Mil personas se manifestan en contra de un desahucio en Berlín

La política berlinesa y la policía dan respuesta a las protestas de inquilinos con un estado de excepción en el barrio de Kreuzberg. La policía desahució la mañana del 14 de febrero en la calle Lausitz 8 a una familia turca, expulsada debido a un retraso de dos meses en el pago del alquiler.

Colectivo Hinundzurück
18/02/13 · 14:51
Protesta contra el desahucio de la la famillia Gülbol en el barrio de Kreuzberg. / M.

La policía llegaba a las 6 de la mañana con cerca de 50 furgones y un helicóptero. En total, cerca de 400 funcionarios necesitaron más de tres horas para desahuciar a la familia Gülbol, de origen turco, que debía dos meses de alquiler al propietario del inmueble en el que vivían en el barrio de Kreuzberg. Después de cercar el barrio, cerrando estaciones, parando el tráfico de la línea 1 de metro y varias líneas de autobús, así como cortando las calles aledañas, la policía cargó contra las sentadas de centenares de personas que rodeaban la casa usando spray de pimienta y porras de goma, lo que causó varios heridos. Al no poder traspasar las sentadas en la entrada principal, la policía se vio obligada a llevar a la funcionaria judicial por otra calle, a través de un patio trasero y vestida de policía, para que no fuera reconocida por los manifestantes.

Una vez ejecutado el desahucio, hubo una manifestación espontánea no legalizada por el barrio de Kreuzberg en la que participaron entre 800 y 1000 personas. Las protestas del día 14 fueron apoyadas por más de cien organizaciones, grupos y artistas. En la noche fueron destrozados algunos semáforos cercanos y cuatro coches de la empresa de seguros Allianz fueron quemados junto a las vidrieras de dos sucursales bancarias. Fueron detenidas al menos 18 personas. Los costos finales del despliegue policial se estiman altísimos: sólo el uso del helicóptero asciende a 30.000 euros. “Con estos gastos se podría pagar el alquiler de la familia por los siguientes diez años sin problemas“ afirmó el desahuciado Ali Gübol.

La familia Gülbol, con tres hijos, recibió en agosto de 2012 la orden de desalojo del piso en el que vivían desde hace 35 años. Ali Gülbol explica: "Yo vivo aquí desde 1976, primero con mis padres. Y cuando formé una familia propia, regresé en 1999 para vivir otra vez aquí. Trabajamos seis meses para renovar el piso y nos gastamos muchísimo dinero en arreglarlo". El inmueble de la calle Lautsitzer fue subastado en 2006, momento en el que el nuevo propietario, llamado Andre Franell, instó a todos los inquilinos a pagar la subida del precio o abandonarlo en 14 días. "Nos llevó a todos a juicio y, cuando nos retrasamos dos meses en el pago del alquiler debido a problemas familiares, fuimos desahuciados. Luchamos en contra de la sentencia, pero hemos perdido". cuenta Ali. Finalmente han sido necesarios tres intentos para desalojar a la familia después de que el primer intento, en octubre de 2012, fuera impedido por la protesta de 200 personas que bloquearon la entrada, y el segundo, en diciembre 2012, fuera cancelado. "Esta vez tuvieron que venir con una armada de policía para desalojar a una familia de cinco personas", dice Ali."Nos sentimos mal por que han ejecutado el desalojo. Pero al mismo tiempo nos sentimos bien por que hemos vivido mucha solidaridad", concluye.

La plataforma Zwangsräumungen verhindern (Evitemos los desahucios) evitó dos desahucios anteriormente; el último al finales de enero de 2013, cuando una pareja de ancianos en la calle Lübbener en el barrio de Kreuzberg pudo lograr un acuerdo con el inmueble WBM después de las protestas organizadas por la plataforma. El mismo mes, la compañía privada GSW, también después de la presión ciudadana, retiró su orden de desalojo a una familia de cinco personas que todavía residen en su piso de Kottbusser Tor. Según estimaciones de la plataforma hay al menos 20 desahucios cada día en Berlín. El aumento de las cifras muestra cómo la política del ayuntamiento da preferencia a los intereses de las inmobiliarias y la propiedad privada en una cuidad donde la la vecindad no puede competir al ritmo de la rápida gentrificación. Pese a todo, la respuesta de los movimientos sociales berlineses, haciéndose eco de las estrategias desarrolladas en el Estado español, luchan contra los desahucios tan fuertemente como contra los desalojos. En palabras del vecino Ali Gülbol, "la lucha acaba de empezar".

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