Marruecos // La externalización de la política migratoria
El Sahara, convertido en un campo de exterminio

Mientras Marruecos se convierte en el brazo ejecutor de la política de inmigración de la UE, las diplomacias occidentales miran hacia otro lado.

05/02/06 · 11:18
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Quejas. Concentración en Barcelona contra la política del Gobierno en la crisis de Ceuta y Melilla.

En los cinco primeros días de octubre al menos 2.600 inmigrantes -entre ellos más de 50 mujeres embarazadas y más de una veintena de madres con bebés- fueron deportados a zonas desérticas bajo soberanía marroquí, en unos 60 autobuses que partían desde las ciudades de Oujda, Casablanca y Rabat, según numerosos testigos. En la actualidad, resulta imposible contabilizar el número de subsaharianos desaparecidos. Sin embargo, la Administración alauita ha negado estas informaciones.

Los primeros en desmentir la tesis marroquí fueron Médicos Sin Fronteras, cuyos equipos localizaron el 9 de octubre a más de un centenar de inmigrantes abandonados a unos 600 kilómetros al sur de Oujda, junto a la frontera argelina. También el Ejército argelino ha tenido que atender a subsaharianos que se habían introducido en su territorio, con graves problemas de salud y muchos de ellos cerca de la muerte, tras llevar varios días abandonados sin agua ni comida en territorio fronterizo. Otros inmigrantes están siendo localizados por patrullas del Frente Polisario, que también orientan a las tropas de la ONU en la zona (MINURSO) para buscar inmigrantes abandonados y cadáveres en el desierto. Al cierre de esta edición, el Frente Polisario había recuperado a más de 100 inmigrantes -muchos de ellos en territorio minado- a los que atiende en el campamento de Bir Lehlu. También habían rescatado a una treintena más en Mhairiz, a 250 kilómetros.

Los testimonios de los supervivientes son aterradores: “Nos metían en los autobuses, nos bajaron en medio de la nada, nos dividieron en pequeños grupos montándonos en camiones y jeeps militares, dejándonos en medio del desierto. Hemos subsistido gracias a los charcos dejados por las pocas horas de lluvia de la semana pasada”. Y continúan: “Nos faltan muchos compañeros, seguro que están muertos. Había mucha gente que no podía andar, tenían las piernas rotas por los culatazos de los fusiles de los militares marroquíes”.
Mientras tanto, los vuelos especiales de Royal Air Maroc ya han deportado a más de 2.500 personas hacia Mali, Senegal y Camerún. Entre los deportados hay constancia de muchos solicitantes de asilo. El silencio de las diplomacias europeas, y en especial de la española, es absoluto.
La crisis desde Marruecos.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos, la Red Chabaka, la Asociación de Familiares de Víctimas de la Inmigración Clandestina, Vía Democrática, el Partido Socialista Unificado y la Asociación Pateras por la Vida de Marruecos están denunciando de forma continuada la situación de los inmigrantes en los centros de retención, así como las deportaciones al desierto.
En este sentido, Mohamed Balga, portavoz de Pateras por la Vida, declaró a Diagonal: “El genocidio de inmigrantes al que estamos asistiendo es el fruto de las negociaciones entre España y Marruecos, igual al existente entre Italia y Libia. Estamos viendo el fruto de la política de la Europa Fortaleza”. Y prosigue: “El Ejército español ha desplegado unos 7.000 efectivos en enclaves fronterizos y ha perfeccionado tecnológicamente el plan SIVE. Esto ha supuesto una reducción del número de pateras que cruzan el Estrecho, pero no ha solucionado el problema de fondo, las diferencias económicas entre Europa y África, así como el impedimento a la libre circulación de personas”.

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