DERECHOS LABORALES / LA UNIÓN EUROPEA APUESTA POR UN NUEVO MODELO LABORAL
Llega la ‘flexiseguridad’: trabajadores más flexibles, empresas más seguras

Un nuevo modelo laboral promete conjugar más
flexibilidad a cambio de nuevas medidas de
seguridad social. La flexiseguridad, nacida en
Dinamarca, entra en la agenda política europea.

15/11/07 · 0:00
JPG - 6.6 KB
 
Dibujo:SAM

Una palabra mágica merodea por las
oficinas de la Comisión Europea en
Bruselas cuando se habla de mercado
laboral: ‘flexiseguridad’. El concepto
es complejo y promete juntar
lo que parece imposible en materia
laboral: flexibilidad (es decir precariedad)
y seguridad. La idea es conjugar
una mayor flexibilidad del trabajo
(contratos más versátiles y más
facilidad para despedir) a una mayor
seguridad social (subsidio de paro
más alto, más formación y ayudas
estatales para cambiar de empleo).

La estrategia ha entrado en la
agenda política de la Unión Europea
después de la publicación de
un estudio sobre el mercado laboral,
en su Libro Verde, en noviembre
de 2006. Ahora, la cumbre de
los presidentes de la Unión, que se
celebrará el próximo diciembre al
cierre del semestre de presidencia
portuguesa, prevé hacer oficial su
apuesta por la flexiseguridad. Ya
se han dado pasos importantes en
esa dirección: al margen del encuentro
europeo de Lisboa el pasado
18 de octubre se ha firmado
un acuerdo sobre flexiseguridad
entre la Confederación Europea de
Sindicatos y las patronales del
continente, que promete ser la base
para desarrollos futuros. En esa
ocasión la Confederación General
de Trabajadores de Portugal sacó
a la calle 200.000 personas en contra
del protocolo.

El debate sobre esta nueva política
atañe a su ambigüedad. La
flexiseguridad es una moneda de
dos caras: una con escaso atractivo,
la flexibilidad (que se traduce
casi siempre en más precariedad);
y otra más apetecible, la posibilidad
de reforzar el Estado del bienestar
en Europa.

Escasa viabilidad

El riesgo es que se realice un modelo
no equilibrado, donde el anuncio
de mayores medidas de seguridad
social sólo sirva para justificar
un posterior aumento de la precariedad
laboral. El problema principal
es la viabilidad económica de
una política que, hasta ahora, ha
funcionado en determinadas condiciones,
como en Dinamarca. El modelo
danés garantiza equilibrio entre
flexibilidad y seguridad de los
trabajadores a través de algunas
condiciones difícilmente realizables
en toda Europa.

La flexiseguridad nace donde
los impuestos elevados y el escaso
fraude fiscal garantizan la sostenibilidad
del proyecto y se basa en
un triángulo de oro: contratos flexibles,
extensas políticas públicas
de ayuda a los parados y formación
permanente. La pregunta es:
¿se puede exportar ese modelo? Y
sobre todo: ¿es viable? La cuestión
es aún más actual ya que el generoso
modelo de Estado de bienestar
se está poniendo en cuestión
también en Europa del Norte.

Los excluidos

En Suecia, por ejemplo, después
de décadas de socialdemocracia,
el nuevo Gobierno de centroderecha
ha optado por reducir impuestos
y al mismo tiempo bajar los generosos
subsidios de paro.

Las políticas laborales danesas, a
pesar de ser el modelo que se propone
como milagroso, también tienen
sus inconvenientes, en particular respecto
a las clases menos protegidas.
La rápida reinserción en el mercado
laboral no funciona tan bien cuando
se trata de personas con más de 50
años o de inmigrantes, ya que la mayoría
de ellos se queda fuera del sistema
de protección. El paro es casi
tres veces más alto entre extranjeros
o entre quienes carecen de un título
de estudio danés. El riesgo entonces
es que el sueño de la flexiseguridad,
aplicado a Europa, se convierta en
una pesadilla: trabajadores más
flexibles, empresas más seguras.

Tags relacionados: laboral Unión Europea
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto