SENEGAL: PROTESTAS CONTRA EL PRESIDENTE ABDOULAYE WADE QUE SE PRESENTA POR TERCERA VEZ A LOS COMICIOS DEL 26 D
Los senegaleses ponen en jaque a Wade

Los disturbios motivados por la decisión del presidente de seguir en el cargo pese a
que la Constitución no lo permite van a marcar las elecciones del 26 de febrero.

- Y’en a marre o el grito de ¡Basta ya! del pueblo senegalés

- Youssou N’Dour, la lucha desde abajo

24/02/12 · 16:00
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Foto José Naranjo

El 27 de enero por la noche, el
Consejo Constitucional de Senegal
declaraba válida la candidatura del
actual presidente Abdoulaye Wade
a las elecciones del próximo 26 de
febrero. En ese instante, un estallido
de ira colectiva hacía temblar al
país. Coches y casas quemadas, barricadas
en las principales carreteras,
jóvenes lanzando piedras a la
policía... Por unas horas Senegal se
asomó al abismo de la violencia.
Desde entonces, las manifestaciones
contra Wade se han cobrado la
vida de cuatro personas, entre ellas
un policía, y una parte de la sociedad
senegalesa sigue en pie de guerra
contra su presidente.

Senegal ha sido siempre un país
tranquilo. Si lo comparamos con sus
vecinos Guinea, Mauritania, Gambia,
Liberia, Sierra Leona o Costa de
Marfil, el caso senegalés es realmente
ejemplar. Una democracia estable
con alternancia en el poder, ningún
golpe de Estado, un cierto nivel de
desarrollo económico, buenas universidades,
cierto peso en el contexto
africano. Pese a ser un país de sólo
12 millones de habitantes sin grandes
recursos naturales a excepción
de la pesca y la agricultura, en los últimos
años se ha convertido en un
polo de atracción para empresas y
gentes de todo el mundo.

Aumento de precios

Sin embargo, más allá de la superficie
anidan serios problemas que nadie
ha sabido combatir, como la pobreza
o el paro, que se suman a los
recurrentes cortes de luz, el aumento
de los precios y la inseguridad, la corrupción
en todos los niveles y la percepción
generalizada de despilfarro
de dinero público. Y si encima tenemos
a un presidente de al menos 85
años (hay quien asegura que supera
los 90), que lleva dos mandatos en el
poder (desde 2000) y que se quiere
volver a presentar a las elecciones
cuando la Constitución que él mismo
reformó fija un límite de dos mandatos
presidenciales, ya tenemos los ingredientes
que pueden conducir a este
país por una senda peligrosa.

La indignación espontánea del 27
de enero fue seguida por una serie
de manifestaciones organizadas por
el Movimiento 23 de junio (M23), que
aglutina a asociaciones de la sociedad
civil y partidos de la oposición
para hacer frente al omnímodo poder
de Wade y el Partido Democrático
Senegalés (PDS). Sin embargo, la llama
se ha ido apagando y los candidatos
que hasta hace unos días hablaban
de “golpe de Estado constitucional”
ya están metidos en la harina
electoral y haciendo campaña por las
ciudades del país como si se tratara
de unas elecciones normales.

Los únicos que aún mantienen encendida
la llama de la protesta son
los raperos y periodistas que crearon
el movimiento Y’en a marre (¡Basta
ya!, en español).
Para esta semana
han organizado lo que ellos denominan
“operación Fanane”, que no es
otra cosa que acampar en la plaza del
Obelisco de Dakar hasta que Wade
retire su candidatura, intentando
convertirla en una especie de plaza
Tahrir a lo subsahariano. Su capacidad
real de movilización de la población
está aún por verse, pero si en
Senegal se produjera un cambio en
ellos estará, sin duda, el germen.

El gran temor de buena parte de la
sociedad senegalesa reside no sólo
en que Wade se vaya a presentar a
las elecciones, sino en la sospecha de
que prepara un enorme fraude electoral

que le conducirá sin grandes sobresaltos
a un tercer mandato. En las
últimas elecciones presidenciales de
2007, Wade obtuvo una aplastante
victoria con más del 50% de los votos
en primera vuelta, cuando las encuestas
no le daban ni el 30%. ¿Error
estadístico? ¿Fraude? Los partidos de
la oposición y expertos que han auditado
lo ocurrido en 2007 están convencidos
de lo último. Por eso ahora
se temen que vuelva a ocurrir.

Wade ha obtenido logros en sus
doce años en el poder, eso es indudable,
sobre todo en materia de infraestructuras
(carreteras, universidades,
hospitales, etc). También es cierto
que cuenta con los apoyos de una
parte de la sociedad, entre ellos de la
importantísima cofradía mouride de
la que forma parte. Pero existe una
amplia mayoría que está harta de “El
Viejo” (como se le conoce). Y si el
hartazgo de esa mayoría no se traduce
en movilizaciones populares más
amplias se debe, en buena medida, a
que Wade es el candidato más poderoso.
Que reparta billetes de 5.000
francos CFA –moneda de 14 países
africanos– en sus mítines sólo es una
anécdota de la inmensa compra de
voluntades que ha llevado a cabo este
veterano de las lides políticas.

Antes de la jornada decisiva del 26
de febrero, una especie de inquietud flota en el ambiente. Potencias extranjeras
con muchas y buenas
relaciones con Senegal, como
Francia y EE UU, han hecho llegar a
Wade el mensaje de que se vaya, que
deje paso a nuevas generaciones, lo
que ha generado una airada reacción
del entorno del presidente. Hasta
ahora, el único relevo en el que piensa Wade
es en dejar bien situado a su
hijo Karim para una hipotética sucesión
en el poder. De hecho, ya dirige
cuatro ministerios. Y el propio Wade
ha dicho que sólo necesita tres años
más para cumplir su proyecto político
para Senegal. ¿Y los otros cuatro
años de mandato qué? Esta tentación
dinástica, la conversión de Senegal
en una monarquía, es lo que no perdona
la gran mayoría de los senegaleses
a Wade.Al igual que el waxwaxeet
(frase en wolof que equivale a
“donde dije digo, digo Diego”) que
supuso anunciar que no se volvería a
presentar a las elecciones y luego
cambiar su decisión.

Hasta ahora, las protestas no han
llegado a incendiar Senegal. Pero flota
en el ambiente una electricidad extraña.
La oposición ha prometido que
no habrá elecciones con Wade, pero
el tiempo sigue corriendo en su contra.
La policía se ha empleado con
dureza en la represión de las manifestaciones,
incluso disparando fuego
real, y el presidente parece tenerlo
todo bajo control. Sin embargo,
nada es descartable. Ya lo dijo hace
unos días el portavoz del Gobierno,
“si el pueblo senegalés sale a la calle,
eso no hay poder que lo resista”.

Mas información sobre las protestas en Senegal

- [Y'en a marre o el grito de ¡Basta ya! del pueblo senegalés->17625]
- [Youssou N'Dour, la lucha desde abajo->17626]
- En el blog 'Hemisferio Zero': [Las protestas contra el presidente Wade llegan a Madrid->http://hemisferiozero.wordpress.com/2012/02/21/las-protestas-contra-el-p...

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    29/02/2012 - 1:32am
    <p class="spip">interesante programa de hace unos dias sobre el golpe de estado constitucional en Senegal</p> <p class="spip">http://www.radioela.org/spip.php?article359</p>
  • Foto José Naranjo
    Foto José Naranjo
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