EL ESTADO SE HACE CARGO DEL BANCO MÁS PERJUDICADO
Northern Rock, una paradoja neoliberal

Inglaterra, exponente en Europa del libre mercado capitalista,
no ha dudado en nacionalizar un banco. La crisis, que
causó colas de clientes para retirar su dinero del Northern
Rock, está en la base de esta medida tan poco liberal.

20/03/08 · 0:00
Edición impresa

El pasado 17 de febrero se conocía
la decisión del Gobierno británico
de Gordon Brown de nacionalizar
el banco Northern Rock, que se había
visto sumido en una grave crisis
precipitada por el parón inmobiliario
mundial. El Northern Rock había
recibido créditos del Banco de
Inglaterra por valor de más de
30.000 millones de euros que se
consideraban de dudoso cobro. El
Gobierno tomó la decisión de nacionalizarlo
después de que las
“ofertas privadas” para reflotar el
banco “no reunieran el suficiente
valor para los contribuyentes”.
Desde que, a finales del pasado
verano, el sector inmobiliario en EE
UU entrase en crisis, multitud de
bancos y entidades crediticias reconocieron
sus dificultades para cobrar
los créditos que habían concedido
sin la apropiada evaluación de
riesgos. Entre ellos se encontraba
Northern Rock, que en el mes de
septiembre tuvo que pedir un crédito
de urgencia al Banco de Inglaterra.
Ante la imposibilidad de devolver
esos créditos, el Gobierno
británico ha convertido Northern
Rock en empresa pública.

La nacionalización del banco fue
defendida por miembros del Gobierno
británico para evitar un “efecto
dominó” y que la crisis se contagiase
a otras instituciones. Sin embargo,
una semana después de darse a conocer
su nacionalización, el diario
conservador The Telegraph informaba
de que el banco había vendido las
hipotecas de menor riesgo a una entidad
filial, Granite, que opera desde
un paraíso fiscal en el Canal de la
Mancha. De este modo, los beneficios
desviados de esas hipotecas quedan
exentos de pagar impuestos. El
valor total de esas hipotecas ascendería
a casi 70.000 millones de euros,
suficiente para devolver los créditos
al Banco de Inglaterra. La reacción
de la oposición no se hizo esperar:
George Osborne, viceministro de
economía, declaró que “la forma de
actuar de Northern Rock y Granite
tras su nacionalización deja a los
contribuyentes con las peores deudas,
mientras que Granite se lleva las
hipotecas más seguras. Esto demuestra
los planes del Gobierno: el contribuyente
es lo que menos importa”.

Otros analistas coinciden con
Osborne, poniendo de manifiesto el
“uso interesado que se hace de los
recursos públicos bajo el modelo
neoliberal: los beneficios se privatizan,
las pérdidas se nacionalizan”.
Además, la nacionalización de un
banco entraría en “profunda contradicción
con los postulados liberales
que siempre ha defendido
Gran Bretaña; [la nacionalización
de un banco] recuerda a los tiempos
de la Unión Soviética”.

Por otra parte, aunque Northern
Rock pasará a ser empresa pública,
no estará sujeto a los mismos
controles que otras empresas y organismos
estatales, que, bajo la
Ley de Libertad de Información,
están obligadas a presentar al público
la información que se solicite.
Como indicó el columnista Martin
Rosenbaum, el banco estará
abierto para quien quiera hacer depósitos,
y cerrado para quien quiera
hacer solicitudes.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto