¿Movilizar? ¡Ahora toca!

La privatización de los sistemas
públicos sanitarios a la
que abre la puerta la Ley de
Acompañamiento del Gobierno
de Madrid comporta un peligro
para los defensores de la sanidad
como servicio público, y es que
se hace de forma “invisible” a los
ojos de los ciudadanos. Esto es así
porque en un principio la población
no tendrá que pagar por el servicio
que recibe, por lo tanto, no se percibirá
la agresión hasta que el deterioro
del servicio sea muy grande.

05/12/06 · 0:00

La privatización de los sistemas
públicos sanitarios a la
que abre la puerta la Ley de
Acompañamiento del Gobierno
de Madrid comporta un peligro
para los defensores de la sanidad
como servicio público, y es que
se hace de forma “invisible” a los
ojos de los ciudadanos. Esto es así
porque en un principio la población
no tendrá que pagar por el servicio
que recibe, por lo tanto, no se percibirá
la agresión hasta que el deterioro
del servicio sea muy grande.

Sin embargo, para quienes no
han sido invisibles estos cambios
ha sido para las fuerzas de izquierda,
que paso a paso lo han seguido
en la Asamblea, ni para los agentes
sociales que mantienen una mesa
de negociación con la Consejería
de Sanidad. Llegando a firmar CC
OO y UGT en 2004 la paz social...
¡con un Gobierno del PP!

Parece que ahora las cosas las ven
unos y otros lo suficientemente mal
como para animarse a convocar una
huelga los días 14 y 15 de diciembre.
El próximo año hay elecciones municipales,
autonómicas y sindicales.
Sorprende la convocatoria después
de haber mantenido contra viento y
marea la paz social. Es decir, a pesar
de todas las privatizaciones acometidas
por este Gobierno, a pesar de
no haber cumplido con los 30 días
para la lista de espera quirúrgica, a
pesar de la construcción de hospitales
de gestión privada, del cierre de
camas públicas, del incumplimiento
del Plan de Urgencias y del colapso
por la falta de recursos de la Atención
Primaria -de no apoyar la huelga
de la Plataforma 10’ hace unos
días-, de acordar el cierre del hospital
Puerta de Hierro, del ataque del
sr. Lamela a los trabajadores del
Hospital Severo Ochoa, etc.

Es cierto lo que afirman los convocantes
cuando dicen que tienen
“razones y motivos suficientes para
ir a la huelga”. Efectivamente, y por
eso hay que apoyarla, seguros de
que muy probablemente habrá que
continuar movilizando después de
las elecciones. Sin embargo, la pregunta
que cabría hacerles es: ¿por
qué no se han movilizado en los últimos
años cuando se estaban llevando
a cabo las transformaciones para
que hoy el PP pueda hacer lo que está
haciendo? ¿Por qué no se han dedicado
a explicar a los trabajadores
sanitarios y a la ciudadanía lo que se
les venía encima y las implicaciones
que iba a tener para la salud de la
población madrileña?

La construcción de los nuevos
hospitales de gestión privada no se
hubiera llevado a cabo si la correlación
de fuerzas hubiera sido otra.
Pero también ha sido necesaria la
complicidad de parte de la izquierda
y de los sindicatos mayoritarios que
no supieron o no quisieron asumir
un liderazgo social para frenar las
medidas que se iban implantando
con el evidente fin último de la privatización
del sistema sanitario.

Tags relacionados: Privatizaciones Sanidad
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