ENTREVISTA // OLIVIER BESANCENOT, DEL NPA
“En las resistencias sociales no sólo hay contestación”

Hablamos con el líder del Partido Anticapitalista francés en su reciente paso por Madrid. El 43% de los franceses lo
considera como el político que más se preocupa por ellos.

04/06/09 · 0:00
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Joven cartero mileurista en un barrio
de París, antiguo portavoz de la
trotskista Liga Comunista Revolucionaria
(LCR) y líder hoy del
Nuevo Partido Anticapitalista
(NPA), nacido en febrero de las cenizas
de la LCR y con la intención
de “unir a todas las fuerzas que
quieren romper con el capitalismo
y crear una sociedad inédita, democrática
e igualitaria”, Olivier Besancenot
alcanza hoy unas cotas de popularidad
nunca vistas en la izquierda
anticapitalista francesa. Es considerado,
según las últimas encuestas,
como “el hombre que mejor se
ocupa de los problemas de los franceses”,
con el 43% de los votos, frente
al 33% de la líder socialista Martine
Aubry y al 28% del presidente,
Nicolas Sarkozy. Cuando su partido
alcanza el 7% de la intención de
voto para las próximas elecciones
europeas y el conjunto de las fuerzas
de la izquierda anticapitalista
llega al 15%, Besancenot vino a apoyar
a su partido hermano en el
Estado español, Izquierda Anticapitalista,
y habló con DIAGONAL y
otros medios también sobre los movimientos
sociales en Francia.

“Tenemos movimientos locales
muy radicales, y lo que falta es una
unidad entre esas movilizaciones
radicales”, afirma Besancenot,
quien defiende que “no hay un único
buen método de movilización y
lucha: cada lucha encuentra sus
propias vías, y hoy hay multitud de
acciones, algunas se hacen mediante
la huelga indefinida, otras mediante
huelgas más espaciadas,
otras mediante ocupaciones, por retenciones
[de patrones] o por manifestaciones.
Apoyamos todas estas
modalidades de lucha”. De hecho,
sobre las retenciones de patrones
que están llevando a cabo los obreros
como método de lucha, método
que el 63% de la población encuestada
dice comprender y que el 30%
aprueba, Besancenot se muestra
claro: “En Francia, la ley permite a
las grandes empresas que reciben
subvenciones públicas y que tienen
beneficios cerrar las fábricas y
echar a miles de personas; la ley
prohíbe a los asalariados retener a
un patrón, no por el placer de hacerlo,
sino porque quieren obtener
respuestas a sus planteamientos y
están hartos. La ley está mal hecha”.
Besancenot repite una y otra
vez que no hay un único modelo de
lucha, y explica que “el ejemplo de
Guadalupe es la prueba de que se
está moviendo algo nuevo. Lo que
pasa allí, con una huelga general y
un movimiento popular que ha conseguido
imponer un acuerdo para
bajar los precios y aumentar los salarios,
es la prueba de que en las resistencias
sociales no hay sólo contestación,
sino también propuestas
políticas. Hoy, gran parte de la población
se dirige al LKP para solucionar
sus problemas de la vida cotidiana,
más que ir a ver a los cargos
electos, porque hay ya, de una
manera embrionaria, una especie
de dualidad de poder”.

Mientras a nivel continental el
NPA realiza campañas para apoyar
a los partidos afines y crear un partido
anticapitalista europeo, concretamente
en Francia, Besancenot defiende
la unión de “los movimientos
sociales y los sindicatos frente a la
patronal porque si el gobierno consigue
aprobar sus reformas y la patronal
sus despidos, la acción colectiva
se verá desacreditada”.

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