FRANCIA // UNA VIEJA Y EFICAZ TÁCTICA EN LA NEGOCIACIÓN LABORAL
Se multiplican los casos de ejecutivos retenidos

Recuperando la tradición
de los ‘60 y ‘70, se multiplican
las retenciones de
altos cargos de empresas
en conflicto, una táctica
frecuente en el país, pero
que ahora adquiere
nuevas proporciones.

19/05/09 · 19:14
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En los últimos meses se han multiplicado
en Francia las acciones de
retención a directivos de empresas
en conflicto. Antes de que la gripe
mexicana copara sus titulares, estas
iniciativas saltaron a las primeras
planas de los grandes medios
de comunicación. El ex primer ministro
Dominique de Villepin llegó
a mostrar en la radio Europe 1 su
preocupación por el “riesgo revolucionario”
que se vive en el país.

¿Tanto crece el miedo entre las
clases dirigentes? Más allá de las
declaraciones de los responsables
políticos, se intensifican las movilizaciones
en las empresas que se
han aventurado a una nueva oleada
de despidos masivos. El contexto
deja patente el desprecio de los
poderosos hacia unas clases populares
cuya disposición para el conflicto
social va en aumento, a pesar
de que finalmente sean las reivindicaciones
defensivas, como rebajar
la cantidad de despidos o mejorar
sus indemnizaciones, las que aparezcan
en primera línea. Y mientras
el paro sigue expandiéndose a
una velocidad de más de 80.000
nuevos desempleados al mes, según
el propio Gobierno.

Quien retiene a un patrón...

Los trabajadores de una fábrica de
Sony abrieron el baile el 12 de marzo,
reteniendo 24 horas a un alto
directivo de su filial francesa. A
partir de ahí fueron sucediéndose
este tipo de acciones: los empleados
de 3M, el 23 de marzo; Caterpillar,
el 31 de ese mes; luego Scapa,
Faurecia, Molex... El 31 de
marzo, el gran capitalista francés
François-Henri Pinault estuvo una
hora bloqueado en su coche por
empleados de Conforama y de la
Fnac, antes de que la policía llegara
a rescatarle. Estas acciones, impulsadas
desde las bases sindicales
de las empresas, dan fe de la
impotencia y desprecio que sufren
los trabajadores. Constituyen también
una estrategia consciente de
visibilización en el plano mediático,
ya que, tras asambleas y movilizaciones
varias, la retención de
directivos permite romper el cerco
de aislamiento y dar a conocer el
conflicto. Como nos decía un trabajador
de Caterpillar, “hay que
darles de comer a los medios”. Y
es que el mayor problema que aparece
en estas empresas, no es tanto
la integridad física de los patrones,
sino el riesgo de que el conflicto
que han desencadenado se
dé a conocer a escala nacional, forzando
a la dirección a negociar o
al Estado a poner orden y mediar
en el asunto. A pesar de la ilegalidad
de estas formas de acción, por
lo general han permitido obtener
buenos resultados o mejores compensaciones
de despido.

Las retenciones y secuestros de
patrones tienen su origen en la
tradición de acción simbólica y
demostración de fuerza del movimiento
obrero francés. En las fabricas
de Sud-Aviation, en una de
las primeras grandes huelgas de
1968, asalariados retuvieron 16
días a la dirección y al consejo de
la empresa. Al parecer los huelguistas
les torturaron con una dosis
de 36 horas seguidas de cantos
revolucionarios. En las retenciones
de los últimos meses, se están
dando fórmulas mucho menos duras,
copiosas en comida, café... y
a veces hasta amenizadas con un
poco de hip-hop.

En la misma línea, otras acciones
innovadoras florecen en el país galo.
El 29 de enero, el patrón de una
fábrica de baterías fue obligado por
sus trabajadores a manifestarse a
su lado. Las empleadas del gas y de
la electricidad realizan cortes temporales
o reinstalan la luz a familias
insolventes que han sido privadas
de suministro. El movimiento
universitario hace tres meses que
se moviliza contra las reformas gubernamentales,
sumándoseles recientemente
el masivo movimiento
de los hospitales públicos. A pesar
de andar aún lejos del “riesgo revolucionario”
que decía Villepin, se
percibe en muchas esferas una creciente
politización y radicalización.
Tras un primero de mayo masivo y
unitario, la intersindical desoye a
sus organizaciones más dispuestas
(Solidaires y la FSU), negándose
en su reunión del 4 de mayo a convocar
nuevos días de huelga, y contentándose
con dos jornadas de acciones
variadas para el 26 de mayo
y el 13 de junio. En este contexto, la
retención de directivos y otras
formas de radicalización de las protestas,
enriquecen sin duda el
repertorio de acción sindical, multiplicando
sus potencialidades de
generar dinámicas y obtener conquistas
que sean relevantes para las
multitudes precarizadas.

Más información:

[El modelo Sarkozy o cómo tener revueltas cada dos años->5142]

[El movimiento social busca nuevas conquistas->7611]

[Los suburbios en la era de 'Sarkocop'->3909]

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