JULIETA PAREDES // FEMINISTA BOLIVIANA
“Nosotras no nos plantamos individualmente”

Julieta Paredes, autora de ‘Hilando fino desde
el feminismo comunitario’, explica el doble trabajo
de las mujeres en la transformación social en Bolivia.

08/11/11 · 8:00
Edición impresa

Julieta Paredes fue una de las fundadoras
de Mujeres Creando en 1992.
Posteriormente se integró en la
Asamblea Feminista, donde milita.

Durante el primer periodo presidencial
de Evo Morales, trabajó durante
dos meses para el Gobierno realizando
un plan en el que se pondrían en
práctica muchos de los principios del
“feminismo comunitario”.
Según reconoce la autora de ’Hilando Fino’,
aunque no hay voluntad política de
cumplir con el plan, éste ya se está
implementando en las comunidades
gracias a las organizaciones sociales.

DIAGONAL: ¿Qué es el feminismo
comunitario?

JULIETA PAREDES: Cuando en la
Revolución Francesa los hombres
declararon los derechos de los hombres,
libertad, fraternidad, igualdad,
propiedad privada, ciudadanía o
Estado nación, las mujeres se quedaron
al margen. A partir de ahí nace el
movimiento feminista en toda su razón
europeo, occidental, norteamericano.
Hemos luchado y sólo para los
hombres. No. También las mujeres
queremos nuestros derechos, pero
los planteamos como derechos individuales.
Junto a los derechos individuales
de los hombres, queremos los
derechos individuales de las mujeres:
propiedad privada, ciudadanía,
divorcio...Nosotras, en nuestro feminismo
comunitario, partimos de otro
lugar, porque nosotras no nos plantamos
individualmente, nosotras nos
plantamos lado a lado con los hermanos,
desde una identidad común
planteamos una propuesta política,
ya no individualista, sino de todos
mis derechos en la comunidad, no
mis derechos individuales. Eso presupone
que nos reconocemos como
parte de las mismas discriminaciones,
opresiones y explotaciones que
sufren nuestros hermanos, con la denuncia
de que ellos en la comunidad
se convierten en nuestros opresores
y nuestros explotadores. Si queremos
una revolución eso es lo primero
que tiene que cambiar en la comunidad.
No es suficiente culparle al
Estado, al q’ara [blanco], al español,
del machismo... Nosotras pertenecemos
a nuestra comunidad, a nuestra
identidad cultural, y desde ahí vamos
a pelear, desde ahí vamos a defender
nuestros derechos como mujeres
que forman parte de la comunidad.
Ésa es la matriz del feminismo comunitario.

D.: ¿Qué ha ocurrido en los últimos
años?

J.P.: Hay un sistemático ocultamiento
e invisibilización de la participación
política de las mujeres, económica
de las mujeres, teórica de las
mujeres. Y esa invisibilización tiene
como consecuencia que la comunidad
hoy está tuerta, está manca y está
coja, porque este lado que somos
las mujeres [se tapa un ojo], por el
patriarcado y el machismo, no está
funcionando.En este proceso que las
mujeres participen ya no es para las
mujeres un favor, ya no es una concesión,
una caridad que puede hacer
el hermano Evo [Morales], el
Movimiento al Socialismo (MAS) o
la Asamblea Plurinacional, es una
obligación de toda organización y toda
comunidad. Porque, si no, pasa lo
que está pasando hoy. El proceso se
tropieza, se cae, porque piensan que
están mirando, pero se olvidaron del
otro lado. Y de ese lado están viniendo
golpes, las corrupciones, los autoritarismos,
las jerarquías, etc.
Hemos creado esta otra manera
de interpretar el feminismo, pero nos
seguimos llamando feministas.
Nuestro plan teóricamente es impecable,
creativo, novedoso, pero no
hay voluntad de cumplirse.

D.: ¿En qué consiste el plan?

J.P.: Básicamente lo que se ve por los
índices planteados por el propio capitalismo
es lo que el capitalismo necesitaría
de las mujeres en América
Latina para servir mejor a la acumulación
económica. Lo que nosotros
hemos dicho es que nos negamos a
esos índices. Nosotros hablamos de
campos de acción y de lucha.Hay un
campo de acción y de lucha que es el
cuerpo. No es la salud reproductiva,
es el cuerpo, ahí puedes discutir desde
sexualidad, derecho a ser mamá,
aborto, hasta los procesos existenciales
e identitarios del blanqueamiento,
porque es nuestra belleza,
nuestros cuerpos son distintos como
indígenas y eso hay que trabajarlo
porque es la descolonizaciónmás íntima.
Luego está el espacio. Porque,
¿qué espacios tenemos las mujeres?
Desde la tierra hasta lo que pueden
ser los espacios de la casa, ¿realmente
tenemos casa las mujeres? ¿o somos
unas parias? Aquí también se
puede hablar del espacio político.
Otro campo de lucha es el tiempo:
el trabajo doméstico es trabajo, no es
amor, es trabajo, es tiempo. Si los
hombres tienen tiempo es porque no
hacen trabajo doméstico. Otro campo,
el movimiento, tiene que ver con
movimiento organizativo y autonomía
organizativa política y social, autoorganización.
Y por último, la memoria,
que es ese largo recorrido de
nuestra sabiduría y nuestras luchas
heredadas de nuestras abuelas, esa
memoria larga...

No hay voluntad política para llevar
adelante el plan, pero no cuentan
con nuestra astucia, como dice el
Chapulín Colorado, que somos las
organizaciones sociales. Nosotras
estamos caminando por todas las comunidades,
hablando, construyendo,
haciendo alianzas. Es el proceso
pese a Evo, ojalá sea con él, porque
hay que reconocerle susméritos, pero
el proceso es nuestro, y estamos
trabajando con las organizaciones
de mujeres, con organizaciones de
hermanos afines, pero es un feminismo
con nuestras comunidades, desde
nuestras comunidades, haciendo
entender peleando. Hay que trabajar
con las mujeres. Son las organizaciones
sociales las que vamos a garantizarlo,
de hecho el plan ha sido hecho
para esto.

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