Acaba la Cumbre de Río+20 sin acuerdos con los movimientos sociales y ambientales
El Río que alumbra las nuevas luchas globales y desnuda a la ONU

Río de Janeiro despidió su semana de cumbres por la Tierra con la convergencia de luchas sociales frente a la cita de Naciones Unidas y los gobiernos.

27/06/12 · 9:28
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Manifestaciones contra la Cumbre Río+20 en Río de Janeiro. Foto: J. Marcos

Cinco páginas frente a 49 (que fueron más de doscientas en las negociaciones previas). Convergencia de luchas frente a un texto de mínimos que no convence a nadie, a pesar de que todos los gobiernos presentes lo firmaron. La Cúpula dos Povos frente a Río+20. La unión de los movimientos sociales frente (y cada vez más distanciados) al triunvirato ONU-gobiernos-transnacionales.

Tras una intensa semana de reuniones en la Conferencia del Desarrollo Sostenible celebrada en Río de Janeiro y meses de negociaciones a las espaldas, Naciones Unidas y 193 gobiernos (presiones del Vaticano y transnacionales mediante) sólo aprobaron un texto débil, carente de compromisos y autocrítica. Su discurso gira en torno a la ‘economía verde’, un concepto que han puesto de moda pero que sale de Río+20 huérfano de una definición que le respalde.

“Expresamos nuestra determinación de hacer frente a una economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y a la erradicación de la pobreza, en un marco institucional para el desarrollo sostenible”, reza el duodécimo apartado del documento final, en un laberinto lingüístico que expertos como el catedrático de Economía Joan Martínez-Alier tachan de ‘vacío’.

“Algunas oenegés se lamentan de que el texto no haya logrado introducir un concepto fuerte de economía verde como el motor principal para el desarrollo sostenible”, critica en un comunicado la alianza ‘¿Economía verde? ¡Futuro imposible!’, que reúne a varias organizaciones del Estado español que piden una alternativa alejada de la economía verde, pues entienden que ésta supone un refuerzo del capitalismo. Samuel Martín-Sosa, de Ecologistas en Acción, parte de dicha coalición, pone nombres sobre la mesa: “Greenpeace y WWF lamentan que se haya quedado como un concepto vacío”.

Veinte años perdidos

Han pasado veinte años desde la primera Cumbre de la Tierra. Y, como si fuera ayer, el texto aprobado en Río+20 sigue apostando por el crecimiento económico continuado, eso sí, de color verde, que vende más y mejor. “Millones de hombres y mujeres pobres tendrán ahora que recoger las piezas del desastre que han dejado atrás los líderes en Río”, recoge un comunicado de la organización humanitaria CARE.

Todo comenzó hace 20 años, cuando el concepto ‘desarrollo sostenible’ ganó adeptos vendiendo el crecimiento económico y la acumulación como recetas milagrosas para ‘salvar’ a un planeta amenazado por la situación ambiental. No se tuvieron en cuenta los límites físicos de la Tierra. “El texto afirma que el desarrollo sostenible no se ha conseguido porque toda una serie de crisis alimentarias, económicas, financieras, etc. lo han impedido. Como si estas crisis fueran una especie de desastres naturales sobrevenidos y no estuvieran directamente provocadas por un sistema de acumulación y concentración creciente de la riqueza que se llama capitalismo”, reflexionan desde "¿Economía verde? ¡Futuro imposible!".

Distancia ideológica

Queda claro, según Martín-Sosa, “la falta de preparación, de voluntad política y de capacidad de los líderes. La ONU ha quedado falta de contenido. Cada líder venía a hablar de su libro y se han dado claras muestras de incapacidad. No podemos seguir creyendo a Naciones Unidas”.
Varios kilómetros separaban Riocentro, el enorme parque de convenciones que acogió a las delegaciones gubernamentales, del Parque do Flamengo, el espacio junto a la playa donde se celebró la Cúpula de los Povos. Pero más allá de lo físico la distancia es ideológica. La convergencia alternativa firma un texto corto pero fructífero: defensa de los espacios públicos, participación popular, economía solidaria e incluyente, soberanía alimentaria, un nuevo paradigma de producción, distribución y consumo, cambio de la matriz energética, defensa de los bienes comunes, ampliación del concepto de trabajo, reconocimiento del trabajo de las mujeres, un equilibrio entre producción y reproducción… Todo ello concretado en 15 ejes de luchas.

“Hemos hecho mucho trabajo de integración de las distintas luchas. Ha sido un proceso innovador porque en otras ocasiones se trabajó por separado. Ahora tenemos que reforzar las luchas locales”, explica Sandra Quintero, del Grupo de Articulación de la Cúpula. “No ha habido espacio para el turismo activista, que es en lo que se resumen otras cumbres”, añade Sarah de Roure, de la Marcha Mundial de las Mujeres.

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Manifestaciones contra la Cumbre Río+20 en Río de Janeiro. Foto: J. Marcos
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