UNA MEDIDA 'TÉCNICA' ALARGA EL MANDATO DE LA ONU
Sahara: otro fracaso en Naciones Unidas
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CONCENTRACIÓN en Madrid por los derechos humanos en el Sahara Occidental. / José Alfonso

El 28 de abril, Kofi Annan encajó un
nuevo fracaso en su historial al frente
de la ONU. Ese día, el Consejo de

09/05/06 · 22:14
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CONCENTRACIÓN en Madrid por los derechos humanos en el Sahara Occidental. / José Alfonso

El 28 de abril, Kofi Annan encajó un
nuevo fracaso en su historial al frente
de la ONU. Ese día, el Consejo de
Seguridad aprobó una nueva resolución
(la 1675-2006), por la que
prorroga seis meses más el mandato
de su misión en el Sahara
Occidental, reafirmando su empeño
en encontrar una “solución justa,
duradera y mutuamente aceptable
que prevea la libre determinación
del pueblo saharaui”. El texto “recuerda”
las anteriores resoluciones
sobre el conflicto, citando de manera
explícita la 1495-2003, conocida
como Plan Baker II (que ha sido
aceptada por el Polisario y rechazada
por Marruecos), e insta a los estados
a incrementar sus aportaciones
económicas para que puedan
ampliarse iniciativas exitosas como
el programa de intercambio de
visitas familiares. Los intentos de
algunos países de incluir alguna
mención sobre las violaciones de
los derechos humanos en el Sahara
ocupado naufragaron ante la amenaza
de veto de Francia, miembro
permanente del Consejo, al igual
que ocurrió con la demanda saharaui
de imponer sanciones al reino
alauita por el incumplimiento de los
mandatos de la ONU.

Hasta aquí nada nuevo. La ONU
aprobó una resolución ‘técnica’ más,
como viene haciendo cada medio
año desde el alto el fuego de 1991.
Sin embargo, en un hecho sin precedentes,
el Consejo no hizo suyo en
esta ocasión el informe previo de su
Secretario General, no recogió sus
recomendaciones ni le felicitó por
su trabajo. Las presiones de Argelia
y una intensa actividad diplomática
desplegada por el gobierno saharaui
resultaron claves para frenar una
‘deriva’ que, de haber encontrado
eco en el Consejo de Seguridad, habría
supuesto, según los saharauis,
el reinicio de la actividad armada.

Reconociendo la incapacidad de
la ONU y de los países más influyentes
para presionar a Mohamed
VI en el cumplimiento de las resoluciones
aprobadas hasta la fecha,
Annan proponía en su informe “el
recurso a las negociaciones directas
[entre Marruecos y el Polisario,
con la participación de los países
vecinos, Argelia y Mauritania] que
debían celebrarse sin condiciones
previas” y con un objetivo, “conseguir
lo que ningún ‘plan’ pudo lograr,
es decir, un compromiso entre
la legalidad internacional y la realidad
política que diera como resultado
una solución política justa”.
Esta iniciativa suponía para el
Polisario “retrotraerse 40 años
atrás”, ya que anulaba todos los dictámenes
de la ONU “anteponiendo
la realpolitik a la legalidad internacional”,
por lo que encontró el inmediato
rechazo de la parte saharaui y
de su aliado natural, Argelia, que
siempre se ha negado a participar en
conversaciones que la incluyan como
parte del contencioso.

Los días previos a la reunión del
Consejo de Seguridad, Mohamed
VI, que ha postergado hasta el otoño
la presentación de su plan de
autonomía para el Sahara, indultó
a la mayor parte de los presos políticos
saharauis que se hallaban en
las cárceles marroquíes, aunque no
impidió que las fuerzas del orden
abortasen con violencia los recibimientos
que se organizaron en ciudades
como Assa. Por otro lado, diversas
asociaciones solidarias con la
causa saharaui organizaron una
conferencia internacional sobre el
conflicto en Madrid, así como manifestaciones
y otros actos por la independencia
del Sahara Occidental.

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