ENTREVISTA: ISAÍAS BARREÑADA, ARABISTA E INVESTIGADOR ESPECIALIZADO EN EL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ
“Si no hay unidad entre los palestinos les espera un Estado diseñado por Israel”

El arabista Isaías Barreñada expone algunas de las
claves fundamentales para entender la situación actual
en Palestina, donde los enfrentamientos intestinos
complican la creación de un Gobierno de unidad.

04/01/07 · 0:00
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ESCALADA. Una de las escenas que dejó el enfrentamiento entre facciones
palestinas en las últimas semanas./ WN NOUR AHMED

DIAGONAL: ¿Cómo interpretas la
situación entre las diferentes facciones
palestinas?

ISAÍAS BARREÑADA: Hamás
nunca ha sido miembro de la Organización
para la Liberación de Palestina
(OLP) y de hecho en un momento
dado aparecía como una
especie de contrapeso, haciendo la
vista gorda en algunos casos, dando
más márgenes de libertad a los islamistas
para contrarrestar el nacionalismo
laico. Esto pasó muy al origen
y obviamente ha dejado de funcionar.

Ahora lo que le duele a Israel es
precisamente la coherencia y la legitimidad
democrática que tiene el propio
Hamás. Un gran paso sería encontrar
una fórmula de Gobierno de
unidad nacional de integración de
las fuerzas políticas palestinas que
en realidad están fuera de la OLP,
para integrarse en esta estructura.
El gran problema es que la OLP, hoy
por hoy, no existe; entonces es muy
difícil integrarles ahí.

En los enfrentamientos entre palestinos
hay una mezcla de muchas
cosas: hay grupos políticos armados
ligados a partidos, pero fuera
del control político de esos partidos
(pequeños grupúsculos, células,
facciones) y que escapan de la matriz
política concretamente de
Fatah. Tiene toda una serie de grupos
armados emparentados que se
le escapan del control y que a veces
incluso utiliza. Probablemente
el control que tienen los islamistas
de sus brazos armados sea más
efectivo que el de Fatah.

D.: ¿Cómo se explican los enfrentamientos
violentos en el seno de la sociedad
palestina?

I. B.: Ha habido una privatización de
la violencia: enfrentamientos de clanes,
de mafias, que a veces se disfrazan
de enfrentamientos políticos pero
que no lo son, tienen que ver con
disputas por bienes, enfrentamientos
de poder, etc. En cierta forma es
una dinámica propia de otros conflictos
que han visto cómo junto al
conflicto político se va desarrollando
un conflicto privado, una violencia
privada. Se ha visto en Sierra Leona,
en el Iraq de hoy, donde una parte
importante de la violencia proviene
de las mafias. Esto no es que esté
alentado por Israel, pero le viene
bien. Es muy grave el uso que se ha
hecho de las fuerzas armadas y de
las policías en el enfrentamiento entre
funcionarios y el Gobierno de
Hamás. Han utilizado a la policía y a
ciertos grupos armados para que la
gente haga huelgas y se enfrente al
responsable político, haciendo un
uso de las fuerzas de seguridad partidista,
lo cual ya es una perversión
por completo. Eso obviamente para
la gente de a pie tiene un impacto y
un coste enorme: desconfía del Estado,
de los grupos políticos, etc. ¿A
quién se dirige un palestino de a pie
si le secuestran a un miembro de la
familia? ¿A qué facción o grupo político
o policial? La tendencia es recurrir
a otro grupo privado más fuerte.
La situación no es nada fácil y beneficia
obviamente a Israel.

D.: ¿Crees que en este contexto será
posible formar un Gobierno de unidad
nacional?

I.B.: Yo creo que sí. De hecho, en varios
momentos se ha estado muy cerca.
Creo que el no haber llegado a un
Gobierno de unidad nacional después
de haber negociado tanto ha sido
el resultado en gran medida de
presiones externas. En ciertos momentos
no se ha contado con el visto
bueno del Gobierno de los Estados
Unidos o de Israel y eso ha echado
para atrás a la Presidencia de la
Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Quien hoy por hoy ha puesto más
trabas al Gobierno de unidad nacional
ha sido la Presidencia de la ANP,
o por lo menos algunos sectores de
Fatah. Es un paso clave y fundamental
para encontrar una vía de supervivencia
y luego de resistencia y recuperación.
Si no hay unidad nacional
entre los palestinos el futuro que
les espera es el Estado diseñado por
Israel: un bantustán del que a cuenta
gotas los palestinos se acabarán
marchando.

D.: ¿Crees que es posible actualmente
la gobernabilidad en los Territorios
Ocupados tras los Acuerdos
de Oslo?

I.B.: Es muy difícil porque el territorio
está fraccionado, la presencia militar
israelí y de colonias, es decir, de
todo el entramado de asentamientos,
carreteras, puentes, hace muy difícil
la capacidad de gestión coherente de
un territorio así. El problema de partida
es más bien político. El gran reto
de los palestinos es poder cimentar
una unidad que respete las reglas del
juego, la voluntad de las mayorías,
por lo tanto que acepte el resultado
de las elecciones, que se resista a algunas
presiones de fuera -israelíes,
americanas y otras- y que tenga capacidad
de rentabilizar lo que durante
mucho tiempo fue uno de los puntos
fuertes de la OLP: la diversidad,
pero al mismo tiempo la unidad.
Todavía no se ha llegado a ello. Hay
esfuerzos pero también hay interferencias.

Creo que desde una base así
podría contar con apoyos de fuera,
quizás de la Unión Europea, si ésta
viese un Gobierno de unidad nacional
con un proyecto realista como lo
ha demostrado, además, en los distintos
acuerdos entre los palestinos -el Acuerdo de El Cairo en enero del
2005 y otros. Israel, en una situación
como ésta, tiene todas las posibilidades
de echar sal en las heridas, de
provocar, etc. El gran reto es la unidad
palestina, porque sin ésta es muy
difícil defender y lograr los objetivos.


“DIVIDE Y VENCERÁS”

L. M.
‘Divide y vencerás’. ‘Hechos consumados’.
‘Negociación’. Son
algunos de los conceptos fundamentales
que utiliza el Estado de
Israel hacia el conjunto de los
palestinos. Después de varias
semanas de enfrentamientos
intestinos entre facciones palestinas,
una reunión entre el jefe del
Ejecutivo israelí, Ehud Olmert, y
el presidente palestino, Mahmud
Abbas, selló el principio de la
reconciliación entre Israel y el
rostro palestino aceptable para
Occidente. Sin embargo, antes
de llegar a esta reunión en el
lado palestino han tenido que
pasar una serie de acontecimientos
que superan el dramatismo
habitual en el que vive la población
palestina.

ISRAEL DIVIDE

Después de unas impolutas
elecciones patrocinadas por
Estados Unidos, la Unión Europea
e Israel, los mismos patrocinadores
promueven un
embargo internacional contra el
Gobierno emanado de las
urnas. En esta coyuntura,
Fatah, el partido que tuvo todo
el poder y que acabó con altos
índices de desconfianza debido
en gran medida a la corrupción
endémica y al fracaso del proceso
de paz, agudiza su oposición
al Gobierno de Hamás.

Aunque desde sus filas se argumenta
habitualmente que el
proyecto de Hamás es inviable,
Hussein el-Ziene, de Fatah,
reconoce en declaraciones a
DIAGONAL que “Fatah tiene un
problema muy grave en cuanto
a salir con un programa realmente
correcto hacia el pueblo
palestino”. Preguntado sobre la
gobernabilidad en Palestina
después de los Acuerdos de
Oslo, el-Ziene opina que “todas
las fuerzas del mundo que apoyaron
el proceso de paz hicieron
que fracasara, con lo cual
Fatah se ha quedado sin proyecto”.
“Hay actualmente un
fuerte debate en las filas de
Fatah y las amenazas y las presiones
internacionales sobre su
presidente son enormes”,
añade el-Ziene.

Mientras el Tribunal Supremo
israelí legalizaba los eufemísticamente
denominados asesinatos
selectivos, el Tzahal (Ejército
israelí) bloqueaba la entrada a
la franja de Gaza del primer
ministro palestino Ismail Haniya,
evitando así el ingreso de los 26
millones de euros recaudados
para paliar la grave situación
humanitaria, lo que provocó graves
disturbios y enfrentamientos.
Apenas dos días después, el 16
de diciembre, Abbas anunciaba
la convocatoria de elecciones
presidenciales y parlamentarias
anticipadas, algo tildado como
“golpe de Estado” por portavoces
de Hamás e incluso por relevantes
figuras del propio Fatah.
Los críticos de Abbas denuncian
que su cargo no le permite
tal jugada y además le recuerdan
que, aparte de ser casi
inviables desde el punto de
vista técnico, las elecciones
anticipadas podrían significar
un segundo fracaso.

ISRAEL VENCE

Mientras cuaja la estrategia
divisionista de Israel, la población
civil palestina sobrevive en
una situación extremadamente
precaria: según la Oficina Central
de Estadísticas, la economía
palestina se redujo cerca
de un 10% en los seis meses
posteriores a las elecciones.
Además de las centenares de
víctimas civiles que se añaden
a la cuenta del Tzahal, según el
portavoz de la agencia gubernamental
para los refugiados
palestinos, Matthias Burchard,
más de un millón de palestinos
malviven en una situación de
extrema pobreza, con un incremento
de la ‘profunda pobreza’ -situación de imposibilidad de
afrontar las necesidades de
consumo humano básico- del
64% durante la primera mitad
del presente año.

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