Próximos retos en la agenda hacktivista
“Se trata de no volver a cuando muy pocas personas podían conectarse”

Jérémie Zimmerman, de
la organización francesa
pro derechos digitales La
Quadrature du Net
,
explica el panorama
actual de la luchas por la
libertad en internet.

- SOPA, caldo de la censura en la red

14/12/11 · 8:05
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Jérémie Zimmermann. Foto: Andreas Gaufer.

DIAGONAL: ¿Qué relación hay
entre la SOPA y el ACTA?

JÉRÉMIE ZIMMERMAN: SOPA
es la transposición del ACTA a la
ley de EE UU, pero va más allá porque da poder a los intermediarios
financieros para aplicar políticas
de copyright. Es una reacción del
Gobierno al caso de Wikileaks;
ahora ha querido implicar a todos
los intermediarios privados.

D.: ¿Se va a usar la SOPA para
ejercer censura política?

J.Z.: Es inevitable que, una vez que
comienzas a utilizar censura privada para cuestiones de copyright,
la gente se acostumbre a este tipo
de actuaciones. Y si lo normalizas
para proteger la propiedad intelectual, ¿por qué no lo vas a hacer para cosas más importantes como,
por ejemplo, luchar contra el terrorismo? Además, una vez que las
empresas hayan implementado los
mecanismos técnicos para controlar y bloquear las comunicaciones,
querrán amortizar su inversión, por
lo que es de esperar que encuentren más aplicaciones para ellos.

D.: Un efecto positivo podría ser
que más gente deje de utilizar los
servicios comerciales de estas empresas e impulse proyectos autogestionados...

J.Z.: Sí, los hackers siempre tendremos métodos para saltarnos las
restricciones y construir alternativas, pero ¿quién va a poder hacerlo? ¿Van a saber conectarse mi madre o mi peluquero? Se trata de no
volver a la edad oscura, la internet
de 1990, cuando sólo algunas pocas personas con conocimientos
técnicos podían acceder a información en la red.

D.: ¿Cuándo llegará ACTA a la Unión Europea?

J.Z.: Será recibida en los próximos
días en la INTA (comisión de comercio internacional), lo que inicia el proceso
formal. Después hay varias comisiones que tienen que estudiarlo y dictar sus opiniones. No sabemos cuándo se votará en el Parlamento, pero
en todo caso no antes de marzo, lo
cual nos da tiempo para movilizar a
la opinión pública.

D.: ¿Qué se está preparando?

J.Z.: Estamos trabajando en una
campaña de correos electrónicos
para decirle a los eurodiputados
lo que pensamos. Para que se exprese la ciudadanía en general y
también las empresas del sector
tecnológico a las que no les interesa que se limiten las funcionalidades de sus productos. En La Quadrature du Net trabajamos en
red con activistas de toda
Europa,
colectivos
como
Telecomix, Chaos Computer
Club
, X.net, Hacktivistas...

D.: ¿Y qué pasaría si se consiguiera parar el ACTA en el
Parlamento Europeo?

J.Z.: Sería un símbolo político
enorme porque se rompería la lógica represiva que se está siguiendo, según la cual cada nueva ley que se aprueba es más dura que la anterior. Abriría la posibilidad de desplazar la agenda
política de cara a próximas directivas sobre propiedad intelectual.
Es decir, si se aprueba el ACTA,
lo que se legisle después seguirá
la línea represiva de la SOPA en EE UU; si no, tendremos la ocasión de que en el futuro se tengan en cuenta las protestas y podamos negociar para que se revisen estas políticas.

D.: Siempre quedaría la lucha
contra la aplicación de leyes
aprobadas, como el caso de la
Hadopi en Francia.

J.Z.: Con la Hadopi no se ha llegado hasta el final, sólo se han
mandado advertencias pero nadie ha sido denunciado. Dicen los
políticos que por ahora sólo quieren hacer pedagogía, pero yo
creo que es porque saben que si
llegaran a juicio lo perderían. De
todas maneras esa ley, como la
Sinde española, ya está muerta
porque ni siquiera sirve para impedir el intercambio de archivos.
Ahora la amenaza es el ACTA,
una nueva estrategia más adecuada para frenar las prácticas
habituales de los internautas.

Objetivo: garantizar la neutralidad

La intención frustrada del Ministerio de Cultura
de reavivar la Ley
Sinde ha reactivado la
resistencia en internet.
Desde el colectivo
Hacktivistas prevén
que el nuevo Gobierno
del PP continúe la
senda restrictiva. Uno
de sus miembros, Txarlie, afirma que «podrían tratar de reformar
la Ley de Propiedad
Intelectual para eliminar el derecho a la
copia privada». En su
opinón, «igual que nos
echan de las plazas
para que no hagamos
asambleas, quieren
dificultar el acceso a
internet, que los servicios se gradúen según
el dinero que pague
cada persona». La
batalla está en preservar la neutralidad de la
red. «Hasta ahora ha
sido imposible conseguir legislación garantista como la de Chile
y Holanda, pero seguiremos presionando».

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Jérémie Zimmermann. Foto: Andreas Gaufer.
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