INVERSIÓN INSOSTENIBLE // CAPITAL ESPAÑOL IMPLICADO EN UN PROYECTO EN LA FRONTERA ARGENTINO-URUGUAYA
Las papeleras del ‘señor Mercado’

La instalación de dos fábricas de celulosa enfrenta
a Uruguay y a Argentina en una disputa ecológica.
¿Business o medio ambiente? La consejera del
Banco Mundial (BM) admitió el 16 de noviembre,
en un informe preliminar, que las denuncias de los
habitantes de la región respecto a los posibles daños
ecológicos no fueron “abordadas adecuadamente”
por los organismos internacionales de crédito,
y recomendó que se establezca el potencial
impacto de las fábricas en “el agua, productividad
agrícola, plantaciones, pesca y turismo”. El informe
no es vinculante, pero abre la puerta al debate.

09/05/06 · 21:59
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“EL ABRAZO EN EL PUENTE”. La primera movilización binacional contra las papeleras fue en abril; un mes después, el escritor uruguayo Eduardo Galeano pronunció un discurso. / Nuevo Diario El Día

Será la más grande inversión en la
historia de la República Oriental del
Uruguay. Algunos hasta llegan a
creer que es la mejor. Dos empresas,
Botnia (Finlandia) y ENCE (España),
invertirán 1.700 millones de euros en
dos plantas de celulosa. Una inyección
equivalente al 11% del PIB uruguayo
que podría crecer un 1,5% al
año por el solo efecto de las papeleras
a partir de 2008, cuando ambas
estén en pleno funcionamiento.

Pero hay otro lado. El otro lado del
río Uruguay, frontera natural entre
Uruguay y Argentina, sobre cuyos
márgenes el primer Gobierno autorizó
la construcción de las fábricas.
Jamás consultó a Argentina, pese a
que ambas naciones comparten la
soberanía del río. El problema no es
formal, sino fundamentalmente ecológico.
Los opositores aseguran que
las plantas no usarán la tecnología
más limpia, lo que significa que emitirán
dioxinas cancerígenas, además
de provocar otros graves problemas
sociales y de salud pública.

Por eso está alzada la ciudad argentina
de Gualeguaychú, progresista
e industrializada, sede del principal
carnaval del país, situada en la
provincia de Entre Ríos y a pocos kilómetros
del lugar donde se levantarán
las fábricas. Sus habitantes instalaron
el tema en la opinión pública
argentina cuando en abril avanzaron
sobre el Puente Internacional
General San Martín, que une los dos
países, y lo cortaron. Pero no lo hicieron
solos. Lo hicieron junto a los
“hermanos” del país vecino (así suelen
llamarse mutuamente argentinos
y uruguayos). El acto se llamó
“El abrazo en el puente”.

Pero el Gobierno uruguayo no
piensa dar marcha atrás. Cuando
aún está pendiente el informe de
impacto ambiental que ambas naciones
encargaron a una comisión
binacional, el presidente uruguayo
Tabaré Vázquez adelantó que colocará
en breve la piedra fundamental
de la planta de Botnia. Por su
parte, los entrerrianos amenazan
con cortar el puente a partir de diciembre-
cuando comience la temporada
de verano- para perjudicar
el flujo turístico argentino hacia la
costa uruguaya.

Aunque se han interpuesto demandas
ante la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, la
batalla más dura contra la instalación
de las papeleras se libra actualmente
en el Banco Mundial (BM).
Su brazo financiero para el sector
privado, la Corporación Financiera
Internacional (CFI), evalúa otorgar
préstamos a Botnia y ENCE para la
construcción de las plantas, pero
Entre Ríos presentó su oposición y
solicitó la intervención de la consejera
del BM, Meg Taylor. Ahora ésta
deberá analizar si el informe de
impacto ambiental presentado por
las papeleras no presenta irregularidades
y verificar que no se viola el
marco jurídico de acuerdos de
aguas. A partir de su dictamen, el
Directorio del BM deberá tomar
una determinación.

Seguramente para ayudarlo a decidir
bien, el influyente semanario
The Economist publicó en octubre
un artículo donde sostenía: “Si bien
la asistencia social del Estado ha servido
bastante bien a la democracia,
alguien la tiene que pagar. Los uruguayos
esperan que Argentina no les
impida que las papeleras hagan su
aporte”. El interés del sector financiero
norteamericano es contante y
sonante.

La lógica de la rentabilidad

Todo parece una gran paradoja, pero
detrás hay una lógica. La del mercado,
dice el escritor uruguayo
Eduardo Galeano. “Y pregunto: ¿Ese
señor Mercado es uruguayo? ¿Tiene
Credencial Cívica? ¿Votó? ¿Fue votado?
¿Quién votó por el señor Mercado?
El Frente Amplio no tiene que
rendir cuentas al señor Mercado, pero
sí está obligado a rendir cuentas
al pueblo que lo votó”, dijo Galeano
en Montevideo, a fines de mayo,
frente a una multitud que había convocado
el grupo ecologista uruguayo
Guayubirá (www.guayubira.org.uy)
en rechazo de las papeleras.

En una carta que esta ONG, junto
a otras entidades ambientalistas
uruguayas, presentó el 11 de octubre
a la consejera Meg Taylor, se
deja en claro por qué Uruguay tiene
mucho más para perder que para
ganar con las papeleras. Las ONG
echan por tierra la promesa más
sensible, la creación de empleos, ya
que -sostienen- las industrias destruirán
más puestos de trabajo de
los que crearán: cientos de personas
viven en la zona de la pesca
artesanal, que ya no será posible,
como tampoco será posible la actividad
turística por la destrucción
de los balnearios, ni la apicultura ni
la agricultura, por los perjuicios que
ocasionará la lluvia ácida.

Todo ello ocurrirá en Uruguay si
el BM no frena el financiamiento a
las papeleras y el Gobierno de Tabaré
Vázquez decidiera seguir adelante
con el proyecto. Pero también
ocurrirá en Gualeguaychú, un territorio
sobre el que el Estado uruguayo-
parece obvio aclararlo- no
tiene soberanía.

Tabaré Vázquez, presidente y 'oncólogo'

En una carta dirigida a Paul
Wolfowitz, presidente del
Banco Mundial, el presidente
uruguayo Tabaré Vázquez
defendió expresamente los
proyectos de Botnia y ENCE,
sobre las que dijo que
«serán importantes generadores
de empleo». También
argumentó que «el monto de
la inversión en los próximos
cuatro años es tal que
ambos emprendimientos
sumados equivalen a la
inversión bruta interna fija de
un año». Finalmente, afirmó
que Uruguay está considerado
como uno de los países
con mejor índice de sustentabilidad
ambiental del
mundo y que «esta solvencia
en materia ambiental ha llevado
a ser extremadamente
cautos en el escrutinio de
los inversores y en la supervisión
de sus tecnologías».
En ninguna parte de la carta
Tabaré Vázquez dijo que las
papeleras no ocasionarán
perjuicios al medio ambiente.
Y es que ya había admitido
que «la contaminación no
será relevante». Dado que es
médico oncólogo, sería una
fuente autorizada para hablar
del tema. Si no fuera el presidente
de Uruguay. Y eso que
no es cualquier presidente:
es el hombre de izquierdas
que el año pasado rompió
con dos siglos de hegemonía
de blancos y colorados.

PALABRA DE GALEANO

Sin duda que el Gobierno
ha heredado un país hipotecado,
endeudado hasta la manija,
cuyos márgenes de soberanía
se han estrechado, se han hecho
cada vez más angostitos. Y
entonces se vive un clima en el
cual es muy difícil decir algunas
cosas, y yo lo comprendo

Yo creo que es no sólo
nuestro legítimo derecho, sino
también nuestra obligación,
nuestro deber, recordarle a este
Gobierno -que en muchos sentidos
es nuestro Gobierno- que
defender nuestra dignidad es su
obligación principal, y que no se
equivocó aquel jefe que dijo:
'No venderemos el rico patrimonio
de los orientales al bajo
precio de la necesidad'

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