ANÁLISIS: ¿QUÉ ES LA MOVILIDAD FUNCIONAL?
Recursos humanos o peones de ajedrez

Las sucesivas reformas laborales han ampliado la
libertad de los empresarios para cambiar las funciones
de los trabajadores en el interior de las empresas.

21/06/11 · 0:10
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Foto: Olmo Calvo

Cuando se realiza un contrato
de trabajo, las partes
contratantes acuerdan la
realización, por parte del
empleado, de una serie de tareas
que se corresponden a alguna categoría
o grupo profesional de los
establecidos en su convenio de referencia.
Los grupos profesionales
(por ejemplo, administrativo) están
redactados con una mayor amplitud
que las categorías (por
ejemplo, auxiliar administrativo)
y permiten una mayor polivalencia
funcional, es decir, la realización
de un abanico mayor de tareas;
razón por la cual se han popularizado
en los convenios, hasta la
aparición de una nueva categoría
aún más general: las llamadas
“competencias”.

Cuando el empresario ordena al
trabajador realizar tareas que no se
corresponden con las que realiza habitualmente,
tiene una serie de limitaciones
explicitadas en el Estatuto
de los Trabajadores:

- Si se trata de funciones de la misma
o equivalente categoría,
el empresario
puede ordenarlo libremente,
con la única limitación de respetar
las exigencias legales
de titulación correspondientes.

- Si se trata de funciones de una
categoría inferior,
el empresario puede
dar la orden cuando existan razones
técnicas o de organización urgentes
e imprevisibles. El trabajador
sólo realizará las funciones de la categoría
inferior por el tiempo imprescindible
y seguirá cobrando su salario
normal (es decir, el de la categoría
superior). El artículo no ampara
las modificaciones que supongan un
menoscabo de la dignidad personal
del trabajador o un perjuicio en su
formación y promoción profesional.
En este caso, el empleado tendrá derecho
a solicitar la resolución del
contrato por incumplimiento grave
del empresario, con indemnización
de 45 días por año trabajado con un
límite de 42 mensualidades.

- Si se trata de funciones de una
categoría superior,
el empresario lo
podrá ordenar si existen razones técnicas
o de organización y por el tiempo
necesario. El trabajador, en este
caso, cobrará el salario correspondiente
a la categoría superior, y podrá
solicitar el ascenso, conforme a
las reglas que haya para ello en su
convenio, cuando haya desempeñado
dichas funciones por un período
de seis meses en el cómputo de un
año, o de ocho meses en un período
de dos años, salvo que en el convenio
se dispongan otros plazos.

En todo caso, la movilidad funcional
está siendo ampliada progresivamente
en cada reforma laboral,
para
permitir una gestión más cómoda y
amplia de los “recursos humanos”
por parte de las gerencias. Forma
parte de la llamada “flexibilidad interna”
que se ha venido presentando
como la panacea por parte de sectores
empresariales y sindicales, al hilo
de la llamada “flexiguridad”.

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