LAS MARCAS ATACAN
ONG y petroleras

De paseo por Bolivia, se nos antojó
hacerle una visita a los pozos de
extracción de crudo de una empresa
de las ‘nuestras’, una ‘campeona
nacional’. Continuábamos preocupados
por ¿cómo es de cierto que
la inversión extranjera produce ‘desarrollo’
allá donde se establece?
La cercanía permite observar lo que
resulta imperceptible a distancia.
Por ello, nos dirigimos hacia el Chapare,
conocida por ser la principal
zona de cultivo de hoja de coca,
donde creciera políticamente Evo

04/10/07 · 0:00
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De paseo por Bolivia, se nos antojó
hacerle una visita a los pozos de
extracción de crudo de una empresa
de las ‘nuestras’, una ‘campeona
nacional’. Continuábamos preocupados
por ¿cómo es de cierto que
la inversión extranjera produce ‘desarrollo’
allá donde se establece?
La cercanía permite observar lo que
resulta imperceptible a distancia.
Por ello, nos dirigimos hacia el Chapare,
conocida por ser la principal
zona de cultivo de hoja de coca,
donde creciera políticamente Evo
Morales. Se trata también de una
región estratégica puesto que sus
subsuelos encierran una de las
reservas más importantes de petróleo
del país. Curiosamente, también
proliferan los proyectos de cooperación
europeos y estadounidenses
(USAID). En el municipio de Entreríos -poblacho de petroleros, camioneros
y prostíbulos-, en donde Repsol
comparte espacio con un par de
transnacionales, entrevistamos a su
alcalde y a los informadores adecuados.

Luego alquilamos un vehículo
a un taxista para que nos llevara
a ver pozos y comunidades de la
Repsol selva adentro. De nuevo
Repsol en zona de comunidades
indígenas y campesinas autóctonas
y de alta biodiversidad, otrora
molestas para cualquier compañía
extractiva. ¡Allá estaba! Y vimos
más de lo mismo. Como para escribir
un libro (véase próximamente la
publicación de Desenmascarando
la Responsabilidad Social Corporativa
de Repsol YPF).

“Por favor jefe, pare acá, en ese riachuelo
a la par del bloque de Repsol,
aparecen manchas de aceite,
¿se fija?” (...) “Continúe compadre.
Le sacaremos foto a ese oleoducto,
allá donde la ropa colgada” (...) “Un
segundo, nos metemos adentro,
parece que nadie está vigilando las
verjas de alambre”.

La gente local se quejaba del
polvo que levantaban los camiones
, según nos decían en ‘quechúñol’.
Pero los maestros y algunos
vecinos, ante tanta ausencia
de Estado y tanta corporación,
aparecían satisfechos de la Repsol.
Repsol había financiado la
nueva escuela y el centro de
salud. Y una ONG estadounidense,
Mano a Mano, ejecutó su construcción.
De todo lo que vimos esta vez, nos
llamó la atención esa simbiosis perfecta
entre ONG y compañía petrolera.
Relación que se anunciaba en
un sinfín de carteles con ambos
logotipos. Repsol se rodeaba solidariamente
de una ONG experta en
construcción de escuelas y centros
de salud. La ONG recibía de la
empresa fondos para sus proyectos.

Las comunidades agradecían a la
petrolera española y a la ONG de
Minnessotta tanta solidaridad para
con su humilde comunidad de
Manco Kápak. Pero, ¿y detrás de
eso? El resultado mucho tenía que
ver con el amansamiento de aquellas
comunidades, famosas por el
ímpetu reivindicativo de su movimiento
cocalero, y cuyo subsuelo
abastece a toda Bolivia a precios
internacionales. ¿Y para Repsol?
¿Tanta filantropía para una comunidad
tan remota? Sólo la empresa
dispone hoy del balance del crudo
usurpado hasta la fecha a aquellas
comunidades. El Estado boliviano
apenas empieza a auditar los flujos
de extracción. No hay estudio sobre
la deuda ecológica generada por
Repsol y sus consumidores. Pero es
de creer que superará al valor de
aquella escuela y aquel centro de
salud con creces...

Tags relacionados: Repsol YPF
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