DERECHOS // TRAS LA FIRMA DE URUGUAY FALTA UNA RATIFICACIÓN PARA QUE SE APLIQUE EL ACUERDO EN LA OIT
Movilizaciones en 80 países para dignificar el trabajo del hogar

En junio de 2011, la OIT equiparó los derechos de las
empleadas del hogar a los del resto de empleos.
Es un trabajo realizado sobre todo por mujeres y niñas.

- Entrevista a Cristina Carrasco "El sistema capitalista depende del trabajo doméstico para poder seguir subsistiendo"

07/06/12 · 10:56
Texto de Clara Riesterer, La Paz (Bolivia)
 
TRABAJO. El 65% de las personas dedicadas al trabajo doméstico son mujeres. / Foto: Olmo Calvo.

“Aumento de las posibilidades de
empleo remunerado para trabajadoras
y trabajadores con responsabilidades
familiares; incremento de la
capacidad de cuidado de las personas
de edad avanzada, los niños y las
personas con discapacidad; y un
aporte sustancial a las transferencias
de ingreso de cada país y entre países”.

Con este reconocimiento a su
aporte a la economía mundial, países,
empresarios y sindicatos de la
Organización Internacional del
Trabajo (OIT) adoptaron el 16 de junio
de 2011 el Convenio 189 y la
Recomendación 201 sobre el Trabajo
Decente para las Trabajadoras y los
Trabajadores Domésticos.

Así se equipara este sector al resto
y se lleva por primera vez “el sistema
de normas de la OIT a la economía
informal”, según el director general
de dicha organización, Juan Somavia.
Con la aplicación del convenio
se garantiza:
un salario mínimo en
los lugares donde exista; pago mensual
y limitación del pago en especie;
y un descanso semanal de 24 horas
consecutivas como mínimo; e informaciones
claras sobre las condiciones
de empleo y seguridad social.

Para que entre en vigor es necesario
que dos países lo ratifiquen y que
lo incorporen a sus legislaciones en
un año desde la fecha de la segunda
firma. Uruguay ha sido el primero en
ratificar el texto, el 25 de abril. Según
la OIT, hay al menos 53 millones de
trabajadoras domésticas, de las que
un 83% son mujeres, un 30% son niñas
siendo la mayoría migrantes.
Se estima
que en los países en desarrollo
representan entre el 4 y 12% del empleo
asalariado. Pese a estas cifras,
las leyes laborales no reconocen
a
las empleadas domésticas como trabajadoras
de plenos derechos.

Esta desprotección lleva a situaciones
como las de Indonesia o Singapur,
donde en lo que va de año han
muerto nueve y diez empleadas de
hogar respectivamente, tras caerse
desde una ventana mientras limpiaban
o tendían. O como Marruecos y
Guinea, donde hay niñas que trabajan
más de 12 horas, siete días a la
semana, muchas sujetas a violencia
física y sexual. En el Estado español,
hay unas 700.000 empleadas del hogar
(65% migrantes)
y menos de la
mitad cotiza a la Seguridad Social.
Además, con la crisis muchas empleadas
no migrantes han vuelto a este
trabajo por horas.

Campaña 12 para 12

Para lograr más adhesiones al
Convenio 189 surgió la iniciativa “12
para 12”
, que desde diciembre pretende
lograr 12 ratificaciones antes
de 2013. “Hay equipos en 80 países
que trabajan arduamente y hay otras
redes nacionales y globales que están
apoyando firmemente nuestra
campaña”, comenta a DIAGONAL
Kattia Paredes Moreno, de la Confederación
Sindical Internacional
, uno
de los promotores de esta acción,
desde donde se reconoce que se trata
de un trabajo tradicionalmente realizado
por mujeres, y en consecuencia
mal pagado y devaluado.

Si bien
la unidad de la campaña puede ser
relativizada, ésta está sirviendo para
potenciar reivindicaciones locales
que se llevaban a cabo desde hace
años. En India, por ejemplo, todos
los sindicatos están presionando al
Gobierno
, y si bien aún no ha
firmado el documento, se han realizado
grandes avances en la provincia
de Maharashtra, donde desde
2009 se trabaja sobre una Ley de
Trabajadores Domésticos que introduce
derechos como: pensión de jubilación,
de incapacidad y de familia,
seguro de accidente y beneficios de
enfermedad ymaternidad, según informa
a este periódico Ma Gaffar,
sindicalista y activista proderechos
humanos indio.

En Singapur, las
principales demandas giran en torno
a la inclusión del sector en la Ley del
Trabajo, pues son los únicos trabajadores
poco cualificados que no están
protegidos. Menos cobertura aún poseen
las empleadas extranjeras, más
de 200.000 en la ciudad Estado, quienes
no pueden sindicarse y a quienes
empleadores y agencias de empleo
suelen retener sus pasaportes para limitar
sus movimientos, según denuncia
Thio Shelley, de TWC2, asociación
dedicada a mejorar las condiciones
de trabajadores migrantes.

“Continuamos con un intenso proceso
de incidencia, y no descansaremos hasta
lograr esta normativa”. Así
de firme se muestra Graciela R.
López, secretaria de la Red de
Mujeres Transformando la Economía
,
una de las plataformas que apoya
a la Federación de Empleadas del
Hogar de Bolivia
.

En este país, donde
menos del 1% cuenta con contrato
laboral, el 2,4% tiene seguro médico
y un 1,3% seguro de jubilación, llevan meses
de presiones al Gobierno,
ya que Bolivia aún no ha ratificado el
texto. Se multiplican las acciones
,
con casos como el de Brasil, donde el
16 de mayo 40 mujeres ocuparon la
Cámara de los Diputados para exigir
la ratificación del Convenio, o el de
Senegal, donde la Confederación
Nacional de Trabajadores dio un plazo
de cien días para su ratificación
tras las elecciones de marzo.

Un avance limitado del Estado

Esta campaña tiene demasiado eco
en el Estado español, ya que se han
conseguido recientemente importantes
avances legislativos. De agosto a
noviembre se aprobaron la Ley
27/2011
para su inclusión progresiva
hasta 2019 en el régimen general de
la Seguridad Social, así como los reales
decretos 1596/2011 y 1620/2011
sobre contingencias profesionales y
la relación laboral del sector.

Se mejora sensiblemente la situación
del sector al reconocer derechos
como un contrato escrito e inscrito
en la Seguridad Social
; descanso semanal
ininterrumpido de 36 horas y
entre jornadas de 12 horas; salario
mínimo interprofesional; permiso de
lactancia y reducción de jornada por
hijos menores de ocho años y elección
sobre 15 de los 30 días de vacaciones,
entre otros. Para Graciela
Gallego, de la asociación Servicio
Doméstico Activo (SEDOAC)
, todavía quedan
aspectos pendientes como la contingencia
por desempleo y el Fondo de
Garantía Social.

“El Gobierno no está haciendo ningún
tipo de promoción”, lo que hace
que en la práctica “el cumplimiento
del Decreto, que recoge gran parte
del Convenio 189, sea nulo”, comenta
Laura González, abogada de
Sindihogar. Para Silvia L. Gil, integrante
de Territorio Doméstico, “el
fracaso de la ley en términos prácticos
demuestra lo que desde colectivos
sociales se advierte hace tiempo:
no podemos tratar a los hogares como
empresas
”. Se trata pues de distinguir
los cuidados necesarios y que
deben ser provistos por el Estado de
los que son un lujo. Todo un reto ante
el panorama de recortes sociales.

Gil va más allá para exigir
mejores condiciones que las del nuevo
Régimen General tras la reforma
laboral: “Más que nunca tenemos
que realizar un cuestionamiento
profundo, sistémico, desde la perspectiva
de los cuidados: ¿queremos
una sociedad organizada en función
de la búsqueda de beneficio o en
función de las necesidades y deseos
de las personas?”.


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Foto: Clara Riesterer.

VOLUMEN DEL EMPLEO EN EL HOGAR

Por Amaya Pérez Orozco

Responsabilidad colectiva

“El grado en que una sociedad asume como
responsabilidad colectiva el proporcionar
los cuidados que la gente necesita (cuanto
menos se asuma, más se privatizan las
soluciones, y ahí aparece el empleo de hogar para quien puede pagar)”.

Desigualdad social

“Cuanta mayor sea la diferencia de sueldos,
más rentable es contratar para que te hagan
todo. Y cuanto mayor sea una conciencia clasista
que legitime que unas clases sirvan a
otras. Un grupo de la población compra el que le hagan todo, otro grupo
hace lo suyo y lo del resto”.

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