El ‘lobby’ europeo más cerca de la coexistencia

Los grupos de presión y las empresas biotecnológicas ganan una nueva batalla, mientras los grupos ecologistas denuncian que la contaminación causada por los transgénicos hace imposible la coexistencia.

Texto de Carlos Gutiérrez Calderón (Madrid).

30/10/08 · 0:00

En la Unión Europea, el debate y
la contestación pública sobre la
autorización de cultivos transgénicos
(OGM) consiguieron hasta
ahora que se aplicase una moratoria
inicial en la mayoría de los países,
siendo el Estado español el
único estado miembro que permite
el cultivo de transgénicos (maíz
y soja) a gran escala.

Pero, tras la presentación del borrador
del Documento para las Buenas
Prácticas en la Producción de
Maíz por parte de la Agencia Europea
de la Coexistencia en la reunión
del Grupo Consultivo sobre Desarrollo
Rural el 10 de octubre de
2008, se pudo constatar que las tesis
del lobby transgénico europeo
se han impuesto sobre las tesis ecologistas
y campesinas, debilitando
la inicial oposición legislativa e institucional
a los OGM. Primero consiguieron
que se aprobara la legislación
sobre etiquetado y trazabilidad,
y luego imponer su visión sobre
la coexistencia.

Durante las discusiones, los
grandes lobbies europeos de agricultores
intensivos y las empresas
biotecnológicas solicitaron la libertad
de elección para cultivar transgénicos
considerando que éstos
son más productivos, requieren un
menor uso de fitosanitarios y consumen
menos agua. Así mismo,
apelaron a la pérdida de competitividad
que suponen las limitaciones
en el cultivo de transgénicos frente
al resto de productores agrícolas
(EE UU, Brasil y Australia), que sí
tienen libertad para cultivar. Ahora,
su postura se ha visto reforzada por
la legislación europea al haber establecido
el principio de la coexistencia
y consideran que el debate
ya no está en los transgénicos o en
si la coexistencia es posible, sino
en cómo se legislan los aspectos
técnicos de ésta.

Las asociaciones ecologistas, por
su parte, se oponen a dicha coexistencia
al existir numerosos casos
reales sobre contaminación por polinización
o contacto físico (mezcla
de semillas). Las asociaciones campesinas
destacaron, además, la
contradicción existente dentro de
la Política Agrícola Común, que
pretende la promoción de la biodiversidad
de los paisajes y cultivos
europeos, pero a la vez permite la
pérdida de esta biodiversidad provocada
por la contaminación por
los OGM. Para estos agricultores,
lo importante no es garantizar la libertad
de elección del cultivo sino
la libertad de elección del agricultor
de no cultivar transgénicos, protegiendo
los cultivos tradicionales
de la contaminación.

Contaminación transgénica

En el Estado español se han notificado
numerosos casos de contaminación
detectados por ONG, sindicatos
y comités de certificación de
agricultura ecológica a lo largo de
toda la cadena alimentaria. Sin embargo,
las autoridades estatales no
han reconocido ninguno de estos casos,
ni han llevado a cabo ningún estudio
sistemático para analizar el alcance
de la situación. El caso de
Aragón, donde el 75% de los cultivos
orgánicos se han tenido que
transformar en cultivos tradicionales
por no cumplir con los requisitos
de los comités de agricultura ecológica
debido a la contaminación por
transgénicos, es un ejemplo de la falta
de elección a la que se ve abocada
la agricultura orgánica.

Las empresas biotecnológicas seguirán
presionando para conseguir
que la Comisión Europea apruebe
la legislación sobre coexistencia, la
cual se ha demostrado imposible y
con un alto impacto sobre los cultivos
tradicionales. Si se admite la
coexistencia, las explotaciones agroecológicas
desaparecerán, al no poder
garantizar la ausencia de OGM;
se extinguirán variedades autóctonas
de cultivos, perdiéndose biodiversidad
agrícola, y el consumidor
estará más desprotegido y desinformado
sin poder optar por alimentos
libres de transgénicos.


¿Es posible la
coexistencia?

La coexistencia es un concepto
socioeconómico, separado de la
evaluación de riesgos al medioambiente
o a la salud, y pretende la
separación entre cultivos, asumiendo
que técnicamente se
puede evitar la contaminación de
cultivos agrobiológicos por polinización
de cultivos transgénicos y
la mezcla física de semillas en
toda la cadena alimentaria.
El principio de coexistencia se contradice
con la legislación sobre etiquetado
y trazabilidad que permite
la contaminación por transgénicos
hasta un umbral de presencia
accidental del 0,9%, ya que si evitar
la contaminación fuese posible,
no habría que fijar un umbral
mínimo de contaminación.

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