PANORAMA // MOVILIZACIONES EN EL KURDISTÁN TURCO Y ESTAMBUL POR LOS DERECHOS DE LOS KURDOS
Sin solución para el Kurdistán turco

El Partido de la Sociedad Democrática, único representante de los kurdos en el Parlamento de Turquía, está en peligro de ilegalización acusado de “separatismo” y vínculos con la guerrilla kurda del PKK.

26/11/08 · 14:51
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Texto de Daniel Cardona

Con las elecciones de julio de 2007
se abrían nuevas esperanzas para el
pueblo kurdo: después de 16 años,
sus representantes volvían a entrar
en el Parlamento de Ankara. El Partido
de la Sociedad Democrática
(DTP), heredero de los anteriores
partidos kurdos clausurados, consiguió
superar los obstáculos que impone
el sistema electoral turco y obtenía
21 diputados. Pero a más de
un año de las elecciones, en nada se
ha avanzado: en noviembre de
2007, el Tribunal Supremo de Apelaciones
presentó al Tribunal Constitucional
una solicitud de cierre del
partido alegando que es un peligro
para la integridad de Turquía. Además,
el Tribunal vincula al DTP con
la guerrilla independentista y marxista
del PKK (Partido de los Trabajadores
del Kurdistan) y lo acusa de
seguir sus directrices y de no querer
etiquetarlo como organización terrorista.
Sin saberse aún cuándo se
hará pública la resolución del caso,
parece claro que el partido será ilegalizado,
excluyéndose una vez
más la posibilidad de que los kurdos
tengan una voz propia en el
Parlamento.

Las promesas hechas por el AKP
(Partido de la Justicia y el Desarrollo),
en el poder desde 2002, de buscar
una solución política para el
“problema kurdo” no se concretaron:
la fuerza policial y los ataques
militares, tanto en territorio turco
como iraquí, han sido las únicas herramientas
que se han utilizado para
“solucionar” el problema.
Las “mejoras democráticas” que
Europa exige para la adhesión de
Turquía a la UE se han limitado a
medidas “de mínimos”, tal y como
denuncian organizaciones de defensa
de los derechos humanos.
Además de legalizar la utilización
del idioma kurdo, el Gobierno ha
reformado el artículo 301 del Código
Penal, que condenaba a tres años
de cárcel por insultar públicamente
la “turquinidad”: ahora la pena por
insultar a la nación turca es de dos
años. Mientras tanto, continúa la
política de persecución y negación
del pueblo kurdo: exhibir la bandera
kurda es motivo suficiente para
terminar en la cárcel; se cierran periódicos
en kurdo; las denuncias por
torturas y palizas a detenidos y presos
son continuas, al tiempo que miles
de páginas web son censuradas.
A esta situación se le suma el alto
nivel de pobreza, trabajo infantil y
analfabetismo presente en el sudeste
del país, causado sobre todo por
la falta de inversiones del Gobierno
central en la zona y los millones de
desplazados por el Ejército en su lucha
contra el PKK en los años ‘90.

Todos estos problemas políticos y
sociales han llevado a una situación
de violencia y tensión que se han
traducido recientemente en movilizaciones
en muchas localidades del
kurdistán y en Estambul, con el resultado
de cientos de heridos, detenidos
y un manifestante muerto por
los disparos de la Policía el pasado
20 de octubre en Dogubayazit. Además,
las guerrillas del PKK, desde
sus bases en la Región Autónoma
Kurda del norte de Iraq, han intensificado
los ataques contra el Ejército
y la Policía.

Según denuncian diversas organizaciones
kurdas, el Gobierno,
el Ejército y el poder judicial
alimentan día a día un nacionalismo
turco exacerbado, incrementando
el odio antikurdo y la
mitificación del PKK como causante
de todos los males del país
(distribución de droga en las
puertas de las escuelas, los incendios
forestales del verano, ligándolos
a la trama golpista ultranacionalista
turca de Ergenekon…),
lo que lleva al aumento de ataques
racistas y enfrentamientos
violentos entre miembros de ambas
comunidades en poblaciones
del oeste de Turquía y provoca
que cada vez sean más los kurdos
residentes en el oeste que tienen
que volver a su tierra.


ENTREVISTA A ALI SIMSEK, ASESOR DEL PRESIDENTE DEL PARTIDO DE LA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA (DTP)

“Quieren dejar fuera a la sociedad kurda”

A cuatro meses de las elecciones
municipales continúa la
incertidumbre sobre si el Partido
de la Sociedad Democrática
(DTP), acusado de tener relaciones
con la guerrilla kurda
del PKK, va a poder presentarse.

DIAGONAL: ¿Qué destacarías
de la actualidad política?

ALI SIMSEK: Se está dando
una situación de enfrentamiento
entre turcos y kurdos, sobre
todo en el oeste del país, en
algunos casos con consecuencias
muy graves. También se
han dado casos de violencia
contra miembros de nuestro
partido y contra nuestras
sedes. No se trata de hechos
aislados, sino que son consecuencia
de la estrategia del
Gobierno, que provoca a
ambas partes porque no quiere
encontrar una solución al
‘problema kurdo’. La última
provocación son las agresiones
sufridas por Abdullah Ocalan
en la cárcel de la isla de
Imrali, donde cumple cadena
perpetua totalmente aislado.

D.: Ahora el DTP está en un
proceso de ilegalización...

A.S.: Quieren cerrar el DTP porque
puede ser un puente entre
el pueblo kurdo y el Gobierno
turco para conseguir la paz y
encontrar una salida al conflicto,
y esto no interesa. Lo que
realmente quiere el Gobierno
es que la sociedad kurda
quede fuera de la política,
pero entonces empujan a los
kurdos a luchar por otras vías.
Ademas, al encontrarnos ante
unas elecciones, es una forma
de hacen propaganda y buscar
que la gente tenga miedo. La
ilegalización de partidos kurdos
no es una cosa nueva, se
ha ido repitiendo continuamente,
y se ha ido cambiando
el nombre del partido.

D.: Se acusa al DTP de “separatismo”,
pero también de
estar vinculado con el PKK.

A.S.: Nosotros no tenemos ninguna
relación con el PKK.
Somos partidos diferentes,
aunque sí tenemos puntos en
común en cuanto a los objetivos
de nuestra lucha.

D.: ¿Cuál es la posición del
actual partido en el Gobierno,
el AKP, que también vivió un
proceso de ilegalización?

A.S.: Cuando el AKP se encontraba
dentro del proceso de
ilegalización hablaba mucho
sobre la libertad de partidos y
hacía mucha propaganda
sobre la libertad y la democracia,
pero ahora que han superado
el proceso se han olvidado
de toda aquella retórica y
están a favor de ilegalizar al
DTP. En las últimas elecciones,
Erdogan visitó la zona y habló
del “problema kurdo” y prometió
que si ganaba las elecciones
buscaría una solución al
conflicto. Era la primera vez en
la historia que un primer
ministro turco reconocía la
existencia de un “problema
kurdo”, por lo que mucha
gente, esperanzada, le dio su
confianza. Una vez en el
Gobierno, no ha hecho nada
al respecto. Han engañado a
la gente, por lo que estamos
convencidos de que muchos
ya no les votarán.

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