GALIZA: LOS ECOLOGISTAS LLEVAN A LA FISCALÍA EL ESTUDIO DE IMPACTO
Una mina a cielo abierto amenaza Pico Vello

El interés de inversores británicos y sudafricanos en extraer andalucita, un mineral utilizado en la construcción, está detrás de este plan, que
amenaza el entorno de las Fragas del Eume.
Guadalupe Rodríguez (Salva a Selva) / A Coruña

15/07/10 · 8:00
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En Pico Vello existen un bosque y
pastizales que albergan numerosas
especies de flora y fauna, con
alto interés biológico y catalogadas
como vulnerables. Pico Vello
está situado en la parroquia de
Goente de As Pontes de García
Rodríguez (A Coruña) y la concesión
minera limita con el Parque
Natural de las Fragas del Eume.
El proyecto implica la contaminación
y la disminución de la cantidad
y calidad de las aguas de los
ríos Maciñeira y Belelle, que abastecen
a parte de la población local.
Estos ríos podrían incluso llegar
a desaparecer. Otro motivo
para la preocupación es la desaparición
del monte Fontardión, a cuyo
pie se encuentra la zona que se
pretende explotar, y que constituye
un corredor ecológico.

El objetivo del proyecto minero
es extraer 26 millones de toneladas
de andalucita en los próximos
50 años. Éste es un mineral resistente
a altas temperaturas que se
utiliza, entre otras cosas, en la
construcción de hornos industriales
para la química, siderúrgica o
metalúrgica. Las críticas al proyecto,
además de sus posibles
consecuencias sociales y medioambientales,
derivan del estudio
de Impacto Ambiental elaborado
por la administración ya que
no recoge todos los efectos adversos
de la mina. Más de una docena
de grupos ecologistas y vecinales,
entre los que están la Federación
Ecoloxista Galega
, la Agrupaçom
de Montanha Águas Limpas

o Salva la Selva denuncian,
asimismo, que Pico Vello ha quedado
incomprensiblemente fuera
de una propuesta de Ampliación
de la Red Natura 2000
.

Cualquier proyecto minero a
cielo abierto tiene un gran impacto
sobre las áreas colindantes y el
entorno humano, a nivel ambiental,
social y cultural, muchos de
ellos muy difíciles de prever.

Capital sudafricano

La principal interesada en explotar
este yacimiento es la multinacional
Picobello Andalucita, S.L.,
una empresa coruñesa constituida
en el año 2000 con financiación
sudafricana y británica. Los distintos
grupos ecologistas denuncian
que la empresa y no la región serían
las beneficiarias del proyecto.
Para las organizaciones ecologistas,
los puestos de trabajo que crearía,
que según informaciones
contradictorias oscilan entre 20 y
200, no justifican tal impacto.

Estas organizaciones expresan
su más absoluta oposición a la minería,
y sus exigencias van dirigidas
a que se suspenda el proyecto,
y que la zona de Pico Vello sea declarada
Espacio Natural Protegido
o que se incluya en el Parque
Natural de las Fragas do Eume.
Ya ha sido presentada una denuncia
ante la Fiscalía por los grupos
ecologistas por el proceder irregular
de la Administración en lo que
se refiere al contenido del Estudio
de Impacto Ambiental del proyecto
minero. Alegan que el estudio
del proyecto tiene escandalosas
omisiones, como no detallar los
auténticos impactos del proyecto
sobre el Parque Natural de las
Fragas do Eume. Quienes han elaborado
ese Estudio de Impacto
Ambiental no se refieren a las
amenazas a los ríos, a pesar de
que esto es obligatorio por ley.
Además, las sucesivas versiones
del proyecto minero no subsanaron
los errores e incongruencias
de la primera versión, sino que
fueron reduciendo la extensión
original de la explotación hasta
los 277.016 metros cuadrados.

Por el contrario, la solución
que encontró la empresa fue excluir
las Fragas do Eume del
área del proyecto y establecer
una zona de amortiguamiento o
franja de “seguridad” de unos
escasos 50 metros y, después, argumentar
que esto es “ambientalmente
viable”.

El proceder de la Xunta podría
explicarse a la vista de las presiones
de los dueños de la concesión
minera, quienes en boca de su representante
Gwendoline Holliday
declararon a la prensa que “los inversores
se están cansando”. Esto
parece haber dado un impulso a
los trámites, que se aceleraron a
favor de los empresarios y en detrimento
del medio ambiente y la
población.

El bosque desanimado
_ La política autonómica viene ignorando desde hace décadas en la práctica la importancia de la conservación de los
bosques autóctonos.
Adentrarse en el paisaje gallego es hoy contemplar el «desierto verde» de eucalipto y pino, mientras del tradicional «bosque animado» gallego casi sólo queda la inmortalización hecha por la literatura. Tal vez como mecanismo para contener su desaparición total, algunas áreas naturales de Galicia integran la Red Natura 2000, una figura de conservación que se estableció a nivel europeo. Pero la protección de las áreas naturales no es realmente intocable para la administración.
Se permiten canteras, piscifactorías o parques eólicos dentro de la Red, para lo que no se duda en quitarle y añadirle partes a capricho, para dar cabida a tales «desarrollos».

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