ANÁLISIS // ESTADÍSTICAS A GUSTO DE TODOS
Manipulación de las frías cifras

El autor explica por qué hay que tener presentes y
hacer explícitas las limitaciones de las estadísticas y
no utilizarlas como algo inamovible.

11/09/09 · 0:00
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Si bien casi toda estadística
es susceptible de manipularse,
debe diferenciarse entre
las manipulaciones en la
elaboración y en su uso. Las manipulaciones
en la elaboración pueden
utilizar aspectos técnicos con el objetivo
de ‘cocinar’ los datos para que
los indicadores den resultados acordes
a objetivos políticos específicos.
Una forma de manipulación en la elaboración
es mediante el cambio en la
definición de la variable en cuestión,
incluyendo o excluyendo aspectos
de la misma y consiguiendo que,
según convenga, su magnitud sea
mayor o menor. Un ejemplo son las
estadísticas del paro. Su medida técnica
ha sido de las que más ha cambiado,
en consonancia con el aumento
de la precariedad. Si bien en los
inicios del Estado del bienestar se definió
a los ocupados como aquellos
que tienen un puesto de trabajo a
tiempo completo y estable que le permite
mantener a su familia, en la
actualidad la estadística oficial del
empleo (OCDE, UE) define un ocupado
como alguien que ha trabajado
al menos una hora de forma remunerada
en la semana anterior a la
realización de la encuesta. Con esta
definición, cualquier trabajador en
precario contará como ocupado, sin
contemplar si su empleo le permite
siquiera sobrevivir.
Otra forma posible de manipulación
es el cambio del indicador que
teóricamente representa a un concepto
en concreto. En estos casos
una visión crítica de las estadísticas
debería cuestionarse si el nuevo indicador
representa mejor el concepto
que se quiere representar. Un ejemplo
es el nuevo Índice de Precios de
la Vivienda (IPV) que publica el INE.
Aunque puede ser buena medida de
la evolución de los precios de la vivienda,
no sirve si lo que queremos
conocer es cuánta desproporción
hay entre el precio de una vivienda
en el mercado y el poder adquisitivo
de la mayoría de la población.
La manipulación en el uso se puede
hacer bien al utilizar un indicador
como representativo de cierta medida
cuando no lo es, bien al utilizar
solo la parte de la estadística más favorable
a los propios intereses y basar
en ella toda la argumentación.
Uno de los ejemplos más frecuentes
de la primera manera es la utilización
de medias como medida de la
evolución del nivel de vida “promedio”
de la población. La crítica más
importante a que está sometida la
media aritmética es que no nos dice
nada sobre la distribución que hay
detrás y tiene, por tanto, la propiedad
‘mágica’ de invisibilizar las diferencias.
Los casos más frecuentes de
esta utilización de medias son los salarios
y la renta per capita. A modo
de ilustración, el salario medio de
tres personas que cobran 100, 900 y
2.000 euros es de 1.000 euros. Si la
persona más rica pasa de ingresar
2.000 a 3.500 euros, la media habrá
aumentado a 1.500 euros, sin que el
ingreso del resto de la población haya
mejorado. A un nivel más general,
la mediana es una mejor aproximación
a los datos de la mayoría de
la población. Por tanto, la utilización
propia de medias sin otros datos se
debe hacer con mucho cuidado y
analizar con cierto escepticismo el
amplio uso que de ellas se hace. Para
algunos aspectos de la vida social la
mediana o la moda, acompañadas
de la desviación estándar son mucho
mejores aproximaciones de la realidad.
A veces no queda más remedio
que utilizar estadísticas muy primarias
al no existir otros datos disponibles,
en cuyo caso se tendrían que
hacer explícitas sus limitaciones.
Otra forma de manipulación en el
uso es utilizar datos en términos absolutos
o relativos en función de
aquello que más interesa. De nuevo,
el ejemplo de manipulación que se
puede hacer de este tipo son las cifras
del paro. En términos del impacto
mediático no es lo mismo decir
que el paro ha aumentado en
200.000 personas en un año que decir
que ha aumentado un 1%. Si los
ocupados son 20 millones de trabajadores,
estaremos diciendo lo mismo
de una manera que de la otra.
Sin embargo, en función de si interesa
magnificar la situación o no,
utilizaremos un dato u otro.

* J.B. es miembro del seminario Taifa

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