"INVESTIGACIÓN // UNA GUERRA ENCUBIERTA ""CONTRA EL CONOCIMIENTO"", SEGÚN EL PERIODISTA ROBERT FISK"
Más de 150 profesores asesinados en Iraq

Cerca de 150 profesores universitarios han muerto por acciones violentas desde abril de 2003, fecha en la que se inició la ocupación norteamericana de Iraq. Aunque no están claras ni las motivaciones ni los autores materiales de los asesinatos, esta lenta y continuada matanza de intelectuales incómodos forma parte del estado de violencia generalizado en el que el nuevo Gobierno iraquí es cómplice, como lo demuestra el hallazgo de cárceles estatales donde se practicaba la tortura.

, coordinador de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI)
01/05/06 · 23:29
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GUERRA CONTRA EL CONOCIMIENTO. La guerra, la ocupación, los saqueos, los asesinatos de intelectuales y científicos... han minado el patrimonio cultural del país. / CPT

El pasado 2 de diciembre moría
asesinado en Bagdad el doctor Akil
Abdel Yabar, catedrático de la facultad
de Medicina de una de las
tres universidades de la capital, la
de Annahrain, y director del hospital
de Adamiya, un barrio particularmente
combativo. El hecho lo
aportaba el diario independiente,
editado en Londres en árabe, al-
Quds al-Arabi. Poco a poco empieza
a emerger una realidad a la que
apenas se ha prestando atención
hasta ahora, sin duda debido a las
dificultades de poner en conjunto
hechos que parecían inconexos: el
asesinato sistemático de profesores
y profesoras de universidades
iraquíes desde el inicio de la ocupación.

De hecho, la cifra concreta de docentes
universitarios asesinados en
los últimos dos año y medio está aún
pendiente de establecerse con certeza,
pero las fuentes más ponderadas -las del propio ámbito universitario
iraquí consultadas por la Campaña
Estatal contra la Ocupación y por la
Soberanía de Iraq (CEOSI)- sitúan
este número en torno a 150. El pasado
mes de octubre el propio Ministerio
de Educación Superior iraquí
reconocía el asesinato de 146 profesores
y profesoras universitarios
desde abril de 2003. Por su parte, la
red internacional educativa Nework
for Education and Academic Rights
elevaba hasta 250 la estimación de
personas asesinadas. El pasado mes
de noviembre al menos fueron cinco
más, de dos universidades de Bagdad
y de la de Nayaf.

Mientras se establece una lista
definitiva y actualizada de docentes
asesinados, el impacto real y a largo
plazo sobre la vida académica,
investigadora e intelectual de las
universidades iraquíes es mucho
mayor que el simple dato; en realidad,
es inconmensurable. Como
ocurre en el sector sanitario -otro
ámbito igualmente castigado por la
extorsión y los asesinatos-, el profesorado
universitario, como su
propio alumnado, abandona los
campus y procura emigrar al exterior.
Asimismo, están siendo asesinados
sistemáticamente al parecer
directores de colegios e institutos
de secundaria, particularmente en
el sur del país.

La revisión de la lista disponible
de los docentes asesinados permite
comprender la magnitud del crimen
y aventurar alguna consideración
sobre quién o quiénes están
perpetrando estos asesinatos. En
primer lugar destaca la amplitud territorial
de los asesinatos: se ha dado
muerte a docentes en las distintas
universidades de Bagdad; en la
de Basora y sus Institutos Técnicos,
en la de Hilla, la antigua Babilonia;
en la de Kufa, en Nayaf;
en la de Mosul, capital de Nínive;
en la de Diwaniya, en Qadisiya; en
la de Tikrit, capital de la provincia
de Saladino; en la de Baquba, de
Diyala; en la de Ramadi, capital
de la provincia de al-Anbar y vecina
a Faluya.

Pero el hecho más llamativo es
que la mayoría de los profesores y
profesoras iraquíes asesinados estaban
relacionados con áreas de Humanidades,
como las distintas Filologías,
Derecho, Geografía o Historia,
o con la docencia universitaria
de la Medicina. Con ello se elimina,
al menos parcialmente, la consideración
inicial de que las personas asesinadas
habían estado involucradas
en áreas asociadas al desarrollo de
programas militares, si bien Israel
tiene una larga tradición de asesinatos
de científicos árabes desde la década
de los años ‘50, particularmente
de campos sensibles como la
Física Nuclear o la Balística. Asimismo,
se ha descartado definitivamente
que los docentes asesinados
fueran baazistas destacados, y que
su muerte respondiera a represalias
o venganzas tras la caída del régimen
de Sadam Husein. Es más, buena
parte de los asesinados eran directores
de departamento u ocupaban
cargos en los nuevos órganos
universitarios democráticamente
elegidos tras la invasión, si bien hasta
el momento no reconocidos ni por
los ocupantes ni por las nuevas autoridades
iraquíes.

Además de Israel, Irán es considerado
insistentemente en el interior
de Iraq como el responsable de al
menos parte de los asesinatos de académicos,
probablemente para asegurar
el control estratégico sobre su
vecino, al igual que las propias fuerzas
de ocupación y los nuevos cuerpos
de seguridad iraquíes, esencialmente
constituidos por milicianos de
formaciones sectarias y confesionales,
particularmente de la organización
al-Bader, el brazo militar del
Consejo Supremo de la Revolución
Islámica en Iraq, hoy fuerza hegemónica
en las nuevas instituciones
colaboracionistas. En concreto, la
denominada Brigada Lobo de la nueva
policía ha sido denunciada reiteradas
veces por organizaciones del
interior como la ejecutora de asesinatos
selectivos y matanzas.

Como ha definido el periodista
británico Robert Fisk se trata de una
“guerra contra el conocimiento”.
Sea quienes fueren sus ejecutores
directos, el asesinato sistemático de
académicos, científicos, profesores
e intelectuales iraquíes -hombres y
mujeres- o su éxodo forzado, buscaría
eliminar la capa cualificada
que pudiera hacerse cargo del futuro
cultural, académico y científico
de un Iraq liberado y soberano.
El noviembre de 2004, la Coalición
Internacional de Académicos contra
la Ocupación emitió un comunicado
en el que señalaba que, pese a la trasferencia
formal de soberanía al
Gobierno iraquí de junio del pasado
año, Iraq seguía siendo -y lo es
aún- un país ocupado y reclamaba
a EE UU la protección de la comunidad
universitaria iraquí. Varias
organizaciones internacionales
vinculadas a la iniciativa Tribunal
Internacional sobre Iraq plantean
desarrollar una campaña de denuncia
de estos asesinatos selectivos.


Una lista
actualizada de docentes asesinados puede
consultarse en la web www.iraqsolidaridad.
org


PERDIENDO
LA CUENTA

El lunes 12 de diciembre, George
W. Bush sorprendió a medio
mundo reconociendo por primera
vez que el número de víctimas
civiles en Iraq desde abril
de 2003 ascendía ya a
30.000. Esta cifra coincide con
la ofrecida por la página web
www.iraqbodycount.net, que
calcula el total de víctimas civiles
entre un mínimo de 27.383
y un máximo de 30.832. Sin
embargo, otros estudios anteriores,
como el realizado por la
prestigiosa revista médica británica
The Lancet elevaba la
cifra a unos 100.000. Los soldados
norteamericanos muertos
desde el inicio de la ocupación
habían alcanzado el 9 de
diciembre la cota de 2.135,
mientras que los soldados heridos
ya han superado la cifra de
los 16.000.

La 'fuga de cerebros' tras la invasión norteamericana
_ GLADYS MARTÍNEZ
_ La 'fuga de cerebros' de Iraq es constante desde los primeros días de la ocupación.
Según un alto cargo del Ministerio de la Educación Superior citado por la Red de Observación de los Derechos Humanos en Iraq, la mayoría de los 15.500 investigadores, científicos y profesores iraquíes han sido despedidos de sus puestos de trabajo acusados de pertenecer al partido Baath. Miles de ellos, los que tienen la capacidad económica para hacerlo, han emigrado a Jordania, otros países árabes y Europa.

Este 'éxodo' se ve alentado por el clima de inseguridad: ya en marzo de 2004, más de mil científicos, profesores, periodistas e intelectuales iraquíes habían sido asesinados, según datos policiales.
En el campo de la medicina, unos 1.500 profesionales, entre doctores, enfermeros, dentistas y farmacéuticos, se han exiliado del país por la falta de medios para desempeñar su trabajo y por la situación de inseguridad, según el Sindicato Iraquí de Doctores. Y en Bagdad, un 10% de los médicos han sido despedidos o han abandonado su empleo.

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