PUEBLOS ORIGINARIOS: LAS 6.000 HECTÁREAS CONCEDIDAS SE SITÚAN EN UN TERRITORIO SAGRADO PARA EL PUEBLO HUICHOL
"Una minera de Canadá explotará tierras en México con técnicas prohibidas en su país"

El Gobierno mexicano concede 22 explotaciones mineras a la multinacional First Majestic Silver. Sus técnicas a cielo abierto dañarán una zona protegida.

Guayarmina Rodríguez / México

13/04/11 · 8:00
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Foto: Guayamina.

Wirikuta, un territorio situado al
oriente de México, en San Luis Potosí,
municipio de Real de Catorce,
es un enclave sagrado para el pueblo
wixárika o huichol.

Precisamente aquí va a instalarse
la multinacional canadiense
First Majestic Silver Corp. El
Gobierno mexicano ha otorgado a
la minera, para la extracción de plata,
22 concesiones para explotar
más de 6.000 hectáreas, de las cuales
el 70% están dentro del Decreto
de Reserva mexicano. Wirikuta está
incluida en la lista del patrimonio
mundial cultural y natural de la
UNESCO y es área de importancia
para la conservación de aves.

Este territorio de especial significado
para los indígenas huicholes
es un lugar de peregrinación
donde recrean el nacimiento del
sol, dejan ofrendas y rezan. Aquí
recolectan el hikuri o peyote, planta
psicoactiva que junto con el
maíz y el venado, forman parte de
esta cultura milenaria.

Este lugar del altiplano mexicano
está habitado también por campesinos
mestizos organizados en
comunidades o ejidos, cuyas fuentes
de ingresos son la agricultura,
el pastoreo y el turismo, en auge en
los últimos años.

Promesas rotas

El pacto de Jauxa Manaka, un
acuerdo firmado por el presidente
Felipe Calderón y diversos gobernadores,
garantizaba la protección
de los lugares sagrados del pueblo
wixárika: Wirikuta, Haramara,
Jauxa Manaka y Tiakata.

Sólo dos años después de su firma,
la canadiense First Majestic
Silver Corp tiene vía libre para llevar
a cabo la explotación de los
terrenos sagrados de esta tribu
indígena. Como en otras explotaciones
a cielo abierto, la técnica
usada será la cianuración, un método
que Canadá y la mayor parte
de países enriquecidos ya ha prohibido
por sus consecuencias
medioambientales.

En esta zona semidesértica,
marcada por la escasez de agua,
este método de trabajo gasta en
una hora lo que una familia usaría
en 20 años.

Los pobladores temen otros
efectos, como el envenenamiento
directo de varios manantiales que
abastecen a 16 poblaciones dentro
de la superficie de explotación, así
como los mantos acuíferos de numerosas
localidades del bajío. Los
cambios drásticos en el paisaje no
sólo afectarían a la economía turística:
también dañarían la biodiversidad,
sobre todo las especies
protegidas de este lugar, como el
cactus sagrado del peyote y el
águila real.

Los defensores de la mina argumentan
la creación de puestos de
trabajo: la candiense First Majestic
Silver ofrece 600 empleos cualificados
(que sepan manejar la maquinaria),
para una población de 9.000
habitantes. También se argumenta
que traerá prosperidad a la zona en
esta región, que históricamente se
dedicó a la explotación minera en
Real de Catorce.

El fin de la anterior época minera
dejó pueblos abandonados que
hoy se han convertido en atracción
turística, una actividad que directa
o indirectamente completa los ingresos
actuales de más del 90% de
la población.

La impunidad con la que las instancias
de Gobierno mexicano
permiten estos proyectos, sin
atender al convenio 169 de la
Organización Internacional del
Trabajo, ni a la propia Ley de
Minería, ha puesto en pie de guerra
a la población de la zona.

En los territorios de los pueblos
campesinos e indígenas de México
se da viabilidad a estos megaproyectos
dentro del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte
(ALCA), concretados en el corredor
económico Nuevo Laredo-
Manzanillo y en los microcorredores
plasmados en el Plan de Desarrollo
Urbano de San Luis Potosí.

Se levantan así maquiladoras,
agroindustrias y explotaciones mineras
de multinacionales nocivas
para el medio ambiente. Todo un
plan de exterminio a las culturas
originarias, que son las que han
conseguido conservar el 80% de
los recursos naturales del planeta
a través de su profundo respeto
por la Madre Tierra.

Respuesta
social

Para luchar contra los proyectos
mineros se ha creado el Frente
en Defensa de Wirikuta, formado
por habitantes, campesinos y trabajadores
turísticos del desierto
de Wirikuta.

En el pronunciamiento
en defensa de Wirikuta, las
comunidades de Jalisco, Durango
y Nayarit rechazan el proyecto
minero y denuncian el impacto
cultural y ambiental que supondrá
el proyecto de la transnacional
First Majestic Silver.

El Frente
apoya también la iniciativa de un
senador del Partido por la Reforma
Democrática (PRD), que ha
abierto un trámite en la cámara
para que los ministerios de Economía
y Medio Ambiente den
detalles sobre las concesiones.

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Foto: Guayamina.
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