HASTA TRES VECES LA AUDIENCIA NACIONAL HA ORDENADO CERRAR LA INVESTIGACIÓN
Por cuarta vez se reabrirá el caso Couso

Siete años después de la muerte del cámara en la Guerra de Iraq, la familia y amigos de José Couso siguen su pelea en los tribunales por la investigación de su muerte. Hace unos días, el Supremo reabría el caso.

28/07/10 · 21:34
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Texto de D. Morales
 
EXIGIENDO JUSTICIA. Maribel Permuy, madre de Jose Couso, en un acto en recuerdo de su hijo.

El Tribunal Supremo español ha ordenado
la reapertura, por unanimidad,
de la investigación por la muerte
en Iraq del cámara de televisión
José Couso. La decisión viene tras el
recurso interpuesto por su familia a
raíz de la decisión de la Audiencia
Nacional, que dictó el sobreseimiento
del caso en octubre de 2009.

Javier Couso, hermano de la víctima,
no escondía su alegría. “Estamos
muy contentos, es la segunda
vez que el Tribunal Supremo nos da
la razón por unanimidad. Pensamos
que tanto la Fiscalía General del
Estado como esos magistrados que
quieren torpedear el caso deben
obedecer de una vez la sentencia del
Supremo”, indica a DIAGONAL.

Enrique Santiago, abogado de
los Couso, critica también el papel
de la Fiscalía en estos más de cuatro
años. “Ha actuado claramente
como abogado de los militares norteamericanos.
No ha presentado ni
una sola acusación ni ha defendido
a las víctimas, que es lo que dice la
ley que tiene que hacer. Todos los
escritos que ha propuesto han sido
eximiendo de responsabilidad a los
tres soldados y pidiendo el archivo
del caso. Ha sido escandaloso”,
concluye el letrado.

Los amigos y hermanos del cámara
esperan ahora continuar con el
proceso judicial y están a la espera
de leer los términos de la sentencia.
En teoría, el caso volverá al Juzgado
de Instrucción que lo llevaba. Los
Couso esperan que Santiago Pedraz,
el juez que solicitó la orden de
detención internacional contra los
militares, intente procesar de nuevo
a los tres imputados.

Enrique Santiago ve improbable
que la Audiencia Nacional vuelva a
archivar por tercera vez el proceso,
pero no lo descarta al cien por cien.
“Si eso ocurriese probablemente
nos dirigiríamos contra la propia
Sala, ya que esto significaría que está
más que contaminada”, señaló el
abogado. Javier Couso valoró la posibilidad
de un nuevo carpetazo al
caso e indicó, en caso de que eso
ocurriese, la posibilidad de acusar a
la segunda sala de lo Penal de la
Audiencia Nacional de prevaricación
por “desobedecer a un tribunal
superior”, añadió.

La posibilidad de que Estados
Unidos acceda a extraditar a los militares
acusados es prácticamente
nula, pero si los soldados fuesen
detenidos en otro país serían inmediatamente
extraditados al Estado
español y, al ser un caso de lesa humanidad,
no prescribiría nunca.

“Nosotros estaríamos muy satisfechos
con que no pudieran salir de EE
UU en su vida”, añadió Javier Couso.
Un proceso difícil y largo
El caso se remonta a octubre de
2005, cuando se abrieron diligencias
con una orden internacional de detención
contra tres militares estadounidenses.

El sargento Thomas
Gibson, el capitán Philip Wolrdford
y el teniente coronel Philip Camp
fueron acusados de disparar desde
un tanque contra el hotel Palestina
en Bagdad. La detonación acabó
con la vida del cámara José Couso y
del periodista de Reuters Taras
Protsyuk el 8 de abril de 2003. Sin
embargo, la Fiscalía General del
Estado solicitó en marzo de 2006 el
sobreseimiento de las actuaciones y
la Audiencia Nacional dio por válida
la versión de los hechos de los mandos
militares estadounidenses. En
su fallo, añadió que “el disparo del
tanque norteamericano se dirigió
contra una unidad erróneamente
identificada como combatiente y,
consecuentemente, fue dirigido contra
un objetivo militar”. El juez Santiago
Pedraz aseguró que el disparo
se produjo sin que constara indicio
alguno de que hubiese ningún francotirador
en el hotel Palestina.

Nueve meses después el Tribunal
Supremo desautorizó a la Audiencia
Nacional y ordenó por primera vez
reabrir el caso. Santiago Pedraz reactivó
entonces la orden de detención
internacional contra los tres
soldados. Javier Couso, hermano de
la víctima, señaló en aquel momento:
“Ellos mismos –los militares– se
declararon culpables, pero no descartamos
que la orden haya partido
del general que coordinaba las acciones
de la Tercera División de
Infantería en el corazón de Bagdad,
y que a nuestro entender fue el que
ordenó atacar la prensa”. A pesar de
todo, la Audiencia Nacional, con el
aval del fiscal general, archivó de
nuevo la causa alegando esta vez
que no se habían logrado datos relevantes
que permitieran seguir con la
tramitación del proceso. La nueva
reapertura del caso por el Tribunal
Supremo da renovadas esperanzas
a los familiares y amigos de Couso.

El caso del cámara de Telecinco
no fue el único en la guerra de Iraq.
El 7 de abril de 2003 un misil iraquí
alcanzó al fotógrafo Julio Anguita
Parrado. El reportero iba empotrado
con la Tercera División de Infantería
del Ejército de Estados Unidos,
la cual fue responsable de los disparos
contra el hotel Palestina. Por
otro lado, Ricardo Ortega, periodista
de Antena 3, fue asesinado en
Haití el 28 de febrero de 2004. En un
primer momento se dijo que la bala
que lo mató procedía de partidarios
del ex presidente Aristide, aunque
testigos presenciales afirmaron después
que el disparo provino de un
carro blindado norteamericano.

¿LA JURISDICCIÓN
UNIVERSAL?

La modificación del artículo
23.4 de la Ley Orgánica del
Poder Judicial llevada a cabo
por el PSOE y el PP supuso hace
unos meses la limitación de la
jurisdicción universal española.
Este recorte se hizo tras las quejas
de Israel por investigar un
ataque en Gaza que tuvo como
resultado la muerte de 14 civiles
el 22 de julio de 2002. Las pesquisas
señalaban presuntos crímenes
de guerra cometidos por
siete militares israelíes. Según
Enrique Santiago, la modificación
de la ley no afectaría al
caso Couso, ya que la víctima es
de nacionalidad española.

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