas. En cambio,
en el oriente se concentran millones
de hectáreas de latifundio de las empresas
agropecuarias que se ha concentrado
en pocas manos como pago
de favores políticos de los gobernantes.
De los 65 millones de hectáreas
cultivables de Bolivia, unos 40
millones son de terratenientes.
Otros 10 millones corresponden a
las tierras protegidas, pero a las que
también acceden los poderosos para
sacar recursos naturales como
madera, minerales o gas. Estas últimas
tierras están vedadas para los
indígenas campesinos, que sólo disponemos
de 15 millones de hectáreas
de baja calidad para cultivar.

Consecuencia de esto es que más
de un millón de campesinos en el
país no pueden vivir de la tierra.
Son las personas que por necesidad
han emigrado a los centros urbanos
donde viven sin empleo o
trabajan en la economía informal o
en las grandes extensiones agrícolas
y ganaderas del oriente. El resto
se marchan al extranjero.

D.: ¿Cómo es posible que tras 50
años esta situación no se haya resuelto?

M.T.V.: En 1996 apareció la ley
INRA que supuestamente mejoraría
la distribución de tierras. Tras
10 años sólo se ha saneado el 7%
de tierras del país.
Por esta situación, en el año 2000
se organiza el MST para reivindicar
las tierras ociosas, que muchas están
hipotecadas para pedir préstamos
bancarios. Se decide entrar en
las tierras que no se están trabajando.
Desde entonces han sido muchos
los enfrentamientos con el Gobierno
y los terratenientes.

D.: ¿Qué grado de represión ha sufrido
el MST?

M.T.V.: En el año 2000 grupos de sicarios
asesinaron a seis dirigentes.
Todavía no se ha aclarado lo que sucedió
ni detenido a los asesinos. Y
hasta hoy las persecuciones son
constantes.

D.: ¿Qué apoyos estáis recibiendo?
¿Qué cobertura dan los medios de
comunicación de vuestra lucha?

M.T.V.: Hemos sido tildados de avasalladores
de tierras, de estar armados
como las FARC o Al Qaeda, de
estar más armados que Rambo. Los
medios de comunicación nos preguntan
que de dónde sacamos las
armas. Nosotros les decimos que las
usamos para cazar animales. Y ahí
se quedan. Porque cuando les decimos
que no nos alcanza para comprar
azúcar, sal o fideos, eso no nos
lo sacan en los medios. Por todo
esto creemos que somos los marginados
entre los marginados. En Bolivia
somos ricos en recursos naturales
pero seguimos pobres.

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