Un sistema en quiebra, una historia sin final

Texto de E. González-Quijano

16/12/09 · 0:08
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Desde el abandono del
patrón oro en 1971 y la
aparición del dinero fiduciario,
el sistema financiero
ha ido creciendo
alocadamente, anegando
cuantos escenarios se le
ponían por delante. El
exceso de (petro)dólares
en la década de los ‘70
inundó América Latina,
generando un importante
boom económico que
precedió a las crisis de la
deuda de los ‘80. Posteriormente
Japón logró un
superávit comercial
como no se había visto
hasta el momento que le
permitió aprovisionarse
de dólares y así crear
una burbuja inmobiliaria
que le ha tenido cerca de
una década en recesión
durante los ‘90. Después,
esa bolsa de dólares
“ociosos” se dirigieron
al este asiático y
sobrevino el ascenso y
derrumbe del milagro
oriental. Todos estos
casos han tenido como
causa la excesiva afluencia
de dólares exógenos
a sus economías. Actualmente
nos encontramos
en la burbuja de las
hipotecas subprime, que
ha desembocado en la
crisis global. La historia
de nunca acabar.
Lo que ha quedado claro
con esta crisis es que un
sistema basado en dinero
fiduciario (que no está
anclado a ningún
patrón) no genera nunca
la misma prosperidad
duradera que un sistema
basado en una divisa
que responda a la riqueza
real, sea el patrón oro
o cualquier otro.

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