CÁRCEL CONTRA 10 DIRIGENTES SOCIALES Y SINDICALES
Marruecos: pobreza, cárcel, represión y lavado de cara

Mientras el rey Mohamed VI anuncia reformas, el régimen intensifica la represión contra sindicalistas y dirigentes sociales del movimiento 20 de Febrero.

30/06/11 · 7:11
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El 17 de junio el rey de Marruecos
Mohamed VI anunciaba en
un discurso televisado la nueva
constitución, en la que el monarca
deja de ser “sagrado” para ser
“inviolable” y otras reformas,
que, sólo en teoría, avanzan hacia
la apertura del régimen.
Estas medidas responden, según
los analistas, a la presión ejercida
durante los últimos años
por
los jóvenes marroquíes y que se
han asentado este año en el
Movimiento 20 de Febrero, gracias
a la ola de protestas en los
países vecinos. Sin embargo, en
la madrugada del día en el que
se anunciaba la nueva constitución,
tras un juicio de más de
diez horas, diez militantes sociales
y sindicales fueron condenados
a penas de cárcel de entre
dos y tres años en la ciudad marroquí
de Buarfa, en la región
oriental de Marruecos, a 70 km
de la frontera Argelina. Las acusaciones:
manifestación ilegal e
incitación al uso de la violencia.

Detenciones y cárcel

Un mes antes, el 18 de mayo de
2011, nueve jóvenes fueron
arrestados durante una concentración
de universitarios en paro.
Los detenidos fueron liberados el
mismo día, pero el 24 de mayo
empezó una nueva oleada de detenciones
en la que nueve personas
fueron conducidas a la prisión de
Buarfa. Durante la celebración del
juicio de esos detenidos, el 26 de
mayo, la Asociación Marroquí de
Derechos Humanos (AMDH)
organizó
una concentración frente
al juzgado de Buarfa, en la que
dos miembros de la AMDH, también
integrantes de la Confederación
Democrática del
Trabajo (CDT), fueron detenidos.
Uno de ellos es Saddik Kabburi,
quien también pertenece a
Coordinadora contra el aumento
de los precios, organización que
consiguió, mediante marchas
masivas de hasta 10.000 personas
,
la gratuidad del agua en mayo
de 2006. Una campaña de boicot
eficazmente dirigida contra
la Oficio Nacional del Agua
Pública (ONEP), que permite
desde entonces a los vecinos de
esa ciudad ignorar las facturas de
agua. Esta plataforma social, liderada
por Kabburi, ha llegado a
ser interlocutora con los poderes
públicos a los que ha expuesto su
denuncia por la falta de calidad
de la sanidad pública, el desempleo
masivo o la corrupción del
consejo municipal.

Las primeras protestas

El movimiento social emergió en
una coyuntura marcada por la
sequía en 2005. Buarfa, situada
en una zona extremadamente
árida, ha visto cómo la vitalidad
minera que disfrutó durante la
época colonial quedó atrás. Con
las minas agotadas y cerradas, la
población empleada de Buarfa se
distribuye entre la función pública,
el pastoreo y la recolección
de trufas, producto que es exportado
en su casi totalidad
. En medio
de un clima de tensión social,
jóvenes y desempleados de la
ciudad organizaron cuatro intentos
de emigración colectiva a
Argelia, cuya frontera a la altura
de Buarfa, está aún en disputa
entre Marruecos y Argelia y es
una zona minada y militarizada.

Los vecinos dispuestos a cruzar
la frontera, se decían “obligados”
por Marruecos a buscarse la
vida en el país vecino. Buarfa
tampoco se ha mantenido al margen
de las protestas llevadas a cabo
en el país por el Movimiento
del 20 de Febrero. Esta plataforma
política de base asamblearia
,
cuyo origen se encuentran en los
manifiestos difundidos a través
de internet, ha contado en esta
ciudad fronteriza con cuatro días
de manifestaciones. Los diez encarcelados
en Buarfa, así como la
condena el 8 de junio de un año
de cárcel a Rachid Nini, redactor
jefe de Al Masae, el periódico más
vendido, sugieren que el aparato
represor seguirá intacto con la
nueva constitución.

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