CARTOGRAFÍAS CRÍTICAS
Poner en cuestión la mirada sobre el territorio

Diversos colectivos utilizan los mapas como herramienta de investigación y cartografía del poder.

04/12/12 · 11:45
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Los mapas nos ayudan a orientarnos en los intrincados territorios, llenos de signos, imágenes e información de las metrópolis contemporáneas. La ubicuidad de los dispositivos de geolocalización como los sistemas de GPS o Google Maps proporciona de manera continua una mirada cartográfica que aparece prácticamente naturalizada, mientras que el fiasco del nuevo sistema operativo de Apple nos recuerda la complejidad de estos procesos de representación y que los mapas son producidos en un momento determinado con unos objetivos concretos. Estos objetivos están marcados por quien tiene la capacidad de poner en marcha los complejos procesos de recopilación de información necesarios.

Los mapas, por tanto, no son meros documentos técnicos que representan, en un formato bidimensional, un territorio delimitado físicamente con la suficiente exactitud y detalle a una escala determinada. Son, principalmente, representaciones de los intereses de los agentes que los realizan. Desde los mapas exploratorios (de materias primas, vías de comunicación y poblaciones) de los imperios colonizadores a los aparentemente inofensivos mapas turísticos, las representaciones gráficas con las que nos manejamos por el mundo son todo menos inocentes herramientas de localización espacial. Son representaciones del poder.

Investigación crítica

Pero esta misma familiaridad con las representaciones territoriales (de territorios materiales o conceptuales) hace que los procesos cartográficos puedan ser también utilizados como un modo de investigación crítica que pone en cuestión, precisamente, la mirada misma sobre el territorio, así como las operaciones básicas (quién hace los mapas, cómo y para qué) de las que depende la representación. En los últimos años, diversos proyectos cartográficos han tratando de desarrollar procesos de mapeado que no sólo investigan y reproducen, sino que ayudan a entender, diseminar, desarrollar o incluso bloquear los procesos que investigan.

Así, los mapas realizados por el Observatorio Metropolitano para la investigación colectiva publicada en el libro Madrid ¿la suma de todos? (incluidos en el capítulo “Mapeando Mad-Madrid”, mapa 1) pretendían dotar de espacialidad a algunos de los análisis que desarrollaban algunas de las investigaciones recopiladas y trataban de responder a una serie de preguntas planteadas por la hipótesis del libro: ¿Cómo se construye el espacio metropolitano? ¿A través de qué espacios se construye la escala global de Madrid? ¿Qué estructura urbana habitan los migrantes? ¿Cómo se desarrolla el metabolismo económico de nuestra metrópolis a través de grandes obras, pelotazos y campos de golf? ¿Qué arreglo espacial genera la desigualdad madrileña?

Como explicamos en la introducción a nuestro pequeño atlas, los procesos más complicados de representar son, precisamente, los cambiantes escenarios de contestación y resistencia. Los fluidos movimientos de los migrantes, las móviles líneas de fuga. En el seminario del Observatorio Metropolitano realizado en otoño de 2011, Sebastian Cobarrubias y Maribel Casas-Cortés, del Counter Cartografies Collective, basado en la Universidad de Cypress Hill en Carolina del Norte, nos explicaron la disOrientation Guide (Guía de desOrientación).

El mapeo surgió a partir de la celebración del Día del Trabajo y la reflexión sobre qué tipo de trabajo realizan estos distintos colectivos y combina los procesos geolocalizados con la producción subjetiva, indagando sobre los modos de producción de conocimiento en la universidad-empresa y el papel de estudiantes, profesorado, becarios, adjuntos y limpiadoras en el entramado económico- financiero de la universidad americana (mapa 2).

Para la sesión del año próximo contaremos con la colaboración del Pulska Grupa que, partiendo del profundo conocimiento del territorio que habitan y de los procesos de resistencia en los que participan, realizaron tres mil copias en papel del Red Plan de Pula, una representación de los conflictos y las luchas ciudadanas de esta ciudad croata (mapa 3).

En el otro extremo de la materialidad, la web del Migmap, desarrollada dentro del proyecto Transit Migration y realizado por Labor K3000, despliega un mapeo de los actores, discursos, los procesos legislativos y lugares y prácticas que intervienen en las políticas europeas sobre migración. El mapa realizado por distintos colectivos de Barcelona con motivo de la celebración del Fórum de las Culturas (mapa 4: sindominio.net) es, en cambio, un ejemplo profundamente territorializado y táctico que señala, de manera pragmática, las sedes de las empresas y corporaciones involucradas en ese gran evento.

Cartografías tácticas

En 2006, el colectivo car_tac1 escribía: “Lo que a nosotras nos gusta denominar ‘cartografías tácticas’ son procesos que tratan de indagar y expresar la complejidad de las actividades subjetivas de los seres humanos en su acontecer sobre un territorio como modo de organización y producción de pensamiento. El mapa, como acto creativo, no sólo ‘calca’ el territorio sino que revela realidades previamente invisibles o inimaginables; no reproduce la realidad sino que reproduce una manera de mirarla. Y aunque el mapa no es el territorio, hacer mapas es organizarse, generar nuevas conexiones y ser capaces de transformar las condiciones materiales e inmateriales en las que nos descubrimos inmersas. [El mapa] no es el territorio, pero ciertamente produce territorio”.

Mapas

1. Mapa de Madrid realizado por el Observatorio Metropolitano (observatoriometropolitano.org).

2. Mapa para el Día del Trabajo del Counter Cartographies Collective (countercartographies.org).

3. Red Plan de la ciudad croata de Pula, por el Pulska Grupa.

4. Mapa del Fórum de Barcelona, realizado por diversos colectivos (sindominio.net).

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