EJÉRCITO ESPAÑOL // DE LA CÚPULA MILITAR A LA CÚPULA DE LA VENTA INTERNACIONAL DE ARMAS
A las órdenes de los fabricantes de armas

Imitando el efecto de
las puertas giratorias,
ex altos mandos del
Ejército se han reconvertido
en empresarios
del sector del armamento.

04/09/09 · 0:00
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Del uniforme militar a la chaqueta y
corbata. Del alto mando del Ejército
a la venta de armas. Éste es el retiro
de oro que han conseguido algunos
altos mandos militares españoles en
los últimos tiempos. Tras el pase a la
reserva ingresan en empresas dedicadas
al negocio del armamento cuyo
principal cliente es, precisamente,
el Ejército español. Es el caso del ex
almirante general Francisco Torrente
Sánchez, presidente de la empresa
Explosivos Alaveses –que antes
se dedicaba a fabricar bombas de
racimo y ahora está a cargo de su
destrucción–, del ex jefe del Estado
Mayor del Ejército de Tierra, general
Carlos Villar Turrau, actual vicepresidente
de estrategia de negocios de
la empresa General Dynamic Santa
Bárbara Sistemas (GDSBS), y del ex
jefe del Estado Mayor de la Armada,
el almirante general Sebastián Zaragoza
Soto, asesor comercial para exportaciones
de la empresa naval militar
Navantia, de titularidad pública.
¿Qué buscan estas empresas con
este tipo de fichajes? “Contactos, relaciones,
influencias, capacidad de
mediatizar”, responde José Luis Pitarch,
comandante de caballería en
la reserva y profesor de la Universitat
de València. “Poniendo al frente
de estas empresas a un militar afín,
bien remunerado y acechado por el
temeroso retiro, tienen su lealtad
asegurada a prueba de bombas”, sostiene
un suboficial del Ejército que
prefiere guardar el anonimato. “Conocen
secretos, los cuales pueden
usarse al servicio de la empresa contratante.
Igualmente, pagar favores
al contratado, por los que éste hizo a
la empresa desde sus anteriores
puestos”, añade Pitarch.

A título de ejemplo, la empresa
Explosivos Alaveses SA tiene como
presidente al ex almirante general
Francisco Torrente Sánchez (ex número
dos de Defensa) y como administrador
consejero a Jesús del Olmo
Pastor, ex secretario general del
CESID (los antiguos servicios secretos
españoles), que fue acusado por
el PP e IU de ser un “peón” del entonces
gobierno de Felipe González
“para encubrir los trapos sucios de
los servicios secretos”. Por su parte,
el almirante general Zaragoza Soto
presidió la sección española del
Comité Permanente Hispano-Norteamericano
durante la espinosa etapa
de los vuelos ilegales de la CIA en
España. Más tarde Zaragoza Soto,
que está en posesión de la medalla
OTAN, sería fichado por la empresa
pública militar Navantia.

El camino que han recorrido estos
ex altos mandos militares hacia
la empresa privada no ha sentado
bien a algunos de sus antiguos
compañeros. Tras ingresar el ex jefe
del Ejército de Tierra, Villar
Turrau, en la empresa GDSBS, el
coronel en la reserva Antonio J.
Candil Muñoz lo tildó de “sinvergüenza,
inmoral y traidor”. Un
suboficial del Ejército lo expresa
de esta forma: “Nuestros mandos
nos bombardean toda nuestra vida
castrense con el consabido espíritu
militar y resulta que ellos no lo tenían,
que en realidad eran empresarios
frustrados”. Para algunos
militares descontentos, a la cuestión
puramente económica se añade
la operatividad y la seguridad
del propio Ejército. La misma fuente
asegura a DIAGONAL que “fomentando
que algún avispado de la
cúpula militar beneficie a empresas
que el día de su pase a la reserva
lo acojan en su consejo de dirección,
se está despreciando a otras
empresas cuyos contratos sí mejorarían
la operatividad de nuestras
unidades y la seguridad de nuestros
militares”. Este suboficial afirma
que “en más de un destino he
podido observar como el general
firmaba una orden de compra de
determinado material a una empresa
en la que él mismo trabajaba; allí
recibía el pedido, no como militar
sino como empresario”. Y concluye
con sorna: “Mi general firmaba
‘cómprese’ por la mañana vestido
con estrellas y por la tarde firmaba
‘véndase’ vestido ya de Armani”.




SEBASTIÁN ZARAGOZA SOTO // EL EX JEFE DE LA MARINA FICHA POR NAVANTIA SA

El ex jefe de la Marina, asesor de Navantia

Antes de ser contratado como
asesor comercial para exportaciones
por la empresa naval
militar Navantia SA, el ex jefe
del Estado Mayor de la Armada,
el almirante general retirado
Sebastián Zaragoza Soto
tuvo que cesar a petición propia
de la Real y Militar Orden
de San Hermenegildo, una
institución creada por Fernando
VII en 1814 formada
actualmente por los generales
de cuatro estrellas cesados
que han ocupado ciertos
puestos de máximo nivel,
como jefes del Estado Mayor
de la Defensa. El Ministerio
de Defensa ratificó su cese y
tres días más tarde publicaba
una resolución nombrando a
Zaragoza Soto director responsable
de la asesoría para
la exportación naval militar de
la empresa pública Navantia.
Para ello, dicha resolución
aprobó el pase a los “servicios
especiales” del ex jefe de
la Marina que se encontraba
en la reserva.

Nacido en San Fernando
(Cádiz) en 1945, el almirante
Zaragoza Soto ingresó en la
Armada en 1962 y estuvo
destinado siete años en destructores,
dos años en el
buque escuela Juan Sebastián
de Elcano y dos años en
el Estado Mayor del Grupo de
Combate embarcado en el
portaaeronaves Dédalo. Zaragoza
Soto fue el primer oficial
español destinado en la Oficina
de Enlace del Comandante
en Jefe de las Fuerzas Aliadas
en Europa Meridional en
Nápoles durante tres años y
también ejerció como jefe de
Planes del Estado Mayor de
la Defensa, jefe de Gabinete
del Director General de Política
de Defensa, jefe de la División
de Planes del Estado
Mayor de la Armada y presidente
de la sección española
del Comité Permanente Hispano-
Norteamericano, el
órgano encargado de estudiar
y resolver las cuestiones relativas
a la interpretación y aplicación
del Convenio de Cooperación
para la Defensa
entre España y Estados Unidos.
Precisamente su etapa
como presidente de la sección
española del Comité Permanente
Hispano-Norteamericano
coincidió con los vuelos
ilegales de la CIA en España.
El 30 de abril de 2004 fue
ascendido a almirante general
y nombrado jefe del Estado
Mayor de la Armada. La
oferta de Navantia SA incluye
fragatas, submarinos, corbetas,
buques de proyección
estratégica, portaaviones,
buques anfibios, cazaminas y
destructores, así como sistemas
de combate, comunicaciones,
direcciones de tiro y
sistemas de armas. Zaragoza
Soto, que está en posesión
de la medalla OTAN, llega a
una empresa que obtuvo en
2007 unos ingresos de
1.299.422.000 euros.




CARLOS VILLAR TURRAU // EX JEFE DEL EJÉRCITO DE
TIERRA FICHA POR UNA DE LAS LÍDERES DEL SECTOR

Un general dirige
la estrategia de
negocio de GDSBS

“Anticiparse a las futuras necesidades
de material de Defensa” de
las Fuerzas Armadas españolas y
extranjeras. Ése es el objetivo que
se propuso la empresa General
Dynamic Santa Bárbara Sistemas
(GDSBS) con el fichaje del ex jefe de
Estado Mayor del Ejército de Tierra,
general Carlos Villar Turrau, como
vicepresidente de estrategia de negocios.
Santa Bárbara Sistemas fue
constituida en 1959, al reagruparse
varias fábricas de armas y municiones
del Ministerio de Defensa. En
2001 la empresa española se integró
en el Grupo de Sistemas de Combate
de General Dynamics, una de las
principales firmas norteamericanas
de la industria de guerra. La empresa
en la que ahora está asalariado el
ex jefe del Ejército de Tierra cuenta
con un capital social de 20 millones
de euros y obtuvo unos ingresos en
2007 de 494.373.000 euros.

Incompatibilidades

Según el Ministerio de Defensa,
Villar Turrau estuvo destinado en la
Brigada Paracaidista (1968-1980),
fue encargado de la División de Logística
en el Estado Mayor del Ejército
(1985-1989) y jefe del Regimiento
de Transmisiones Estratégicas
(1995-1997). Villar Turrau, licenciado
en Ciencias Económicas, trabajó
en la División de Operaciones del
Estado Mayor del Ejército (1997-
1998) y presidió el Grupo de Estudios
sobre las Fuerzas Armadas profesionales
(1998-1999). Entre 2001 y
2006 ocupó el cargo de director general
de Armamento y Material del
Ministerio de Defensa, el órgano ministerial
que se ocupa de la política
de armamento, es decir, de decidir si
contratan o no a empresas como la
que ahora le acoge en su seno. Villar
Turrau tuvo un papel relevante en la
creación de la Agencia Europea de
Defensa y desarrolló su actividad en
la Research and Technology Organization,
una rama de la OTAN para
la cooperación tecnológica entre los
países miembros.
Poco después del nombramiento
de Villar Turrau como vicepresidente
de estrategia de negocios de
GDSBS, el coronel en la reserva Antonio
J. Candil Muñoz, antiguo director
del programa de carros de
combate Leopard, le dedicó duras
palabras en un par de comentarios
firmados en El Alijar, un blog de información
militar de referencia. “No
guardan nada, ni confidencialidad
ni transparencia ni honor ni nada...
Supongo que ahora entendemos
muchas cosas. Sólo tengo un calificativo
triple para el vicepresidente
de Estrategia de GDSBS, señor
Villar Turrau: sinvergüenza, inmoral
y traidor”, soltó Candil en unos
comentarios muy polémicos, más
tarde eliminados del blog pero recogidos
por Europa Press. Además
también afirmó que el general Villar
Turrau “no resolvía nunca nada que
pudiera ir en contra de la empresa”,
en referencia a GDSBS. El mismo
blog se refería recientemente al polémico
nombramiento y a su posible
incompatibilidad: “Dicha incorporación
parecía contravenir claramente
la Ley 5/2006 de regulación de los
conflictos de intereses de los miembros
del Gobierno y de los Altos
Cargos de la Administración General
del Estado. Desgraciadamente,
hasta casi tres años después de la
aprobación de aquella ley, no se
aprobó el reglamento que la desarrollaba,
lo cual propició el asunto”.
Y concluye: “Si ese reglamento
se hubiese aprobado sólo unos meses
antes, dicha incorporación hubiese
sido probablemente imposible
hasta dentro de algún tiempo”.




FRANCISCO TORRENTE SÁNCHEZ // EX ALMIRANTE GENERAL Y PRESIDENTE DE EXPAL

De número dos de Defensa
a número uno de Expal

Fue asesor de siete ministros de
Defensa, tanto del PSOE como
del PP, y llegó a ser el número dos
del Ministerio. Pero prefirió pasar
del Ejército a la empresa privada.
Y no cualquier empresa privada.
Es presidente de Explosivos
Alaveses SA, que hasta hace poco
se enriquecía con la fabricación
de bombas de racimo. Ahora en
vez de fabricar bombas de racimo
las destruye a petición del Ministerio
de Defensa. Así se resume
la trayectoria del almirante
general Francisco José Torrente
Sánchez (Ferrol, 1940).
Ingresó en la Escuela Naval
Militar en 1956. De la jefatura de
la Sección de Planes y Programas
Logísticos del Estado Mayor de
la Armada pasó a ser subdirector
general de Estudios y Planes de
la Dirección General del Servicio
Militar y subdirector de Mantenimiento
de la Dirección de Construcciones
Navales Militares de
la Jefatura de Apoyo Logístico de
la Armada. Antes de ser nombrado
Almirante Jefe del Estado
Mayor de la Armada en 2000, fue
director general de Política de
Defensa y director del Gabinete
Técnico del ministro de Defensa.
En 2004 fue nombrado secretario
general de Política de Defensa, el
segundo puesto más importante
en el Ministerio. Según el diario
El País, Torrente Sánchez era conocedor
de los vuelos ilegales de
la CIA en España con Federico
Trillo de ministro.

Como director general de política
de defensa, Torrente Sánchez
suspendió los hasta entonces habituales
contratos con líneas aéreas
comerciales para el traslado
de tropas españolas e inició la
contratación de aviones comerciales
de fabricación rusa con
Namsa (una agencia de la
OTAN), que según señala una
fuente militar “subcontrató a otra
y luego a otra y así varias veces
hasta llegar a los piratas aéreos
del Yak 42 donde se perdió, aparte
de la vida de 62 militares españoles,
el 75% del dinero que salió
inicialmente para este concepto”.
A pesar de ello, Torrente Sánchez
continuó su meteórica carrera
salvándose de la depuración de la
cúpula militar producida a la llegada
del PSOE en 2004, año en
que fue nombrado número dos
del Ministerio de Defensa.
En 2007 solicitó su sustitución
“por motivos personales”. Actualmente
preside Explosivos
Alaveses SA, la cuarta empresa
mundial en fabricación de explosivos
y munición avanzada, que
tuvo unos ingresos en 2008 de
59.325.000 euros.

Bombas de racimo

Junto a Torrente Sánchez figuran
en esta compañía José Manuel
Romero Moreno (asesor jurídico
de la Casa Real desde 1993) como
administrador y Ángel Mullor Parrondo
(ex consejero delegado de
Iberia encargado de la privatización
de la compañía) como administrador
consejero. Jesús del Olmo
Pastor, el último secretario general
del CESID (los servicios secretos
españoles, actualmente CNI)
durante la etapa de Felipe González
en el Gobierno, fue nombrado
administrador consejero de Explosivos
Alaveses SA el 17 de noviembre
de 2006. Del Olmo Pastor
sustituyó en 1995 al general Manglano
al frente de los servicios secretos
españoles tras la dimisión
de éste por las escuchas ilegales
del CESID. Según el diario El
Mundo, “la oposición de entonces,
PP e IU, acusó en repetidas ocasiones
a Manglano y a Del Olmo
de ser peones del Gobierno socialista
para encubrir los trapos sucios
de los servicios secretos”. Tras
ser ascendido a general (un nombramiento
más tarde anulado por
una sentencia del Tribunal Supremo)
y ser destituido en 1996 por el
PP, Del Olmo Pastor solicitó el pase
a la reserva para dedicarse a la
empresa privada.

EXPAL era, junto a la empresa
Instalaza SA ver DIAGONAL
nº 80
, la principal fabricante de
bombas de racimo en el Estado español.
Tras la ratificación parlamentaria
de la Convención de prohibición
de fabricación y uso de
bombas de racimo aprobado en
Dublin, el Ministerio de Defensa
encargó a Fabricaciones Extremeñas
SA, perteneciente a EXPAL, el
desmontaje y eliminación de alrededor
de 6.000 bombas y granadas
de mortero en las instalaciones de
la empresa El Gordo (Cáceres) con
un coste cercano a los cinco millones
de euros. La misma empresa
que engordaba sus bolsillos fabricando
bombas de racimo ahora los
engorda destruyéndolas.
El almirante general Francisco
Torrente Sánchez fue nombrado
el pasado marzo presidente de la
Asociación Española de Fabricantes
de Armamento y Material
de Defensa y Seguridad, la patronal
española de los fabricantes
de armamento que cuenta
con 36 empresas del sector asociadas
en la actualidad.

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