URBANISMO DESAFORADO // SE ESPERAN 300.000 NUEVAS VIVIENDAS EN EL SURESTE DE LA REGIÓN
El patio trasero de Madrid

El sureste de Madrid paga la efervescencia urbanística
de la capital alojando y quemando sus residuos -hay
siete centrales térmicas en proyecto-, surtiendo a la
capital con materias primas -alberga el 80% de las
canteras- o dando cobijo a las plantas cementeras.

19/02/06 · 19:55
Edición impresa
JPG - 34.6 KB
 
PROTESTA. Caceroladas, chocolatadas, plantaciones de árboles y grandes concentraciones (como la Orusco de Tajuña el 13 de
noviembre, en la imagen) se han sucedido en diversos pueblos del sureste de Madrid y en Toledo contra el deterioro ambiental.// Plataforma Aire Libre

“Somos el corral de la casa, el patio
trasero de la Comunidad”, gritaban
los vecinos de Orusco de Tajuña
(Madrid) en noviembre pasado. El
municipio vecino, Almoguera, ya en
Guadalajara, ha proyectado la construcción
de un macroproyecto minero,
con una cementera y varias
canteras. Como en Orusco, vecinos
de los 25 pueblos que conforman el
cuadrante sureste de la Comunidad
de Madrid -y con ellos los siete del
noreste de Toledo- contemplan cómo
su apacible existencia se desvanece.
Tienen la culpa, entre otros
motivos, siete centrales térmicas en
proyecto, numerosas explotaciones
mineras, el 80% de las graveras de
la región, varias cementeras en estudio
y el prometedor futuro inmobiliario
que alimentan el aeropuerto
de Camporreal, el recién abierto casino
de Aranjuez y el megalómano
circuito automovilístico de Pinto, en
fase de estudio.

Construir y mantener Madrid y
sus alrededores tiene un precio
ambiental muy alto que no pagan
sus pobladores. Los seis millones
de habitantes de la metrópoli y sus
miles de construcciones y obras se
alimentan de energía y materias
primas -madera, ladrillos y cemento-
que no generan ellos mismos,
necesitan evacuar sus desechos y
escombros lejos y tienen que quemar
sus basuras y residuos tóxicos.
El norte no puede ni abastecer
de materiales ni alojar las plantas
crematorias, pero el sureste, más
pobre y despoblado, parece que sí.

Graveras y cementeras
Pero, más allá del problema de las
centrales térmicas (ver DIAGONAL
nº 8), otros focos de destrucción ambiental
amenazan seriamente la zona.
En abril de 2005, dos grupos ecologistas
denunciaban que, sólo en el
término de Ciempozuelos, se localizaban
72 graveras, ya sea en activo,
abandonadas, restauradas o en tramitación,
muchas de ellas dentro del
Parque Regional del Sureste.

Muchas actúan de forma pirata
invadiendo fincas colindantes y vertiendo
lodos en las riberas de los ríos.
“Dentro del municipio de Villarrubia
de Santiago (norte de Toledo),
en un radio de dos kilómetros
conviven seis graveras funcionando
a todo trapo, con al menos 30 camiones
circulando todo el día”, señala
un portavoz de la Plataforma Mesa
de Ocaña.

Tan grave o más es la proliferación
de fábricas cementeras. A la
que opera en Morata de Tajuña (Cementos
Portland), se añadirán la de
Almoguera y tres más en el norte
de Toledo, en Yepes-Castillejo (Cemex),
Yeles (Lafargue-Asland) y
Villaluenga (Holcim), en la comarca
de La Sagra (Toledo). “El basurero
de Europa”, como definen los
propios vecinos el futuro que les
espera. Existen informes que corroboran
que la leche y los huevos
de animales criados cerca de cementeras
contienen mayor concentración
de dioxinas y furanos
(sustancias cancerígenas).

“Todas las cementeras queman
residuos urbanos municipales -les
interesa a toda costa, ya que así reducen
su factura energética y aumentan
su cuota de emisiones de
CO2- y algunas también incineran
residuos tóxicos, es decir, aceites
disolventes, neumáticos, pilas, etc.,
como las incineradoras, pero con
el agravante de que tienen menos
controles”, señala Leticia Valsega,
coordinadora de residuos de Ecologistas
en Acción. “¿Y se atreven
algunos a proyectar desmesuradas
promociones de viviendas con
campos de golf?”, se preguntan
los miembros de la plataforma
Toledo Aire Limpio.

La guinda urbanística
Madrid ha urbanizado ya la mitad
de su territorio y los pueblos del sureste
son el nuevo filón. Según El
País, sobre el eje de la N-III se esperan
300.000 nuevas viviendas en
pocos años. Curiosamente, algunos
de los ayuntamientos que pretenden
alojar las incineradoras son
los más ambiciosos en sus programas
urbanísticos. En 15 años, Morata
de Tajuña, en cuyo término
municipal funciona una cementera
y hay proyectada una planta térmica,
quiere multiplicar su población
por seis -de 6.000 a 36.000 viviendas-
y construir, paradójicamente,
una facultad de Ciencias Ambientales,
acompañada de un campo
de golf, recintos feriales, una
circunvalación y urbanizaciones.
Colmenar de Oreja también construirá
13.000 viviendas fuera del
casco urbano.

Más ejemplos: Ciempozuelos
(con 17.000 hectáreas) construirá
7.500 casas hasta 2015 y liberará
1,5 millones de metros de suelo industrial.
Por otra parte, hace dos
años que Perales de Tajuña planeó
la desaparición de su rica vega hortícola.
Entonces sus propietarios
no vieron oportuna la venta. En pocos
meses, el Ayuntamiento podrá
expropiarles sin más y sacar adelante
la urbanización y el colegio
previstos, respetando, eso sí, el
arroyo y su margen. Más a largo
plazo, y ligado al aeropuerto de
Camporreal, Perales prevé construir
un macropolígono industrial.
Con todo, la mayoría de los municipios
esperan a la próxima aprobación
de la Ley de Suelo
para lanzar sus propuestas.

De los vecinos y sus alcaldes

«Di no a la miseria, no al
atraso, no al miedo y sí al
futuro, sí al bienestar, a la
seguridad y al confort...
Con ayuda de miles de
personas y de nuestro
santísimo Cristo del Humilladero,
Colmenar de
Oreja será, en poco tiempo,
la envidia de España».
Con esta carta respondió
la alcaldesa, Pilar Algovia,
a las 7.000 personas concentradas
delante del
Ayuntamiento el 9 de abril
contra la central térmica
proyectada. Otras movilizaciones
se han sucedido
en todo el sureste de
Madrid y en Toledo y hoy
no hay pueblo que no
tenga grupo de presión
local. La Plataforma Aire
Limpio unió a numerosos
colectivos contra las térmicas
previstas en Santa
Cruz de la Zarza, Fuentidueña,
Villamanrique de
Tajo, Morata de Tajuña,
Estremera, Paracuellos,
Colmenar de Oreja y Pinto
(paralizada de momento).
En abril de 2005 se aprobó
una moción en la
Asamblea de Madrid que
instaba al Gobierno regional
a rechazar la construcción
de la planta de Morata,
la que más había
avanzado en sus trámites.
Las demás se encuentran
en diferentes estados de
la fase de consultas.

Tags relacionados: Toledo
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto