LA COMPRA DE VOTOS EN LAS PRESIDENCIALES MEXICANAS
México: los fraudes perfectos y el retorno de los dinosaurios

Tras las elecciones presidenciales que dieron la victoria al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, el Movimiento Yosoy132 y los partidarios del favorito, Manuel López Obrador, denuncian cómo se compran los votos en México.

21/07/12 · 0:00
Protesta del Movimiento 132 antes de las presidenciales / Gabriela Saldaña.abrielsaldana_01 web 132

Engrasados los ejes de la maquinaria, el pasado 1 de julio de 2012 tuvieron lugar las elecciones presidenciales, legislativas (diputados y senadores) y municipales en México. Estos comicios sucedían en un clima de violencia, de fuerte presión mediática y de desconfianza hacia las instituciones, pero también de esperanza social, alentada por protestas estudiantiles (#Yosoy132) que durante meses han tomado las calles y redes por “una democracia auténtica”.

Al cierre de la jornada electoral los conteos dieron la victoria al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó en México durante más de 70 años, Enrique Peña Nieto. Según los resultados, el líder priísta obtuvo seis puntos más que Manuel López Obrador y se situó muy por encima de la candidata del Partido de Acción Nacional y de otros grupos minoritarios.

El poder de los medios de comunicación

Este desenlace ya había sido anticipado por las principales cadenas de televisión (TVAzteca y Televisa, que cuenta entre sus principales accionistas con el grupo Prisa) y por las elecciones estatales de 2009, en las que el PRI arrasó. Los resultados electorales se mostraban no obstante mucho más desfavorables a Peña Nieto de lo que pocas horas antes empresas demoscópicas como Consulta Mitofsky, GEA/ISA o BCG (vinculados a los principales medios de comunicación) habían previsto, inflando hasta en 5 puntos más su victoria.

Al día siguiente de las elecciones, plataformas independientes registraron irregularidades, denuncias en Internet sobre compra de voto se multiplicaban y organizaciones de observadores electorales como Alianza Cívica señalaban que 28,4% de los ciudadanos “estuvieron expuestos a la coacción”. Mientras tanto, Leonardo Valdés Zurita, consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) -autoridad encargada de supervisar la transparencia de los comicios- declaraba: “hoy vivimos (…) con absoluta tranquilidad, hemos consolidado nuestra democracia electoral".

Poco después, y ante el descontento ciudadano, el IFE se vio forzado a ordenar la reapertura de los paquetes electorales y el recuento, que ratificó la victoria del PRI, pero obvió las numerosas formas de fraude electoral. El rebase de topes presupuestarios, la obtención de financiamiento ilícito o el uso indebido de recursos de campañas fueron algunas de las prácticas denunciadas que el IFE investigará a lo largo de los próximos cinco meses. En este contexto, López Obrador ha anunciado que solicitaría la invalidez de las elecciones. Por su parte, Peña Nieto ha desplegado una estrategia mediática en la prensa extranjera para legitimar su presidencia, con mejor respuesta por parte de corporaciones con intereses energéticos y financieros en México.

Entre las irregularidades más conocidas de estas elecciones se encuentra el escándalo de la compra masiva de votos a cambio de tarjetas prepago en los supermercados Soriana, pero no ha sido este el único grupo comercial implicado en estafas electorales, pues varias cadenas han sido vinculadas a un supuesto caso de financiación ilegal y paralela del PRI que ha recibido el nombre de “Monexgate”.

Las conexiones del PRI con el narcotráfico

También se ha denunciado al PRI por sobrepasar cinco veces su tope de gasto electoral, y se ha apuntado la coacción del narcotráfico a favor de este partido en algunas regiones en las que el Cártel de Sinaloa, el de Juárez, los Beltrán Leyva y Los Zetas se movilizaron obligando a los ciudadanos a votar a punta de pistola. Esta imagen de Peña Nieto contrasta con la creada por las campañas de marketing operadas entre otros, por Radar Servicios Especializados, de Televisa, para encumbrar al gobernador mexicano y al mismo tiempo, dañar la imagen pública de su principal contendiente, López Obrador, algo que también viola la Ley Electoral de 2007.

Clientelismo político

El problema de la democracia en México hunde sus raíces en el mundo rural. Tal y como señala el antropólogo Abel Barreda, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan; en Guerrero, la pasada década “no cambió en el fondo la manera de organizar las elecciones y el PRI logró permear a otros partidos como el PRD o el PAN en cuanto a mecanismo de cooptación”. En este sentido Barreda señala que “el clientelismo electoral, prometiendo obras, entregando fertilizantes, despensas, cemento y pagando el voto el día de la jornada electoral sigue vigente. El ciudadano despolitizado y a veces muy pobre vota a quien pague más, sin convicciones ideológicas”.

Además, Barreda hace referencia a los descomunales presupuestos necesarios para “ganar tan sólo una elección municipal”, cifra que si se multiplica en la escala nacional, puede ser un síntoma de que “todas las regiones del estado están infestadas del dinero ilícito que entra a las campañas”. En estas prácticas que- señala Barreda- “a veces son difíciles de documentar pues somos especialistas en cuidar mucho las redes subterráneas de corrupción y los negocios ilícitos”, salen fortalecidos los grupos caciquiles de los estados, como los Figueroa del PRI, los Aguirre-Rivero del PRD y los Salgado en Guerrero. “Estamos hablando- indica-de enquistamientos de viejos grupos de poder que no se han ido y que comparten ahora estos privilegios con nuevos grupos políticos. El proceso electoral es por ello, la expresión más nítida del proceso de corrupción e impunidad que se mantiene intacto en nuestro Estado”.

Esta visión de la continuidad es compartida por muchos analistas que subrayan que, a pesar de la llamada “alternancia” del año 2000 (cuando ganó las elecciones el Partido de Acción Nacional), el PRI “nunca se fue”. Los dinosaurios –que van desde el ex presidente Salinas de Gortari, José María Córdoba Montoya o Manlio Fabio Beltrones a gobernadores de los estados como Mario Marin, Ulises Ruiz o Fidel Herrera- siguieron gobernando “camaleónicamente” o desde las turbias cloacas de la política mexicana.

Por otro lado, las sospechas fundamentadas de fraude electoral no son nada nuevo en el país. En 1988, en la contienda entre Cuauhtemoc Cárdenas del PRD y Salinas de Gortari del PRI, los primeros sondeos ofrecían un claro saldo a favor del perredista, hasta que “aparentes problemas técnicos colapsaron el sistema”. Cuando este volvió a funcionar, el saldo era a favor de Salinas. Meses después un incendio “accidental” quemó el edificio donde se encontraban todos los boletos, imposibilitando el recuento. En 2006, múltiples analistas señalaron que la desaparición de casillas y la alteración de los algoritmos de la empresa de cómputo (vinculada familiarmente a Calderón) dieron la victoria por pocos miles de votos al candidato panista y mantuvieron a medio país en pie durante meses.

Una vez más, la democracia mexicana vuelve a ser cuestionada ante las urnas y la sociedad se organiza.

Tags relacionados: México Elecciones
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Tienda El Salto