PALESTINA // EL 85% DE LA CONSTRUCCIÓN QUEDARÁ DENTRO DE CISJORDANIA
El muro del apartheid avanza diez años después

Israel espera concluir en 2020 el muro que dividirá el territorio de Cisjordania y permitirá a los ocupantes anexionarse más territorios palestinos.

26/07/12 · 0:00
438 kilómetros de muro separan Israel de Cisjordania / Álvaro Minguito

- Rumbo a Gaza

Han pasado 10 años desde que el Parlamento israelí autorizara la construcción del muro que llamaron “de seguridad” o “muro antiterrorista”. Esta barrera física, que alcanza una altura de hasta ocho metros, separa Israel de Cisjordania y está justificada por las autoridades israelíes para evitar cualquier ataque potencial contra su Estado. Hoy, 438 kilómetros están construidos. La finalización del muro se prevé para 2020, con un coste estimado de 1,8 billones de dólares y 708 kilómetros de longitud.

El parlamento israelí utilizó los ataques ocurridos durante la primavera de 2002 en Israel para autorizar la construcción delmuro. Sin embargo, hay razones para sospechar que la seguridad no es su verdadero objetivo, ya que se estima que un 85 % de la ruta del muro estará dentro de Cisjordania y no en la línea verde, demarcación establecida en el armisticio árabe-israelí de 1949 para separar los Territorios Palestinos del Estado de Israel.

Apropiación del territorio

Según la asociación palestina de Derechos Humanos Al-Haq, esto supone también la apropiación por parte de Israel del 10 % de los Territorios Palestinos Ocupados en 1967. Además, es necesario resaltar las importantes reservas de agua que quedarán entre el muro y la línea verde, por tanto, bajo control israelí. Este es el caso de los acuíferos subterráneos que rodean la ciudad de Qalqilya, que el trazado del muro deja en manos israelíes, que ya controlaban el 80% de los recursos subterráneos de agua, usados para abastecer tanto a Israel como a las colonias.

Al menos 385.000 de los israelíes que viven en asentamientos dentro de Cisjordania pasarán a encontrarse en el lado oeste del muro, es decir, integrados en la práctica en el Estado de Israel. Otros 70 asentamientos con alrededor de 85.000 colonos permanecerán al lado este del muro, dentro de la Cisjordania ocupada. Estos asentamientos, que como todos los demás son ilegales según la ley internacional, están conectados por una red de carreteras construidas sobre tierras palestinas. Algunas son de uso exclusivo israelí, mientras que en otras los palestinos pueden circular si cumplen ciertos requisitos específicos. Aparte de facilitar el movimiento entre los residentes de las colonias, estas carreteras suponen un obstáculo para el desarrollo urbano de la población palestina, sobre la que Israel quiere mantener el control.

El muro y la línea verde

Si los planes de construcción se completan, aproximadamente 351.000 palestinos vivirán entre el muro y la línea verde. Las personas que queden en esta zona con sus casas y tierras de cultivo, así como aquellos que queden separados de sus familias o de instalaciones sanitarias o educativas, tendrán que pasar por una serie de checkpoints israelíes para cruzar elmuro, situado dentro del territorio palestino. Así se restringe aún más el derecho a la libertad de movimiento, y se retrasa y obstaculiza el acceso a servicios básicos. A lo largo del muro habrá 66 puertas. Su localización irregular y sus restrictivos horarios de apertura reducen el tiempo que los palestinos tienen disponible para trabajar sus tierras, con un impacto especialmente negativo en hogares rurales. Sheerin Al-Araj forma parte del Comité de Resistencia Popular de Al-Walaja, un pueblo cercano a Belén que quedará aislado y rodeado por el muro, sólo conectado a Cisjordania a través de un checkpoint. Según ella, el objetivo del muro es continuar con la política de limpieza étnica que el Estado de Israel implementa desde 1948. Así lo explica: “El proyecto del muro integra una estrategia de desplazamiento forzado encubierto, mediante el aislamiento y fragmentación de las comunidades palestinas, la restricción de su acceso a instalaciones sanitarias y educativas, y otros recursos básicos como el agua o las tierras de cultivo. El resultado es que eventualmente estas comunidades dejarán su tierra, y el Estado de Israel se las apropiará creando más asentamientos”.

Desde la ocupación en 1967 de Jerusalén Este, el Gobierno de Israel ha implementado sus leyes en esta parte de la ciudad poniendo los cimientos para una anexión de facto. En 1980 el parlamento israelí expresó sus intenciones ratificando la Ley de Jerusalén en la que proclama que “Jerusalén entera y unificada es la capital de Israel”. Tanto Naciones Unidas como la comunidad internacional han rechazado esta declaración. Sin embargo, en la práctica las autoridades israelíes y sus legisladores continúan imponiendo su control en la ciudad y asegurando la prevalencia israelí a través de políticas discriminatorias. Como resultado de la construcción del muro, Cisjordania y Jerusalén Este son ahora dos partes divididas en los ya de por sí tripartitos Territorios Ocupados Palestinos. Esta situación sienta las bases para que en el futuro Israel declare unilateralmente el muro como la nueva frontera municipal del Jerusalén Este ocupado. Según Al-Haq, el elevado coste del muro junto con el establecimiento de checkpoints militarizados a lo largo de su recorrido, unido a las declaraciones de diversos altos cargos israelíes, hacen temer que el muro está pensado para ser la futura frontera del Estado de Israel.

La falta de continuidad física entre Cisjordania, Jerusalén Este y la franja de Gaza tiene como resultado que Palestina se convierte en un concepto difícil de concebir en términos geográficos, demográficos y espaciales. En palabras de Jamal Juma, coordinador de la organización Stop the Wall: “El pueblo palestino está dividido entre: Gaza, Jerusalén Este, Cisjordania, campos de refugiados, territorios de 1948 y la diáspora. Para añadir más fragmentación, los palestinos del norte de Cisjordania, los del centro y los del sur están cada vez más separados. Esto es ‘divide y vencerás’. Divides a los palestinos, haces todo lo posible para que pierdan su identidad, su unidad, para que no sean capaces de unirse para resistir la ocupación y creas las condiciones para que el Estado palestino sea inviable”, explica Jamal Juma.

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