LA DEUDA PERPETUA
¿Qué pasa por la cabeza de Ana Botella?

En las últimas semanas, el
gobierno de la Empresa-España
repite de forma machacona la
necesidad de disminuir el déficit:
“No podemos gastar más de
lo que tenemos”. El lema simplifica
las variables en juego hasta
el grado de convertir el asunto
de la austeridad en una cuestión
moral que busca la complicidad
de la ciudadanía.
Importan más los recortes que
vendrán que el despilfarro de
años pasados. La hipocresía
parece no tener límites; es una

27/02/12 · 8:00
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En las últimas semanas, el
gobierno de la Empresa-España
repite de forma machacona la
necesidad de disminuir el déficit:
“No podemos gastar más de
lo que tenemos”. El lema simplifica
las variables en juego hasta
el grado de convertir el asunto
de la austeridad en una cuestión
moral que busca la complicidad
de la ciudadanía.
Importan más los recortes que
vendrán que el despilfarro de
años pasados. La hipocresía
parece no tener límites; es una
broma pesada que el exalcalde
de Madrid, sin duda campeón
olímpico de la deuda, sea el
actual ministro de Justicia.
En
2003, cuando Gallardón llegó a
la alcaldía, la deuda del
Ayuntamiento era de 1.167
millones. Según los datos del
Banco de España, Madrid tiene
actualmente 6.891 millones de
euros de deuda. El agujero
representa el 20% de la deuda
total de los ayuntamientos de
España y le supone al consistorio
madrileño tener que pagar
cerca de un millón de euros diarios
en intereses. En 2012, uno
de cada cuatro euros irán destinados
directamente a las arcas
de los acreedores.
Mientras se
tacha de irresponsable a la
gente que no puede hacer frente
a los créditos hipotecarios, a un
tipo capaz de endeudar de por
vida a los madrileños le hacen
ministro.

No parece que se
vayan a introducir grandes novedades
por el Gobierno de Ana Botella. Dos anuncios recientes
nos dan las claves de por dónde
irán sus principales líneas de
actuación. Candidatura olímpica
Madrid 2020 y plan de austeridad
para reducir la deuda. Las
prioridades del presupuesto
municipal no pasan por destinar
dinero para el mantenimiento de
los servicios públicos
de deportes,
cultura o limpieza, los acreedores
aprietan. Pero, como
estas infraestructuras o servicios
son lógicamente muy demandadas,
la solución parece pasar
por que los madrileños busquen
soluciones: “Los madrileños han
demostrado ser creativos, imaginativos,
decididos…
Vamos a
imaginar nuevas formas”, dijo
Ana Botella en una comparecencia
pública. También dijo que
donde la administración no llegue
la población debe ayudar,
esto es, que sea la gente de
forma voluntaria y voluntariosa
la que mantenga estos
servicios bajo nuevos convenios
con el Ayuntamiento. Y por si no
quieren colaborar por las buenas,
la recién aprobada reforma
laboral ofrece a los desempleados
que cobren prestación para
estos trabajos.

Desde Madrilonia
hemos hecho una traducción
particular de lo que pasa por la
mente de Ana Botella cuando
está pensando en su acción de
gobierno: “Menudo marrón que
me he quedado, hemos generado
una deuda que no podemos
sostener, es tan así que casi no
podemos pagarnos ni nuestros
sueldos. De ésta no me salvan
ni los superemprendedores ni
los negocios prósperos en cultura
a los que tanto voy a apoyar.
Pero bueno, está claro que hay
que ir a por las olimpiadas, from
lost to the river,
que dan mucho
prestigio. Es cierto que nos va a
seguir costando un buen dinero,
pero ni tanto porque hay mucho
construido sin usarse para que
no se gaste y parezca nuevo en
2020. Eso sí, para alcanzar ese
sueño hay que sacrificarse,
necesitamos que los madrileños
hagan un esfuerzo por esta ciudad
y por mí, por mí,
les necesitamos.
Tienen que devolverle a
Madrid un poco de lo que les ha
dado, todo bueno, yo ya lo hago
todos los días, me sienta muy
bien y sólo me pagan 8.500
euros brutos al mes”.

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Tags relacionados: Ana Botella Número 168
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