ELECCIONES NICARAGUA // EL FRENTE SANDINISTA PARTE COMO FAVORITO CON AMPLIO APOYO POPULAR Y ALIADO CON LA IGLE
Ortega se prepara para la reelección

Con las encuestas a favor, un amplio programa social y acusaciones de control totalitario de las instituciones, Daniel Ortega se presenta a la reelección el 6 de noviembre.

- Entrevista a Dolores Jarquín, del movimiento social nicaragüense: “El sandinista honesto es el que está ausente ahora”

, Managua (Nicaragua)
04/11/11 · 12:56
Edición impresa
JPG - 140.3 KB

Las calles y caminos de Nicaragua
traen reminiscencias ochenteras.
No hay poste o paradas de bus que
no estén pintados de rojo y negro.
Las banderas del Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN), en
el Gobierno desde finales de 2006,
ondean desde los balcones, en los
mercados y en las viviendas más
precarias.

Los carteles de la propaganda oficial,
diseñados con una estética hippy
rebosante de flores, símbolos de la
paz y fondos fucsia, parecen hablar
de una Nicaragua en transformación.
“Revolución”, “el pueblo, presidente”
o “poder ciudadano” son algunos de
los lemas que proliferan a medida
que se acercan las elecciones del 6 de
noviembre en las que el presidente
Daniel Ortega aspira a ser reelegido.
La oposición se presenta dividida.
Sectores políticos de distinta procedencia
han conformado la Alianza
Partido Liberal Independiente (PLI),
cuyo principal objetivo común es expulsar
del poder a Daniel Ortega, a
quien acusan de haber vulnerado la
Constitución al presentarse a la reelección
y tener un dominio totalitario de todos los poderes del Estado.

“La pobreza de la gente
impide que protesten,
porque los que lo hacen
no son beneficiados
por el Plan Techo”

Esta coalición, encabezada por el
octogenario Fabio Gadea, histórico
dueño de Radio Corporación, el
principal medio de la contra antisandinista,
se mantiene en las encuestas
en un distante segundo lugar.
A esta alianza se han sumado
sectores que van desde el centro
derecha hasta el Movimiento de
Renovación Sandinista, que se escindió
del FSLN en los años ‘90,
desde sectores empresariales representados
por Eduardo Montealegre
hasta el Movimiento Autónomo
de Mujeres. El panorama se
presenta polarizado. La oposición
habla de “dictadura” mientras que
el oficialismo achaca a “agentes al
servicio del imperio” cualquier atisbo
de crítica, sea desde la derecha
o la izquierda.

Pese a los carteles y lemas electorales,
en Nicaragua no parece que
haya una revolución ni que el pueblo
sea –por lo menos todavía– presidente.
Lo que sí se ha producido
es una extensión de los planes sociales
y otras medidas que benefician
a la población más desfavorecida
en un país que sigue siendo el
segundo más pobre de América
Latina. Para Patricia Orozco, periodista
y militante feminista, los principales
avances se han dado en salud
y educación. “Con los gobiernos
neoliberales los hospitales públicos
tenían secciones privadas y eso iba
en detrimento de la mayoría de la
gente. Eso se quitó y hay que celebrarlo”,
dice Orozco. En los gobiernos
anteriores, ante la falta de presupuesto
destinado a educación, los
padres y las madres de familias tenían
que contribuir para sostener
las escuelas públicas. Una de las
primeras medidas del Frente al llegar
al poder fue suprimir esta cuota
“voluntaria”. Para Orozco esta medida
tuvo efectos no deseados: “Se
dieron casos de escuelas que, sin la
ayuda de los padres, pasaron a la
bancarrota porque no hay la inversión
que se requiere”.

Aumento del gasto social

Otro logro en materia de educación
es haber declarado Nicaragua como
libre de analfabetismo en 2009. Sin
embargo, la polarización presente
en el país se deriva en una guerra de
cifras contradictorias. Según Adolfo
Acevedo, economista y ex funcionario
del Ministerio de Planificación
con el primer Gobierno sandinista,
“Ortega cambió al director del instituto
encargado de las estadísticas
e inmediatamente se cerró el acceso
a la información. Desde el inicio hubo
una directriz de Rosario Murillo
[la esposa de Daniel Ortega], de que
ella iba a controlar el acceso a la información”.

El plan Hambre Cero, que consiste
en entregar a mujeres pobres
una dotación de gallinas, una cerda
preñada y otros productos, ha
beneficiado a miles de familias. Al
igual que el programa Usura Cero,
con créditos a bajo interés para pequeños
emprendimientos productivos.
De la misma forma, se han
extendido planes de reparto de láminas
de zinc para los techos, planes
de vivienda social, titulación
de tierras, sobre todo en predios
urbanos, y la distribución de alimentos como arroz, frijol y aceite a
bajo precio. Este aumento del presupuesto
destinado a los planes sociales
ha sido posible gracias a la
cooperación de Venezuela a través
del ALBA (Alternativa Bolivariana
para los Pueblos de Nuestra América)
que ascendió en el último año
a 500 millones de dólares, según el
presidente del Banco Central de
Nicaragua, Antenor Rosales.

Red de intereses

Esta ayuda se articula en una compleja
red de empresas público-privadas
que comercializan el petróleo
barato que suministra el
gobierno venezolano. Según Acevedo,
esta cooperación se basa en
un acuerdo personal entre Venezuela
y Daniel Ortega por lo que los
fondos no pasan por el presupuesto
del Estado, no son fiscalizados
por ningún organismo público, ni
se conoce exactamente cuál es el
destino de ese dinero. Para este
economista, la falta de transparencia
ha permitido el desvío de dinero
para distintas empresas relacionadas
con el sector empresarial del
FSLN, compra de medios de comunicación,
hoteles y el control de
otros sectores de la economía.

“El gran dilema de la gente es si la
ayuda de Venezuela va a continuar
si Daniel Ortega no es elegido, al ser
un acuerdo entre presidentes”,
comenta Patricia Orozco, para quien
Ortega utiliza los programas sociales
para aferrarse al poder ayudado
por una amplia red de clientelismo.
Para esta periodista, un ejemplo de
esto es el aumento salarial a todos
los empleados públicos, incluidos
los municipales con “un bono solidario
que no se incluye en el salario”
dando a entender que su continuidad
depende de la continuidad del
Gobierno de Ortega.

“Ahora los grandes
empresarios de la
patronal no atacan al
Frente, hay una alianza.
¿A cambio de qué?”

Bea Huber trabaja desde años en
el Colectivo de Mujeres de Matagalpa,
una de las organizaciones de
mujeres con más trayectoria de
Nicaragua, en el acompañamiento
y organización de las mujeres en las
comunidades. “El modelo de ayuda
que está implementando el
Gobierno se basa en la beneficencia,
no en el empoderamiento o en
generar organización autónoma, sino
de regalo, ‘yo te regalo y vos me
tenés que agradecer, por lo tanto
estás en deuda conmigo’; refuerza
una relación de poder de una forma
muy sutil”, comenta Huber.

Clientelismo

La principal crítica de las organizaciones
sociales autónomas es que
los programas sociales se utilizan
para asegurar el apoyo de los sectores
más pobres al Gobierno a la vez
que inhiben la posibilidad de movilización
contra un modelo económico
que no ha cambiado desde los
años neoliberales. “Llegan a la Comunidad
con un lote de Plan Techo
y le resuelven ese problema a la
gente, pero a la par le están aprobando
toda una política bioenergética
para que en ese lugar se pueda
sembrar palma africana”, dice
Dolores Jarquín, del Movimiento
Social Nicaragüense Otro Mundo
es Posible, “y el nivel de pobreza de
la gente impide que puedan decir
algo, porque los que protestan no
son beneficiados por el Plan Techo
o por el plan Hambre Cero. La misma
pobreza tiene a la gente en un
nivel de sometimiento”.

Lo que nadie discute es que desde
2005 hasta la fecha se han reducido
los niveles de pobreza y extrema pobreza
en Nicaragua de forma sostenida.
Por lo menos 300.000 nicaragüenses
salieron de la pobreza extrema entre
2005 y 2009, según la encuesta de
la Fundación Internacional para el
Desafío Económico Global (FIDEG)
con la asesoría técnica del Banco
Mundial. Sin embargo, según la FIDEG
el subempleo paso del 40% de
los ocupados en 2009 al 53% en 2010
y el empleo informal creció del 72,4%
de la ocupación total en 2009 al 75,3%
en 2010.

Nadie discute que desde
2005 hasta hoy se han
reducido los niveles de
pobreza y extrema
pobreza en Nicaragua

Pese a las apelaciones oficialistas
al socialismo y al antiimperialismo,
Nicaragua sigue dependiendo de la
cooperación, de las exportaciones
de café, carne, azúcar, oro o caña,
sujeta a las variaciones de los precios
internacionales y la acción de
las multinacionales, de las zonas
francas de las maquilas y las remesas.
La reciente firma del tratado de
asociación económica con la Unión
Europea –que el mismo Ortega tachó
de neocolonialista–, la defensa
del vigente tratado de libre comercio
con EE UU o la firma de un nuevo
convenio con el FMI confirman
la continuidad de la política económica.
“El Gobierno ha hecho una
alianza fuerte con el sector empresarial”,
comenta el padre Arnaldo
Centeno, que trabaja desde hace
décadas con las Comunidades Eclesiales
de Base. “Actualmente los
grandes empresarios de la patronal
no atacan al Frente, hay una alianza
mutua. ¿A cambio de qué? El
Frente no ha hecho una reforma tributaria
a fondo, los grandes empresarios
tienen grandes exenciones y
exoneraciones”, dice.


ALGO SE HA PERDIDO DE CAMINO AL PODER EN NICARAGUA

Poder económico
El fin de la ayuda económica de la URSS
y, sobre todo, los años de guerra interna
apoyada por EE UU pusieron fin al primer
Gobierno sandinista en 1990. El reparto
de bienes del Estado, desde coches
a grandes propiedades, llamado la
Piñata, fue el inicio de una red empresas
afines al FSLN. El trauma de perder las
elecciones lleva a Humberto Ortega [hermano
del presidente] a decir: “el que no
tiene poder económico no puede tener
poder político”.

Control de lo estatal
Tras perder las elecciones en 1990, el
FSLN se lanza a las calles para defender
junto al movimiento social las conquistas
de la revolución. A finales de 1998,
Ortega pacta en secreto con el presidente
liberal Arnoldo Alemán (el octavo expresidente
más corrupto del mundo) la
paz social a cambio del reparto de los
poderes del Estado. El Pacto del FSLN
con los liberales termina con las protestas
contra las privatizaciones, planes de
ajuste del FMI y el TLC con EE UU.

El pacto continúa
Entre los puntos principales del pacto
Ortega-Alemán figura el cambio de la ley
electoral, que bajaba al 35% (la base
electoral del FSLN) el límite para ser elegido
presidente en primera vuelta, si
supera en un 5% al segundo partido. La
situación judicial de Alemán, condenado
a 20 años, fue utilizada por Ortega como
arma para controlar a diputados y jueces
liberales. De una prisión de lujo, Alemán
pasó a ser liberado paulatinamente, a
cambio de favores.

Alianza con la iglesia
En 2003 Ortega inició un acercamiento
hacia la iglesia. El cardenal Obando
ayudó a frustrar sus dos anteriores intentos
de llegar al poder. En 1996 comparó
a Ortega con una víbora rojinegra. Y en
2002 llamó a votar por candidatos casados.
Ortega tomó nota y en 2005 se
casó con Rosario Murillo y apoyó la prohibición
del aborto terapéutico que
pedía la iglesia. Hoy Nicaragua es “cristiana,
socialista y solidaria” y Obando está
en los carteles con Ortega y Rosario.

Abusos sexuales y poder
En 1998 Zoilamérica acusó a su padrastro,
Daniel Ortega, de abuso sexual. Su
madre, Rosario Murillo siempre apoyó al
líder sandinista desautorizando a su hija.
Hoy Zoilamérica se ha reconciliado con
su madre –no con Ortega– y ha retirado
la demanda, pero no niega los abusos.
Murillo controla la comunicación del
Gobierno y la dirección de los comités
ciudadanos que distribuyen ayudas. La
mayoría de los siete hijos de Ortega tienen
empresas y controlan canales de TV.

Tags relacionados: Daniel Ortega Número 160
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    05/11/2011 - 10:58am
    ¿aliado con la iglesia y los empresarios? jajajja ¿y los contras, y los neosandinistas juntitos, por quien son apoyados? tachar de autoritario al único presidente del mundo que convocó unas elecciones completamente libres mientras era agredido por el pais más poderoso y con el chantaje al pueblo de vota chamorro o muere, es un tanto arriesgado, no comulgo con Ortega, soy libertario de base, pero me huele muy mal esta campaña de descrédito que se reproduce casi con exactitud en todos los medios, y me asombra que lo haga en el diagonal, la verdad, suelo esperar de vosotros una mirada un tanto más analítica y profunda sobre los supuestos dictadores populistas
  • separador

    Tienda El Salto