EXPORTACIÓN MILITAR: EL COMERCIO DE DEFENSA CON PAÍSES EN CONFLICTO VIOLA EL CÓDIGO DE CONDUCTA DE LA UNIÓN EU
Se duplica la venta de armamento español

La exportación de material militar español alcanzó
el año pasado los 845 millones de euros. La cifra
supone más del doble que el año anterior, y refleja
una progresión ascendente que ha llevado a
que el volumen de venta se haya multiplicado por
seis desde el año 2000. Sin embargo, más allá de
las cifras, diferentes ONG denuncian que se está
violando el código de conducta de la UE al enviar
armas españolas a países en conflicto o donde se
producen frecuentes abusos de los derechos humanos.
Y la falta de transparencia sobre las ventas
hace aún más difícil su control.

05/07/07 · 0:00
Edición impresa



Vehículos de combate para Marruecos
(más de tres millones de venta
de material militar entre 2002 y
2005, incluyendo sustancias químicas,
bombas y misiles), materiales y
equipos nucleares de doble uso a
China (entre otros productos incluidos
en los 25 millones de euros de
armas vendidos al país asiático en el
mismo período); además de las ventas
a Estados Unidos, Pakistán, Camerún,
Emiratos Árabes o Tanzania.

La exportación militar española
no hace apenas distinciones políticas
(pudiendo vender armas a países ideológicamente
tan diferentes como
Venezuela o Colombia). Ni tampoco
se detiene demasiado en valorar su
probable uso: Israel, en los últimos
años, invirtió más de tres millones
y medio de euros en la industria española
para hacerse con torpedos
y cohetes, entre una larga lista de
materiales. Es más, en este caso
se da la paradoja de que las tropas
españolas en Líbano realizan
tareas de desactivación de bombas
lanzadas por Israel; un material
que, además de a otros países,
el Estado hebreo compra a la industria
española.

Una ley con agujeros

Estos datos aparecen recogidos en el
informe Comercio de armas en España:
Una ley con agujeros, un dossier
elaborado por Amnistía Internacional,
Intermón Oxfam y Greenpeace
que denuncia que el Gobierno
español sigue violando el código de
conducta de la Unión Europea que
prohíbe vender armas a países con
conflictos abiertos o donde se vulneran
los derechos humanos.

Las críticas llegaron esta vez en un
momento especialmente importante
en el plano político. A finales de diciembre
de 2006, el Consejo de Ministros
aprobaba el proyecto de ley
sobre el control del comercio exterior
de material de Defensa y doble
uso. El proyecto, que llega tras años
de presiones por una mayor transparencia
en el control de armas, lleva
desde entonces en trámite parlamentario.
Pero, en opinión de las ONG,
es poco probable que con el actual
borrador vayan a desaparecer las lagunas
habituales de Defensa al dar
las cuentas sobre este asunto.

En opinión de Mónica Costa, de
Amnistía Internacional, “la información
que se ofrece es claramente
insuficiente”. A su juicio, el actual
proyecto supone un avance en
dos puntos. Por primera vez se informa
la naturaleza del destinatario
(público, fuerzas armadas o privado)
y se señalará además el volumen
de material de caza. Sin embargo,
considera Costa, “seguimos
sin saber qué exportamos exactamente,
cuáles son los criterios que
se siguen y por qué se autorizan las
licencias. Pensamos que es el momento
de hacer un esfuerzo para
tener una buena ley, no una propuesta
de mínimos”.

Desde Intermón Oxfam, Ricardo
Magán lamenta además la lentitud
con la que se está llevando el trámite
parlamentario. “Los plazos se están
retrasando de manera injustificada.
Hemos llegado al verano y no se ha
constituido la ponencia para discutir
el texto. Pensamos que no ha habido
voluntad política para meterlo en la
agenda”, afirma.

Además, mejorar la transparencia
actual sobre el comercio de armas
no debería ser complicado. Un
aspecto que genera grandes críticas
es que los informes oficiales de
Defensa no especifican los productos
concretos, sino que se continúa
usando un sistema de categorías. Y
cada una de ellas abarca materiales
muy diferentes.

“El problema es que las categorías
son muy amplias. Algunas
van desde vehículos sumergibles
a equipos de natación subacuática.
A China, por ejemplo, se vende
material de la categoría 0, que
incluye desde uranio empobrecido
a electrodos de grafito. Vender
millones de euros sin decir si estás
vendiendo una cosa u otra.
cuando menos, despierta sospechas”,
apunta Ricardo Magán.

Datos que no aparecen

A esto se suman casos de ventas de
las que directamente no se informa.
Los datos de Defensa y los de aduanas
no siempre coinciden. “El caso
más específico es Colombia, donde
no aparecen datos de guerra, sino
material de doble uso, que puede ser
utilizado como material de Defensa”,
señala Mónica Costa, quien denuncia
cómo “la falta de información genera
menos control”. Así, la venta de
15 carros lanzaobuses a Colombia
por valor de 13 millones de euros ‘desapareció’
de los informes.

Y la falta de control sobre el doble
uso también se nota en África subsahariana,
donde España ocupa el primer
lugar como exportador de munición,
con un volumen dos veces superior
al de Francia y tres veces mayor
que el de EE UU en 2005.
Ghana, donde el año pasado se
exportó un total de 3,2 millones de
euros, es el principal destinatario de
municiones de fábricas españolas.
Este comercio no está sujeto a control
ni aparece en las estadísticas oficiales.
Para el Gobierno se trata en
exclusiva de material de “caza y tiro”.

Pero Ricardo Magán desconfía.
“Es algo lo suficientemente sintomático
como para que los políticos decidan
que este material debería tenerse
en cuenta. No tiene mucho sentido
que vendamos 500 millones de
cartuchos a un país que tiene 20 millones
de habitantes y que practica
poco el tiro deportivo”.

De cara al proyecto de ley, Amnistía
Internacional, Greenpeace e Intermon
Oxfam no han exigido un
cambio drástico en la política de
Defensa. En el informe sobre comercio
de armas recogen una serie de
prácticas (descripción del producto
exportado, medidas de control de intermediarios,
financiación de las
transferencias) que ya se aplican en
otros países. De hecho, la falta de
transparencia en el comercio de armas
contrasta con la información
que ofrecen otras potencias. “Países
con mayores industrias armamentísticas
son más transparentes con la
venta de armas a su ciudadanía. Explican
qué están exportando exactamente.

A EE UU se le puede hacer
críticas por vender armas a todo el
mundo, pero en sus informes aparece
todo detallado”, apunta Magán.
Con un fuerte gasto en inversión
militar (58 millones de euros diarios,
si se calculan los últimos presupuestos
militares, la industria española de
armamento figura como octava del
mundo). La mayor parte del comercio
termina en países de la OTAN y
la órbita europea. Pero la falta de
control genera polémicas cada cierto
tiempo. Como en 2003, cuando el envio
de munición a Sudán en medio
de la crisis humanitaria entre las milicias
del Gobierno y los grupos rebeldes
violó el embargo de la UE.

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