ANÁLISIS // LA PATENTE TERMINATOR AMENAZA DE NUEVO
Semillas programadas para ‘suicidarse’

A finales de marzo, se discutirá en Brasil la moratoria de la polémica tecnología Terminator, en el marco de la VIII Conferencia del Convenio de Biodiversidad. Esta tecnología, que permite patentar semillas estériles, ha sido denunciada reiteradamente por su impacto en la biodiversidad y en la agricultura de pequeña escala en beneficio de la industria biotecnológica. La autora del primer artículo desgrana las causas de la campaña internacional desplegada contra esta tecnología. Para contrarrestar la pérdida de biodiversidad agrícola, el granero colectivo Ecollavors, en Girona, nos relata su experiencia.

Texto de Isabel Bermejo , área de Transgénicos y Agricultura de Ecologistas en Acción.

07/04/06 · 1:27
Edición impresa


La noticia de que la compañía
Delta & Pineland había patentado
en EE UU una técnica
de ingeniería genética
para crear ‘semillas programadas para
suicidarse’ -bautizada Terminator-
suscitó gran alarma a finales de
los años ‘90. El rechazo generalizado
hizo que las grandes compañías biotecnológicas
se comprometieran a
no utilizar esta tecnología, y en 2000
el Convenio de Biodiversidad acordó
una moratoria, instando a los gobiernos
a no permitir los ensayos ni su
comercialización. Aparentemente
Terminator se había terminado. Pero
la industria ha seguido desarrollando
esta tecnología, que ahora promueve
agresivamente con el falso
argumento de que se trata de la solución
para frenar la contaminación
asociada a los cultivos transgénicos.

Como su propio nombre indica,
los Sistemas de Protección de Tecnologías
(así denominados por la industria)
han sido desarrollados para
‘proteger’ los intereses del negocio
semillero. Su objetivo es impedir que
los agricultores guarden semillas de
su cosecha para la siguiente siembra.
La lógica es muy clara: si el factor
limitante a la expansión del negocio
de las semillas es su empeño
en reproducirse, hagamos semillas
estériles. Terminator permitiría a la
decena de empresas que hoy controlan
la mitad del mercado mundial de
semillas incrementar sus ventas y
expandirse eficaz y cómodamente.

Su comercialización, sin embargo,
sería catastrófica para las regiones
empobrecidas del mundo, donde
una mayoría de la población no
puede permitirse el lujo de comprar
semillas todos los años. En África, el
90% de la simiente sembrada por los
campesinos y campesinas procede
de su propia cosecha. La venta de
semillas Terminator o su entrada a
través de ayuda alimentaria, con la
consiguiente contaminación de cultivos
locales, tendría efectos desastrosos.
Pero Terminator amenaza
no sólo el medio de vida de los 1.400
millones de familias campesinas
que dependen de sus semillas, sino
el mantenimiento de la enorme diversidad
de variedades agrícolas
conservadas en sus campos, fundamental
para la producción futura de
alimentos. Las semillas suicidas podrían
provocar la contaminación, el
abandono y la extinción de las variedades
locales, hoy más necesarias
que nunca debido a los problemas
derivados del cambio climático,
poniendo en peligro la seguridad alimentaria
de todo el planeta.

Terminator también puede tener
un impacto devastador en los ecosistemas.
Aunque la industria afirma
que es una tecnología segura, en realidad
no es posible garantizar su estabilidad
ni evitar la transferencia de
genes. El mecanismo suicida tiene
que permanecer ‘apagado’ mientras
las empresas multiplican las semillas
para la venta, por lo que se ha
ideado un complicado sistema que
se activa mediante la aplicación de
un producto químico antes de vender
las semillas. La diseminación de
genes suicidas, que pueden propagarse
‘apagados’ y activarse más tarde,
podría convertirse en una auténtica
catástrofe ecológica.

La industria biotecnológica está
desplegando toda su influencia para
minar la moratoria adoptada en el
Convenio de Diversidad, actualmente
en revisión y que se decidirá en la
VIII Conferencia del Convenio a finales
de marzo en Curitiba (Brasil).
En la reunión preparatoria de Granada,
en enero, se logró debilitar la
resolución adoptada, recomendando
una evaluación ‘caso por caso’ de la
tecnología Terminator. Sin embargo,
no existen casos en que Terminator
no sea una tecnología asesina.

Ecologistas en Acción se ha sumado
a la campaña internacional “Terminar
con Terminator” , para movilizar
a la sociedad y promover la prohibición
de la semilla. El próximo
campo de batalla será la VIII Conferencia.
Hasta entonces es preciso
presionar para terminar con una tecnología
que amenaza al mundo con
una nueva ‘primavera silenciosa’.

Campaña Internacional

Coincidiendo con la reunión del
VIII Convenio de Diversidad en
Brasil, Ecologistas en Acción abre
un espacio para la recogida de
firmas contra la tecnología Terminator
en: www.ecologistasenaccion.
org, donde también ofrecen
materiales divulgativos de la
campaña, así como las direcciones
locales de la federación.

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