LEÓN // UN AUTO PIDE EL CIERRE DE NUEVA JULIA
Las minas a cielo abierto de Laciana, declaradas ilegales

Dos sentencias, de la UE y ahora de un juzgado de León,
declaran las minas a cielo abierto de Laciana ilegales.
Los ecologistas que se oponen son amenazados.

24/04/12 · 10:36
Edición impresa
Explotación a cielo abierto en Fonfría, León. / SOS Laciana

El 18 de enero, dos autos del Juzgado
de lo Contencioso-Administrativo
número 1 de León declaraban ilegales
las explotaciones de carbón
a cielo abierto en la comarca de
 Laciana, en León.

De nuevo los jueces dan la razón a
los grupos ecologistas
y obligan a
aceptar las medidas cautelares solicitadas
por las organizaciones Filón
Verde y Montaña de Babia y Luna
para la paralización de la explotación
Nueva Julia, en el municipio de
 Cabrillanes. Se anula así la licencia
dada tanto por el Ayuntamiento como
por la Junta de Castilla y León.

La Junta pasó por alto la sentencia
del Tribunal de Justicia Europeo, en
noviembre de 2011, que sancionó al
Estado español por autorizar la mina
de Nueva Julia,
así como la de
Feixolín, Fonfría y el resto de explotaciones
a cielo abierto de la compañía
Coto Minero del Cantábrico en
Laciana, sin la evaluación previa del
impacto ambiental de las minas.

Agresiones y amenazas

Tras la sentencia de hace tres meses,
se han sucedido las agresiones
y amenazas contra el medioambiente
y las personas que se oponen a
esta minería.
El día 12 de marzo se
se prendió fuego al monte Buxonte,
cercano al pueblo de Orallo, en el
valle de Laciana. Éste fue el primero
de tres incendios intencionados
ocurridos en días consecutivos que
arrasaron tres áreas del bosque de
gran valor ecológico, próximos proyectos
de cielo abierto de la compañía
Coto Minero del Cantábrico.

Al mismo tiempo, varios grupos
ecologistas de Laciana han recibido
presiones y algunos de sus integrantes
han sido agredidos y otros
amenazados. Durante el verano pasado,
el movimiento 15M participó
en diversos actos en contra de la
minería a cielo abierto en Laciana.

 El grupo del 15M “Toma la playa,
toma la montaña” combinó los discursos
por la defensa de la tierra y
la lucha contra la corrupción. Tras
la acampada se produjeron las primeras
represalias: ardió el pajar de
un campesino y se prendió fuego
al monte de Sosas de Laciana, donde
se llevó a cabo la acampada del
15M. Estos incendios se suman al
listado de agresiones hacia los colectivos
que se han opuesto públicamente
a la minería a cielo abierto.

Ahora, tras el cierre cautelar
dictado por el auto de un juzgado
de León de la mina Nueva Julia,
los trabajadores y el Ayuntamiento
han hecho declaraciones
ante los medios de comunicación
responsabilizando a los ecologistas
del cierre. Se han producido
pintadas con amenazas en casas
y en coches de los que llaman
en la zona “verdes”.

Incluso uno de los activistas recibió
una paliza por parte de tres
encapuchados
que se presentaron
en el establo donde trabajaba
 y que intentaron incendiar
lanzando un cóctel molotov.

Mientras, el subdelegado del
Gobierno de León ha declarado
 que “impulsará” la reapertura de
 Nueva Julia.
Por su parte, la alcaldesa
de Villablino, que dirige la
Asociación de Comarcas Mineras,
viajó en febrero a Bruselas para pedir
el “mantenimiento del sector
minero”. Esta ronda de presiones
en Europa en contra de las sentencias
de los tribunales seguirá el 26
de abril con el viaje del presidente
de la Junta de Castilla y León a
Bruselas junto a representantes de
Medioambiente y Exteriores.

Defensa de las montañas

La lucha por la defensa de las
montañas de Laciana comenzó en
1985, cuando un grupo de vecinas
y vecinos acamparon en pleno
monte para tratar de impedir la explotación
a cielo abierto de
Leitariegos. Aunque se consiguieron
parar algunas talas de árboles,
continuaron las explotaciones
en las minas de Feixolín, los
Ladrones, Fonfría y otros lugares
del valle. La población de esta región
lleva 27 años oponiéndose a
este tipo de explotaciones.
Ahora,
junto al movimiento 15M, la lucha
ha vuelto a resurgir y de nuevo se
enfrenta contra cinco nuevas explotaciones
a cielo abierto pendientes
de ejecutar.

Laciana es una comarca de León,
enclavada en la Sierra de los
 Ancares, que linda al norte con el
Parque Natural de Somiedo, de
Asturias, al oeste con los montes
de Babia y al sur con el Bierzo. Se
trata de un valle de una gran biodiversidad
 surcado por el río Sil y rodeado
de montañas de hasta 2.000
metros de altitud. La zona está dentro
de la Red Natura 2000, es Lugar
de Interés Comunitario (LIC) y
Zona de Especial Protección de
Aves (ZEPA) y considerada por la
UNESCO Reserva de la Biosfera.

En sus bosques habitan especies
protegidas como el oso pardo y el
urogallo cantábrico, en peligro de
extinción.

Desde hace más de 100 años éste
es un valle minero. Pero, lo que
en un principio consistía en horadar
la montaña, formando un entramado
de galerías en las que
 una amplia plantilla de picadores
extraía el carbón de las vetas, en
minería de interior, se convirtió a
partir de los ‘90 en explotaciones
a cielo abierto, con unas consecuencias
sociales y medioambientales
devastadoras.

Para llevar a cabo las explotaciones
a cielo abierto, la empresa
Coto Minero del Cantábrico ha
destruido montañas enteras, talando
primero toda la superficie
vegetal y después socavando la
montañas con máquinas con agujeros
de hasta nueve metros de
profundidad y otros tantos de diámetro.
Al arrasar las montañas, se
han destruido acuíferos y además,
se ha contaminado el agua del río
Sil, un cauce del que se abastece
la población,
con metales pesados
y aceites de la maquinaria.

Subvenciones millonarias

La empresa Coto Minero del
Cantábrico ha generado grandes
escombreras por la acumulación
del material sobrante, que destroza
nuevas zonas del bosque y produce
grietas y desprendimientos
de tierra. La restauración de estas
montañas es imposible, según los
expertos.
Además, las explotaciones
mineras a cielo abierto sustituyen
la plantilla de cientos de mineros
de una mina por maquinaria
industrial que genera sólo 60 puestos
de trabajo por explotación.

A
pesar de operar ilegalmente en zonas
protegidas, de contar con
otras condenas por evasión de impuestos
y venta de carbón adulterado,
 Victorino Alonso, dueño de
Coto Minero del Cantábrico y presidente
de Carbunión, la patronal
del carbón, continúa recibiendo
subvenciones de 130 millones de
euros anuales
para llevar a cabo
estas explotaciones.
Las explotaciones a cielo abierto
de carbón no son económicamente
rentables, dependen de las ayudas
a la producción que otorga el
Ministerio de Industria. Sin embargo,
tras 20 años recibiendo subvenciones,
Alonso ha creado su propio
grupo empresarial, que cuenta con
diversas compañías mineras, constructoras,
empresas de maquinaria,
de restauración medioambiental,
inmobiliarias, etc.

La UE instauró un plan de cierre
que pone fin a las ayudas a la minería
del carbón no rentables en 2018
y prevé unas subvenciones llamadas
fondos Miner que gestiona, entre
otras, la Junta de Castilla y
León, y que tienen como fin la recuperación
y reindustrialización de
las comarcas mineras. Sin embargo,
organizaciones sociales y ecologistas
denuncian que en Laciana
las alternativas económicas no
existen
y se preguntan “¿dónde han
ido a parar estos fondos?”


PALIZAS, AMENAZAS E INSULTOS POR DEFENDER EL VALLE

Tras la paralización cautelar de la
explotación a cielo abierto de
Nueva Julia, los ecologistas de
Laciana han recibido todo tipo
de amenazas
en este valle de
10.000 habitantes. Uno de los
que ahora es apodado despectivamente
como “verde” es Emilio
Santiago, a quien, según argumenta
la Guardia Civil de
Villablino, le pasan muchas
cosas “raras”. Sus perros aparecieron
envenenados, la cuadra
donde guarda el ganado llena de
pintadas con frases como: “Cuidado
con la familia” o “te vamos
a romper las piernas”, e incluso
varios de sus terneros aparecieron
asesinados.

La Guardia Civil
pone en duda estos hechos,

según explica a este periódico
Emilio Santiago. Los policías
cuestionan también el relato de
la paliza que recibió por parte de
tres encapuchados por su oposición
pública a la explotación a
cielo abierto en la mina de
Nueva Julia. Durante la paliza, el
activista perdió varios dientes.

Emilio Santiago, ha sido picador
y sindicalista de CC OO. Él y su
mujer, Conchi, ganadera, aseguran
a DIAGONAL que
desean vivir tranquilos en el
valle, pero defienden un
medioambiente sin minería a
cielo abierto por los impactos
contaminantes en la naturaleza y
en las personas. Hace unos
meses Emilio ganó el juicio en el
que le metió la empresa Minero
Siderúrgica de Ponferrada, ahora
Coto Minero del Cantábrico,

cuando sus caballos entraron en
la explotación de Fonfría, porque
la compañía no tiene una valla
alrededor, como ordena la ley.
La compañía minera le pedía
varios millones de euros en
“compensación” por los daños
causados.

Días después, el 14 de febrero,
tres personas encapuchadas
se presentaron en el establo
donde trabajaba Emilio y le
agredieron. Él no ha sido el
único. En una reunión del grupo
local de Equo, en Laciana, partido
que se opone a la minería
a cielo abierto junto con Filón
Verde y otras asociaciones,
defensores de la empresa Coto
Minero del Cantábrico explotaron
petardos en la puerta de la
casa donde se encontraban.
Para los defensores de los intereses
de la compañía, ser
“verde” es un pecado.
También
recibieron el calificativo de
“guarros”, “perroflautas”o “mierdas”
los acampados del 15M
en Sosas de Laciana por una
comitiva de la alcaldesa y senadora
del PSOE Ana Luisa Durán
Fraguas el verano pasado.

Patrón minero

Victorino Alonso (León, 1952, en la foto) es el dueño de las explotaciones a cielo abierto de Laciana, englobadas en Coto Minero Cantábrico, la segunda compañía minera del Estado, y presidente de la patronal del carbón, Carbunión. El empresario, según se ha publicado, es amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, quien asignó al empresario primero 54,3 millones de euros y 80,4 millones después, procedentes de dos planes públicos: uno para el cierre de minas y otro para la promoción del carbón.

Tags relacionados: Castilla y León
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    24/04/2012 - 12:15pm
    <p class="spip">Mi apoyo, solidaridad y admiración a Emilio Santiago y familia, así como a los vecinos que arriesgan su integridad física para defender un patrimonio que pertenece a la humanidad, como los vecinos de la montaña palentina que padecen las mismas agresiones y amenazas en su lucha contra la estación de esquí de San Glorio o los vecinos de O Courel que se enfrentan a las pizarreras.</p> <p class="spip">Estas amenazas y agresiones suelen estar consentidas y silenciadas por las autoridades políticas y policiales locales en contubernio con unos empresarios que ejercen prácticas mafiosas para desarrollar sus actividades de manera ilícita como atestiguan numerosas sentencias judiciales.</p> <p class="spip">Me gustaría desde este foro hacer un llamado a los partidos y asociaciones ecologistas para que pongan todos sus medios disponibles a su alcance, para el apoyo legal, económico y social a estos ciudadanos que arriesgan sus vidas en beneficio de todos.</p> <p class="spip">Que los denunciantes no se sientan nunca solos ni desamparados ante los poderes fácticos que se enfrentan, debe ser el objetivo de toda la ciudadanía consciente y responsable.</p> <p class="spip">Las agresiones e intimidaciones sufridas no pueden quedar impunes, llamo ha hacer una campaña de desprestigio social a quien ejecuta y ampara estas agresiones, para que la amenaza por la defensa del territorio no recaiga en personas individuales que lo único que relaman es justicia.</p> <p class="spip">Esos empresarios, alcaldes y autoridades policiales deben sentir vergüenza de salir a la calle, por las actitudes mafiosas que están ejerciendo. Que las autoridades públicas respondan con violencia a una sentencia judicial es una vergüenza social.</p> <p class="spip">Enhorabuena a Emilio Santiago por que sus esfuerzos no han sido en vano.</p>