Mantener en lo regional la hegemonía lograda a nivel nacional

La interpretación de la contundente victoria obtenida por Hugo Chávez en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre será clave para el futuro inmediato del proceso político en marcha en Venezuela. Existe la tesis, profusamente difundida por el oligopolio mediático y sus expertos, de que el resultado deja un país dividido y polarizado, por lo que el Presidente debería gobernar buscando la “concertación”.

15/10/12 · 0:00

La interpretación de la contundente victoria obtenida por Hugo Chávez en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre será clave para el futuro inmediato del proceso político en marcha en Venezuela. Existe la tesis, profusamente difundida por el oligopolio mediático y sus expertos, de que el resultado deja un país dividido y polarizado, por lo que el Presidente debería gobernar buscando la “concertación”. Se trata de un argumento que no resiste una mínima comparación con los resultados de las últimas elecciones presidenciales en diferentes países del continente –México, Perú, Chile, Estados Unidos –, en todas las cuales la diferencia entre candidatos es mucho menor que los 11 puntos en Venezuela. Es además un argumento indisimuladamente reaccionario, según el cual no había polarización en una sociedad cuando más de la mitad de sus miembros sobrevive en la pobreza mientras una minoría concentra toda la riqueza, pero sí la hay cuando esta minoría pierde elecciones.

No obstante, sería igualmente erróneo leer el triunfo de Chávez como un cheque en blanco: por el contrario, tras este voto hay una demanda de consolidación de los cambios revolucionarios, pero también de mayor eficacia en las políticas públicas. Es precisamente con esta bandera como la oposición de la derecha, eludiendo la confrontación ideológica, consiguió erosionar una parte pequeña pero significativa del voto chavista, que no cuestiona en términos generales el modelo de país pero expresa quejas referentes a su concreción cotidiana. Paradójicamente, se puede decir que los resultados muestran un cierto desgaste electoral que no implica sin embargo cambios en la correlación política de fuerzas, sino que refuerza la centralidad de los valores, el lenguaje y la apuesta de futuro bolivariana, y su atractivo entre las mayorías históricamente excluidas.

Las próximas elecciones a gobernadores de los 24 estados de Venezuela mostrarán, en todo caso, si la oposición es capaz de mantenerse unida y consolidar su poder territorial, y si el chavismo es capaz de trasladar al nivel regional su hegemonía nacional.

Íñigo Errejón es Doctor en CC. Políticas y miembro de la Fundación CEPS

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