Raquíticos resultados en la cumbre anual del cambio climático en Poznan

Cada oportunidad
perdida, como la de
este año, pone más
obstáculos y atajos de
última hora en el
esencial próximo
acuerdo de
Copenhague en 2009
sobre cambio climático.

29/12/08 · 18:08
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Las negociaciones internacionales
sobre cambio climático
en el seno de Naciones
Unidas están llegando
a su punto culminante. Dentro de
un año, en diciembre de 2009, deberá
acordarse en Copenhague el
próximo texto que sustituirá al Protocolo
de Kioto a partir de 2013. Y si
algo enseñó el proceso que condujo
a Kioto fue que las presiones para
diluir los acuerdos cobran más
fuerza, hasta hacerse prácticamente
insoportables, según el tiempo
se va acabando. De ahí que el resultado
fuese calificado como un
primer paso, insuficiente a todas
luces, en la lucha mundial contra el
cambio climático.

En este escenario se presentaba
la Cumbre anual en Poznan (Polonia),
la llamada COP14 (Conferencia
de las Partes número 14). De
este encuentro debían salir encaminados
para su resolución en Copenhague
la mayoría de las líneas de
trabajo y temas abiertos. La agenda
de los negociadores, que incluye a
todos los países del mundo, era amplia
y densa.

Sin embargo, la andadura comenzaba
lastrada por dos hechos. El primero
de ellos se conocía desde bastantes
meses antes: la participación
de la nueva administración estadounidense
no sería posible hasta enero.
El segundo era más reciente pero no
menos importante: la aprobación de
la política europea, materializada en
lo que se ha dado en conocer como
Paquete de Clima y Energía, se produciría
en paralelo los últimos días
de la Cumbre. Ambos restaban una
cualidad muy valorada en estos foros,
el liderazgo.

Como creadores del problema del
cambio climático y exportadores de
las estructuras y modos de vida que
conducen a él, los países del Norte
deben asumir una parte inmensamente
mayor de responsabilidad en
la búsqueda de su solución. De esta
forma, a ellos (a nosotros) les corresponde
en primer lugar comprometerse
a reducir las emisiones de gases
de efecto invernadero, en la línea
de lo que dictan los científicos del
Panel Intergubernamental de Cambio
Climático (IPCC en sus siglas en
inglés) y, en segundo lugar, transferir
recursos de todo tipo (dinero, tecnología
y conocimientos) a los países
del Sur, tanto para adaptarse a los
efectos del cambio climático como
para conseguir modos de vida independientes
del carbono.

Concesiones a la industria

Pues bien, aunque los medios de
comunicación hayan difundido una
imagen idílica, nada de esto se produjo.
La UE terminó presentando a
última hora un acuerdo interno con
un objetivo por debajo de lo necesario,
con importantes concesiones
a la industria y a algunos países como,
irónicamente, la organizadora
Polonia.

Lo más cercano a un resultado
fue la puesta en marcha del Fondo
de Adaptación por el que los países
del Sur recibirán ingresos para
realizar actuaciones que palien
los impactos del cambio climático
en su territorio. Los ingresos de
dicho Fondo dependen de los proyectos
de los Mecanismos de
Desarrollo Limpio, que las empresas
de los países del Norte realizan
en los del Sur y compensan
así sus emisiones contaminantes
en sus países de origen.

En un momento en el que estos
proyectos se encuentran en entredicho
por haber creado nuevos problemas,
como los monocultivos forestales
a las comunidades de algunos
puntos de Latinoamérica, o el
fomento de plantas de fabricación
de ciertos gases agotadores de la
capa de ozono en China, este acuerdo
no parece la mejor solución. Por
no hablar de los intentos de incluir
dentro de estos mecanismos la captura
y almacenamiento de carbono
para enterrar el CO2 producido por
las centrales térmicas de producción
de electricidad que, promovido
intensamente por Arabia Saudí,
toma cada vez más cuerpo dentro
de un futuro acuerdo.

El futuro en el año próximo

El trabajo para 2009 comienza con
grandes quejas de los países del
Sur. Tal y como apuntaba uno de
sus representantes: “Este foro comenzó
siendo el de la seguridad
alimentaria y la justicia climática,
y se ha convertido en el de las
transacciones de carbono”. En términos
generales, lo que se pretende
es la cuadratura del círculo:
mantener el incremento de temperatura
por debajo de los 2° mediante
mecanismos de mercado llevados
a cabo por los mismos actores
que causaron y causan el problema
de un modelo basado en los
combustibles fósiles.




Justicia climática, un nuevo movimiento social

En Poznan se han hecho
visibles más que nunca
aquellos y aquellas que,
al igual que en el pasado,
quedan excluidos de las
decisiones que les afectan.
Las comunidades
indígenas denuncian por
ejemplo que, para el
nuevo mecanismo de
Reducción de la Deforestación
y la Degradación
forestal (REDD), se vaya a
compensar a quienes tradicionalmente
han destruido
estos espacios
mientras que ellos y ellas
y sus derechos, quedan al
margen. Asimismo, las
peticiones para la inclusión
en el proceso de la
visión de la justicia de
género relacionada con el
cambio climático ha sido
rechazada por la propia
Secretaría de la Convención
de Naciones Unidas.
El espíritu de multilateralidad
e integración con que
ha sido presentada tradicionalmente
la Convención
de cambio climático
queda, con estos casos,
en grave entredicho.

Un nuevo movimiento
social mundial está surgiendo,
el de la justicia climática,
que pretende
señalar las falsas soluciones
que se están poniendo
en marcha y reorientarlas
hacia las reales: mantener
los combustibles fósiles en
el subsuelo, soberanía alimentaria,
mercados locales,
etc.

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