EL INTERÉS ECONÓMICO Y ESTRATÉGICO PRIMA SOBRE CUALQUIER OTRA CONSIDERACIÓN
Occidente y su estrategia en Libia

El interés privado de los
países occidentales en la
guerra de Libia se
antepone a cualquier tipo
de reparos humanistas
o democráticos.

- La cuestión libia

23/06/11 · 13:10
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El polemista neoconservador francés Bernard Henri Levi. y Foto: Assemblée nationale

Aparece el “filósofo”
Bernard-Henri Lévy por
Libia para soltar arengas
bélicas y nos echamos a
temblar. Pasen sus palabras de admiración
hacia los habitantes de las
ciudades que resisten al cerco militar
impuesto por Muammar Gadafi,
o la denuncia de las barbaridades
cometidas por éste desde hace más
de 40 años; pero el tono cínico, oportunista
y mendaz del discurso resulta
insoportable.

Que un sionista de
pro, que justifica sin reparo los crímenes
del régimen de Tel Aviv en
Palestina, los asesinatos, las demoliciones,
el arrasamiento de olivares y
huertos, hable del “urbicidio” sufrido
por localidades como Misrata
basta para hacerse una idea de la
concepción general que estos supuestos
partidarios de la “primavera
árabe” tienen sobre la libertad.

Cuando los de su grey hablan de
“apoyar las reclamaciones de democracia
de los árabes” y niegan el
“pueblicidio” sistemático y sostenido
de los palestinos, su cultura, su
tierra y su memoria, dejan en evidencia,
una vez más, la repugnante
calidad moral, hipócrita y selectiva,
de Occidente. La lucha contra la injusticia
es universal y no debería depender
de los intereses “civilizacionales”
ni las falacias ideológicas.

Las acciones de la OTAN, alentadas
por una pléyade de “neoorientalistas”
de ocasión, vienen a reforzar
la impresión de que los europeos y
estadounidenses no pretenden una
verdadera democracia en Libia sino
un Gobierno comprensivo y colaborador.
Por supuesto, son cosas distintas.

Como carecían de garantías y
certezas al respecto, los occidentales
estuvieron deshojando la margarita
hasta el 19 de marzo, inicio de los
ataques aéreos. Entonces, el ejército
de Gadafi se hallaba a las puertas de
Bengasi. Hoy en día, aunque la decisión
parece firme, siguen sin deshojarla
del todo.

El desarrollo de las
acciones militares refleja sobre el terreno
lo que muchos diplomáticos
comentan de forma oficiosa: mientras
no estemos seguros de las intenciones
de “éstos” (los rebeldes) conviene
que no gane ninguno. Mejor: a
más tiempo invertido en provocar el
desgaste del país –y debilitar a los
dos bandos– más réditos en reconstrucción,
proyectos de prospección
petrolífera y contratas exclusivas.
Un guion ya muy visto.

En 2003, cuando los soldados
estadounidenses desembarcaron
en Bagdad, lo primero que hicieron
fue correr a proteger el Ministerio
de Petróleo. Mientras, “grupos
incontrolados” saqueaban el
Museo Nacional, edificios públicos
y comercios. Una premonición
del Iraq ocupado: corrupción, violencia
y una democracia sui generis.

En la Libia presente asistimos
a un espectáculo desastroso para
quienes apoyamos la lucha de las
gentes árabes contra sus odiosas
dictaduras, desde Marruecos a
Arabia Saudí pasando por Siria,
Bahréin, Argelia, Yemen, etc.: empresas
de seguridad privada asesorando
a los rebeldes a cambio
de emolumentos de financiación
indefinida; mercenarios de toda laya
deambulando por doquier con
cometidos irrevelables; personajes
libios adheridos al Consejo Nacional
de Transición (NTC) con sospechosos
vínculos profesionales
con multinacionales y agencias
gubernamentales europeas; excolaboradores
de Gadafi y su clan
criminal reconvertidos en demócratas
entusiastas, ansiosos de
cargos de poder en la “nueva
Libia”; emires del Golfo haciendo
consideraciones varias sobre el
proceso democrático, y emisarios
europeos poniendo el énfasis en la
estabilidad, esto es, el control migratorio,
la salvaguarda de las exportaciones
petrolíferas y la lucha
contra eso que llaman el terrorismo
internacional. ¿Y un plan concreto
para asegurar unas futuras
elecciones libres y pluripartidistas
y una constitución fiable?

A todo esto, los aviones aliados y
su peculiar agenda. Una semana
sin hacer una sola incursión, para
desesperación de los insurrectos y
para, de paso, arrancarles más concesiones,
y a la siguiente bombardeando
objetivos que no se hallan
precisamente en el frente. Ni siquiera
han disimulado su interpretación
particular de la resolución
1973 del Consejo de Seguridad de
la ONU, que establecía el uso de la
fuerza para proteger a la población
civil sin convertirse en parte implicada
en el conflicto.

Al final, no han
sabido proteger a cientos de miles
de libios asediados, o lo han hecho
tarde y mal. Porque, en esencia, no
han ido a hacer el bien al pueblo
libio –de lo contrario no habrían
sustentado con anterioridad al régimen
de Gadafi como hicieron también
con el tunecino y el egipcio–
sino a controlar la situación. Eso,
también, son cosas distintas.

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comentarios

3

  • |
    anónima
    |
    25/06/2011 - 2:28pm
    La masacre que está ocurriendo en Libia apoyada y encubierta por la media internacional va a cambiar completamente las reglas de juego del mundo. Occidente está jugando a todo vale o a la ley de la selva donde degollar libios, asesinar niños, violar a mujeres y muchas más atrocidades están siendo tapadas para lograr sus objetivos estratégicos y económicos. La demoninación de su lider tanto si fuera cierto como si no es así, nunca puede justificar este genocidio y destrucción de un país. En esta invasión hay pruebas claras de la alianza y trabajo de equipo entre Alqaeda, extremistas islámicos, EEUU, OTAN, Francia, Inglaterra,... Ya no podrán decir más que Obama lucha contra el terrorismo porque en esta invasión Obama se alía, arma, apoya y alimenta al los terroristas.
  • |
    anónima
    |
    24/06/2011 - 9:26am
    Y respecto a Bernard-Henri Lévy, ese señor no sé dónde se dejó la vergüenza, desde luego.
  • |
    anónima
    |
    24/06/2011 - 9:24am
    Gracias por el artículo. Ya he entendido mejor por qué unas semanas las fuerzas extranjeras (estadounidenses específicamente) están más activas y otras como a verlas venir. Un saludo.
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    El polemista neoconservador francés Bernard Henri Levi.  y Foto: Assemblée nationale
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