"ELECCIONES EN BRASIL // EL ""PLAN ACELERADO DE CRECIMIENTO"" DEL GOBIERNO DE LULA NO PRIORIZA LA REFORMA AGRA
El penúltimo año de Lula da Silva

Los limitados programas sociales no han bastado para revertir la enorme desigualdad en un país convertido en potencia mundial. La apuesta por el agronegocio ha relegado las demandas de un reparto justo de la tierra.

, Campaña ¿Quién debe a quién?
23/10/09 · 1:13

El segundo mandato de Lula, no renovable
según la Constitución, está
llegando a su fin, y eso abre paso a
una situación electoral de gran incertidumbre.
Por un lado, el presidente
Lula goza de un gran prestigio
dentro del país, con una popularidad
que ronda el 80%. Esto no es extraño:
su Gobierno ha puesto en marcha
varias medidas que benefician a
millones de personas. Ejemplo de éstas
es el programa ‘Luz para todos’,
que pretende llevar la energía eléctrica
a todo Brasil. O ‘Bolsa familia’,
una ayuda económica que oscila entre
los 86 y los 200 reales mensuales
(entre 30 y 75 euros, aproximadamente)
que reciben las familias de
baja renta, siempre que mantengan
a sus hijas e hijos escolarizados y correctamente
vacunados.

Sin embargo, no está tan claro que
la popularidad conseguida por Lula
da Silva se transforme en votos para
su sucesora en el PT, Dilma Rousseff,
antigua ministra de Energía y actual
jefa de Gabinete, que se recupera de
un cáncer. Por la derecha, en el
Partido de la Socialdemocracia
Brasileña (PSDB), será candidato
José Serra, actual gobernador de São
Paulo y antiguo ministro de Salud en
el Gobierno de Cardoso. Serra fue
derrotado por Lula en las elecciones
de 2002, pero en la actualidad encabeza
las encuestas de intención de
voto por delante de Rousseff.
Este panorama de ‘bipartidismo’
puede verse alterado por la entrada
en la liza de Marina Silva, ex
ministra de Medio Ambiente del
Gobierno Lula, que en el mes de
agosto abandonó el PT para encabezar
el Partido Verde. Había abandonado
previamente el Ministerio por
diferencias con la política productivista
del Gobierno. Silva goza de
una alta popularidad en Brasil y de
reconocimiento entre los movimientos
sociales, pero el partido que ha
escogido no parece tener un claro
rumbo de izquierdas, puesto que se
caracteriza por pactar con unos y
otros sin atender a ideologías.
Además, la cara amable del Gobierno
de Lula, que ha reducido los
índices de pobreza de Brasil en un
27%, tiene un reverso muy negativo
para los movimientos de lucha por la
tierra. El Gobierno ha apostado en
firme por el agronegocio y los agrocombustibles
como entrada de divisas
para el país. Financia la agricultura
empresarial mediante el Plan
Agrícola y Pecuario 2008/2009, con
65 billones de reales. A la agricultura
familiar, sin embargo, sólo le dedica
13 billones, pese a que produce el
70% de los alimentos consumidos en
Brasil (56% de la leche, 67% del frijol,
89% de la yuca, 70% de los pollos
y 75% de la cebolla).
Tampoco es defendible el apoyo
al agronegocio como generador
de empleo. De hecho, en 2009 se
han registrado aproximadamente
270.000 despidos en ese sector,
cuando la agricultura campesina supone
el 75% del empleo rural.
Las prioridades del Gobierno de
Lula están claras: mientras reduce
el presupuesto dedicado a la
Reforma Agraria a casi la mitad,
dedica grandes cantidades de dinero
al PAC (Plan Acelerado de
Crecimiento), de clara finalidad
productivista. El plan, que debía
concluir en 2010 y que será ampliado
a 2013, se estructura en cinco
grandes áreas de acción: la inversión
en infraestructura, energía
y telecomunicaciones, el incremento
del crédito, las mejoras de las condiciones
de inversión para el sector
privado, la disminución selectiva de
impuestos y el cambio en el sistema
tributario para garantizar la sostenibilidad
macroeconómica. El 55% de
la inversión irá a energía y combustibles,
33% a desarrollo urbano y
12% a transportes.

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