Cobas y En Construcción intervienen en la junta de accionistas de la compañía
Los sindicatos combativos de Telefónica exigen la readmisión de los despedidos y más puestos de trabajo

El presidente de la multinacional responde a una interpelación sindical sobre los despidos declarados nulos que "esta gente se lo tiene que pensar" y justifica la falta de presencia de mujeres en cargos directivos de la compañía.

, La Directa
03/06/13 · 11:17

En la junta de accionistas de Telefónica celebrada el viernes en Madrid los sindicatos combativos presentes en la empresa tomaron la palabra para exigir la readmisión de los trabajadores despedidos y la creación de puestos de trabajo. En Barcelona, el día antes, más de 150 trabajadoras y trabajadores de Telefónica reunidos en asamblea decidían en la misma línea continuar con las movilizaciones.

Alrededor de 60 delegadas y delegados de los sindicatos combativos de Telefónica plantaron cara el viernes a la dirección de la compañía durante la junta de accionistas, según ha explicado el delegado de Cobas, Josep Bel. Varias intervenciones coincidieron en exigir la retirada del plan de recortes pactado entre la dirección y los sindicatos mayoritarios, poniendo el acento en dos reivindicaciones: por un lado, la readmisión de los dos trabajadores despedidos (Marcos –por bajas médicas– y Álvaro –por represión sindical–) y, por otro lado, la creación de nuevos puestos de trabajo. El grupo Telefónica, con unos beneficios netos de casi 4.000 millones de euros en 2012, en el Estado español ha destruido desde 2011 hasta hoy más de 6.800 empleos y sólo ha incorporado 456 personas a la plantilla durante el mismo periodo. Frente a esta realidad, delegados de CGT presentaron en la Junta de Accionistas la campaña ‘Pídele trabajo a Cesar’, en referencia al presidente de Telefónica, Cesar Alierta, y denunciaron las condiciones de las “trabajadoras y trabajadores de telemarketing, del mundo de la informática o de empresas colaboradoras, todos ellos con sueldos miserables y en condiciones infrahumanas”.

Respecto a los dos despedidos por bajas médicas, Marcos y Mari Cruz, César Alierta fue contundente: “Desde el año 2003, cuando éramos 40.000, hasta ahora, que somos 24.000, sólo se ha despedido a dos personas por absentismo; ha sido un hecho simbólico. Esto la gente se lo tiene que pensar. Algo habrán hecho”. De esta manera, el presidente de Telefónica cuestionaba abiertamente las sentencias judiciales del caso de Marcos Andrés Armenteros: la primera, que declaraba el despido nulo, y la segunda, improcedente, dando en ambos casos la razón al trabajador.

Alierta también despertó polémica al justificar la escasa presencia de mujeres en cargos directivos de Telefónica por la “incorporación más tardía de la mujer a la formación en España” respecto a otros países y mostrarse más inclinado a “elegir al más capacitado” en el momento de los nombramientos. Muchas otras reivindicaciones y críticas realizadas por las y los representantes de la plantilla han quedado sin respuesta: desde el crecimiento brutal de los salarios de los directivos desde la privatización de Telefónica hasta las contrataciones de personajes como Rodrigo Rato o Iñaqui Urdangarín. Tampoco hicieron mención a la petición expresa de realizar una declaración jurada sobre la no existencia de cuentas de Telefónica en paraísos fiscales.

En Barcelona, todo el poder a las asambleas

El día antes de la junta de accionistas, más de 150 trabajadores y trabajadoras de Telefónica se reunían en asamblea en Barcelona para recoger propuestas de movilización a partir de formas “de lucha más participativas y democráticas”, según se explicó al inicio desde la mesa. Varias intervenciones apuntaron que para ello será necesario retomar las asambleas periódicas como espacio de decisión y de lucha, así como las reuniones semanales en los centros de trabajo para fomentar la participación más allá de los dos sindicatos que hasta el momento han llevado sobre sus espaldas el peso de la lucha por la readmisión de Marcos: COBAS y En Construcción.

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Protesta de la plantilla de Telefónica durante la huelga de hambre de noviembre. / Ramón Fornell
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