ECONOMÍA // EL TERCER TRIMESTRE SE CIERRA CON UNA CAÍDA DEL PIB DEL 1,4%
Mario Draghi engrasa la máquina de la austeridad

El presidente del Banco Central Europeo anuncia un cortafuegos para garantizar la permanencia de España en el euro, pero la economía prosigue su caída libre.

31/08/12 · 0:00
Monti, Draghi y Merkel prometen más sangre, sudor y lágrimas / European Council

 

- Tenemos que salir de esta, por Raúl Sánchez Cedillo

Draghi tiene un plan. El plan de Draghi ya ha trascendido y a día de hoy, diez días antes de que se conozca su letra, el efecto ya está amortizado. Por partes. Mario Draghi es el presidente del Banco Central Europeo y ya es conocido su pasado en el banco de inversiones Goldman Sachs. Por esta experiencia, los analistas consideran que su estrategia, insinuada el 26 de julio –cuentan, con pompa de hito histórico–, satisfará, al mismo tiempo que limita, a los inversores institucionales, o mercados financieros, y, por lo que parece, hará lo propio con los Estados con más necesidades de liquidez, España y en segundo plano Italia.

¿Cómo lo conseguirá? Dicen quienes saben que mediante una política de compra masiva de deuda a corto plazo –el BCE tiene hasta 400.000 millones de euros para invertir– combinada con la compra limitada de deuda a largo plazo, de modo que ésta última sirva para que este organismo europeo, y sus otros socios de la Troika, se aseguren de que los Estados intervenidos mantengan la senda del ajuste continuo de adelgazamiento del sector público y devaluación interna –vía pérdida de masa salarial–. De este modo, según el Instituto Nacional de Estadística, la remuneración de las personas asalariadas cayó un 3,9% en el segundo trimestre del año con respecto a 2011, mientras, los beneficios empresariales mantuvieron su tendencia al alza, con un aumento de más del 3% respecto a 2011.

Sigamos. Decíamos que el plan Draghi ya ha sido amortizado. La mañana del 28 de agosto, el Tesoro español emitía bonos de deuda a corto plazo y, después de meses de pagar elevados intereses por la desconfianza del sector financiero, conseguía una rebaja del interés medio. Pagaba un porcentaje de casi un 1%, superior al de las letras alemanas y francesas, que llevan a cero los últimos meses, pero menor del que se venía pagando, y todo antes de explicitar en qué consiste el plan que, dicen, amarrará al Estado español e Italia al euro. En el caso de este país, la posición del BCE se ha traducido en una relajación de la prima de riesgo y una rebaja de los intereses de la deuda a largo plazo en la subasta de títulos del 30 de agosto.

El plan, claro, tiene sus detractores en las filas de la ortodoxia liberal. El primero, el Bundesbank, siempre preocupado por el “contribuyente alemán”, cree que poner en marcha la máquina de fabricar billetes (que de momento lleva más de 20 semanas parada) llenará los balances del euro de títulos de deuda dudosos. Pero no es el único problema detectado, ya que la creación de capital por parte del BCE también aumentará la inflación.

En el Estado español se trata de conjurar esa visión del problema con un “nuevo no va más” en su europeización. Mariano Rajoy se reunía el 28 de agosto con el presidente del Parlamento Europeo, Herman Van Rompuy, para trasladarle su deseo de que se acelere la unión bancaria y fiscal, que se discutirá en octubre en una nueva cumbre europea.

Sobre la integración política sólo parece hablar Angela Merkel, que, dice Der Spiegel, ha exigido a sus socios europeos que el nuevo tratado político de la Unión tome forma el próximo diciembre, en otra cumbre que amenaza con llevar el marchamo de histórica. Para entonces ya se conocerá el dictamen de la troika sobre Grecia. Si el tridente formado por la Comisión y el Banco Central europeos y el Fondo Monetario Internacional no sale satisfecho de su repaso de las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno de coalición griego, el Ejecutivo de Antonis Samaras no recibirá el segundo paquete de ayudas del rescate, de 11.700 millones.

A pesar de que, como recuerda el asesor económico de Syriza, Yanis Varoufakis,los tres partidos más votados en las últimas elecciones griegas “se comprometieron inequívocamente con la permanencia en la Eurozona”, se repite la historia de agosto de 2011, el sector financiero austriaco y los socios bávaros de Merkel apuestan sin ambages por la expulsión de Grecia del euro.

Más sudor, más lágrimas

El plan de Draghi se presentará el 6 de septiembre y para entonces ya debe estar listo –se espera que se difunda en el Consejo de Ministros del 31 de agosto– el esquema del “banco malo”. El banco malo es el instrumento de gestión de activos externos impuesto por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés) en el Memorando de Entendimiento firmado el 20 de julio con el Eurogrupo.

“Los activos problemáticos de los bancos ayudados deben retirarse rápidamente de las hojas de balance de sus bancos”, ése es el objetivo que marca el MoU, un documento que no esconde que esto acarreará una “racionalización” de los niveles de personal de los bancos rescatados. Aún no se ha desvelado cómo se calculará el precio que el banco malo pagará por concentrar esos activos tóxicos –la suma de éstos, principalmente casas vacías e hipotecas incobrables, era de 184.000 millones de euros a finales de 2011–, pero sí quién se está encargando de diseñarlo, las consultoras Alvarez & Marsal, Nomura, Cuatrecasas y PwC.

 [1] En Consejo de Ministros, Luis De Guindos confirmó la ampliación del Fondo de Rescate hasta 120.000 millones (20.000 millones más de los previstos inicialmente) y apuntó algunas de las características del Banco Malo, o Sociedad Gestora de Activos, que nacerá antes de noviembre y tendrá una vida de diez o quince años. El Banco Malo se financiará en una pequeña parte por el Fondo de Reestructuración de Ordenación Bancaria (Frob) y en su mayor parte por inversores privados y a través de títulos de deuda descontables del Banco Central Europeo. Queda la incógnita de saber cómo se calculará el precio de los activos, tarea que queda encomendada al Banco de España. [2]

Como acompañamiento del banco malo, el Consejo de Ministros del viernes aprobó el 23 de agosto el proyecto de medidas de agilización del alquiler, un primer paso para incentivar la entrada de los inversores financieros en un mercado poco explotado en relación a la media europea; según la ministra de Fomento, Ana Pastor, en la actualidad un 17% de la población vive en un piso de alquiler, cuando la media de la Unión es del 30%.

Para conseguir ese objetivo, el Gobierno aprobó una reforma que incentiva la creación de Sociedades de Inversión Colectiva (Socimi), que no tributarán nada al Impuesto de Sociedades. Con el fin de “dar garantías” a estos nuevos actores (ese mantra se aplica a todo), el Ejecutivo ha implantado nuevas medidas que faciliten el desahucio exprés de arrendatarios.

Estas medidas “liberalizadoras”, por usar la terminología de los Consejos de Ministros, aparecen como pasos intermedios entre anuncios de recortes por venir. Cuatro meses después de la reforma laboral del PP, la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, anunciaba que se llevarán a cabo nuevas medidas para eliminar la “dualidad” y fomentar la flexibilidad en el mercado de trabajo. Además, dentro de las medidas presentadas el 12 de julio por el Gobierno queda por definir cómo se modificará el sistema de pensiones, que reformará el sistema de jubilaciones anticipadas.

Así pues, tal y como pretende la Troika, la máquina de la austeridad no se detiene. Tampoco los síntomas de que las medidas de ajuste estructural no están reactivando la economía. El Instituto Nacional de Estadística publicó el 28 de agosto los datos del Producto Interior Bruto, que confirman que la recesión se ha instalado para quedarse. El principal motivo del decrecimiento de la economía –del 1,4% respecto a 2011– es la pérdida de la demanda interna provocada por el descenso de los salarios. Pero no es ninguna excepción: la caída de la demanda de la zona euro amenaza con echar por la borda todos los planes de recuperación.

 

Sprint de los mercados

Salida de depósitos: telarañas en las cajas

En julio se retiraron 74.228 millones de euros de los bancos españoles, lo que significa que en el último año se han sacado 206.990 millones de euros, según datos del Banco Central Europeo. Dos tercios de esta salida de fondos fue realizada por otros bancos.

¿Quién posee la deuda externa?

La suma de la deuda pública y privada del Estado español conforma la llamada deuda externa. Un 24% de la misma (175.000millones) está en bancos estadounidenses. En la UE, los bancos alemanes (20%) y los franceses son los que más deuda han comprado.

Sigue la caída de costes laborales

El coste laboral unitario cayó un 2,1% respecto al trimestre anterior. Según el Eurostat, el sueldo medio por hora en el Estado español es de 23,1 euros/hora, mientras que la media de la zona euro se sitúa en 27,6 euros/hora.

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